VALÈNCIA. Martes 7 de octubre de 2025. El partido entre el Valencia CF y el Real Oviedo se disputaba esa noche en el Estadio de Mestalla tras aplazarse un día antes. La alerta roja por riesgo de lluvias torrenciales e inundaciones que se vivió en Valencia el lunes de esa misma semana dejó por momentos el encuentro en el aire y pendiente del calendario futbolístico, pero finalmente todas las partes acordaron disputarlo 24 horas después. Lo que el valencianismo no sabía era que iba a suponer un antes y un después en la temporada.
Al comienzo del partido, los 'che' se encontraban en la zona media de la tabla y de ganar la Champions quedaba a dos puntos. Pese a no ser un gran inicio de Liga por la goleada sufrida ante el FC Barcelona, las victorias en casa contra Athletic Club y Getafe, unidas a empates ante Real Sociedad y Espanyol, transmitían una sensación de crecimiento que horas después significó ser engañosa.
Sin embargo, el choque no pudo iniciar de mejor manera. Centro medido de Luis Rioja y remate acrobático de Arnaut Danjuma, de dulce por aquel entonces. Celebración grupal, dominio evidente sobre el tapete, Europa a un paso... hasta que llegó el descanso.
"No se le puede decir nada"
Pese a la ventaja en el luminoso, justo antes de la reanudación se empezaron a desnudar las dudas en un vestuario que desde aquel día se encuentra en la diana. "No se le puede decir nada. ¿Para qué presionamos si luego nos echamos para atrás?", se escuchó a Hugo Duro. Las cámaras captaron ese momento en el que algo no estaba funcionado. Sin conocer a ciencia cierta su destinario, solo había dos posibles señalados en esa frase: Corberán o un compañero. La imagen quedó ahí, y el partido siguió sobre el césped de Mestalla.
Los gestos de Gayà
Con 1-0 a favor de los valencianistas, Mestalla pidió más empuje al equipo. El resultado, favorable, podía complicarse en cualquier jugada y el público 'che' era más que consciente. En una de las subidas de José Luis Gayà por banda, el capitán dejó el primer desplante de la temporada hacia su afición. Gayà, superado por la exigencia de los allí presentes, gesticuló en forma de tranquilidad a una parroquia que veía venir lo que a posteriori sucedió.
El penalti de Danjuma
El partido no podía contener más simbolismos gafes. Entre las palabras de Hugo Duro y el desplante de Gayà, el ambiente se encontraba enrarecido. Justo ahí, entre el lío, se erigió por arriba un Diakhaby que provocó en su remate un penalti a favor que debía significar el tanto definitivo. Pues bien, no fue así.
Arnaut Danjuma era el lanzador de los once metros aquel día. Lo sabían todos porque así lo había señalado Corberán previamente. Aunque Pepelu había entrado minutos antes al campo, el neerlandés se encargaba aquella noche de tirarlo. Y así fue, aunque con Escandell adivinando la trayectoria. El error del atacante provocó una reacción desmedida en algún compañero, especialmente en Luis Rioja. Más jaleo.
La remontada
Pues, pese a todo... el Valencia CF seguía mandando con el tanto inicial de Danjuma. No obstante, el Oviedo se percató de cada una de las piedras que el propio Valencia se había echado a su espalda y no desaprovechó la oportunidad de hacer todo el daño posible. Su única victoria como visitante en La Liga la logró en dos minutos 'locos' en los que desquició a Mestalla para reventar las bonitas aspiraciones que se respiraban para la temporada valencianista. Desde ahí, los 'che' pasaron de la mitad tabla con vistas europeas a incluso pisar el descenso, con hasta siete choques seguidos sin ganar.
La rueda de prensa de Corberán
Si todavía faltaba añadir algo más de drama a la fatídica noche del 7 de octubre, posteriormente le tocó a Corberán dar la cara en rueda de prensa. En ella, el de Cheste explicó los errores en los goles en contra con pelos y señales, analizando la derrota y nombrando futbolistas. Esto último provocó malestar y durante los días siguientes se levantaron rumores y suspicacias. El resultado: temporada por el aire hasta esta última reacción del equipo, que justo en su mejor momento de la temporada vuelve a cruzarse con el Oviedo.