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OPINIÓN

Romario, Kempes y la solución Aragonés

Miren, como este ecosistema es tan recomplicado, con las dichosas corrientes de opinión, necesitamos adoptar la solución Luis Aragonés...

8/02/2017 - 

VALENCIA. Recuerdo en el primer Naranja post-Mijatovic, con Romario presentado en sociedad en loor de multitudes que, ante una estirada del defensa de turno a la línea de fondo, se llevó por delante una loneta en la que estaba impreso el escudo. Con incluso algo de desprecio porque se quedó medio pegada a su muslo y se la quitó de manera vehemente. Y el jugador de dibujos animados lanzó la pelota al corner y puso el escudo en la manera inicial, arrancando la ovación del veraneante futbolero de una noche de verano. Luego, en ese mismo partido o en el siguiente, se lesionó al intentar hacer una chilena y el resto de la historia ya lo saben.

Lo que tenía claro 'O Baixinho', ahora político, era la manera de actuar para meterse a la gente en el bolsillo. Respetar a la institución. O, por lo menos, a los símbolos de esta. Porque luego ya está aquello de 'mis compañeros que se jodan' y todo aquello. Pues bueno, eso es lo que no han entendido desde Meriton. Respetar a la institución.

Pero no por la cuestión de Kempes. Que eso lo dejamos para más adelante. Es por el continuo cambio de ruta que desde la indirección existente se hace con el equipo. La institución, el club, el día a día, en realidad importa a poca gente. Unos cuantos locos estamos en eso, porque vemos el fútbol desde los despachos y desde la grada al mismo tiempo. Pero la gente quiere jugadores, quiere decisiones deportivas acertadas. Incluso quiere decisiones sin más. Para debatirlas. Quieren discutir y debatir si el logo del patrocinador es más feo que el de CIP o el de Mediterrania. Pero discutir del logo. Señal que lo hay. Pero la sensación de estar en una vía muerta, el aroma que, a falta de dirección deportiva definitiva que convierte la secretaria técnica en una habitación de hotel, se llega tarde a cerrar contactos para el año que viene. Y despierta la rabia, el malestar y el desencanto entre el aficionado.

Y Kempes, Don Mario Alberto, no hizo nada más que llamar nuevamente la atención de los que mandan. A su modo. Que me parece bien. Que por algo es Kempes. Campeón de Copa al Madrid en el Bernabeú. Ojo ahí. [Un inciso: recuerdo en aquel programa vintage de Telecinco llamado "Futbolísimo" donde Kempes vacilaba y disfrutaba sobre el resultado final antes del inicio de la segunda parte a un Del Bosque que no pudo decir ni mú, con JJ Santos mordiéndose la lengua.] Y parte con la ventaja que está en Estados Unidos. Lo que implica que no está intoxicado por las corrientes que puedan pulular en el ecosistema valencianista. Por supuesto que podía ser embajador desde allí. Pero para hacer esto bien, hay, había, que sacarlo de la ESPN y darle el cargo a tiempo completo. Sin medianías. Sin parcialidades. Acierto a medias. Y si no puedes, hay que mantener la comunicación de manera fluida y constante. Porque Kempes no es un extintor. Kempes está vivo, mediática y físicamente. Y ha sido un desaprovechamiento de un mito. Otro más. Y este es El Mito.

Miren, como este ecosistema es tan recomplicado, con las dichosas corrientes de opinión, necesitamos adoptar la solución Luis Aragonés. Como en casi todas las cosas, lo de casi es una licencia, el Sabio tiene la respuesta. Que no es otra que encontrar a una persona o a un grupo encabezado por una persona que asuma toda, absolutamente toda la presión que implica llevar el timón del Valencia. Y asumir esa presión es algo tan sencillo como no dar cancha ni compadreo a la prensa. Especifico, no dar cancha no significa no hablar con ellos, ni no atenderlos. Hay que hacerlo, pero sin dejarse manejar, sin dejarse manipular. De manera profesional. Ni el blanco es tan blanco, ni el negro es tan negro. En la escala de grises está la cuestión. Como hizo Aragonés cuando fue seleccionador. Es complicado. Mucho, Pero es la solución. Y, a partir de ahí, construir todo. Como escuché en la radio el otro día, resetear el Valencia. Hacerlo de nuevo. Estoy seguro que, con esa solución, hasta las cosas del balón irían mucho mejor. Por si le sirve ahora en estos momentos a alguien.

Por último, un aspecto futbolístico. La debacle ante el Eibar no es más que las luces y sombras que nos toca vivir en esta segunda vuelta. Vendrán grandes momentos iguales a Villarreal, porque este equipo tiene arreones y calidad, aunque sea muy medida. Pero un jugador motivado con pinzas con la afición de espalda es la situación perfecta para el alzamiento de hombros y la desgana. Por mucho que el principal valor de Voro sea el coco más que lo táctico, cosa que no pongo en duda. En estas matemáticas, solo vale sumar. Las protestas, en otro templo, no dentro de Mestalla.

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