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13 de noviembre / OPINIÓN

Salvación, alicientes y despedidas 

6/07/2020 - 

VALÈNCIA. La derrota del Mallorca en el Wanda ha certificado matemáticamente la permanencia. 15 años en la mejor Liga del mundo. Un primer objetivo que era virtual desde la victoria en el RCDE Stadium. Fue el golpe de efecto definitivo, el partido señalado por el vestuario tras el confinamiento, con el refuerzo anímico de arrancar sin perder ante Valencia y Sevilla. Y a partir de ahí, nada de relajación y sin bajar el pistón para así seguir mirando hacia arriba. No hay que restar ni un ápice de valor a lo conseguido. No olvido lo mal que se pasó la temporada pasada para seguir entre los mejores en aquel partido agónico a cara o cruz en Montilivi. Son 42 puntazos, ocho más que el curso anterior a estas alturas. Desde el 1-3 al Espanyol ya no tenía sentido mirar hacia abajo y era lícito soñar e ilusionarse. 

El 0-0 en Pucela, unido a la remontada de la Real Sociedad frente a los pericos, ha reducido a la mínima expresión la posibilidad del sueño continental. En estas líneas siempre he apelado por un discurso realista, sin olvidar esos puntos que se han escapado ante rivales que todavía lo están pasando en chino para lograr la salvación. Y repito que pase lo que pase en estas últimas cinco jornadas (Real Sociedad, el rival de hoy en el cuarto duelo en La Nucía, Mallorca, Athletic, Celta y Getafe), el resultado final, más lejos o menos de esa séptima plaza, no debe dejar una sensación de frustración por haber amagado sin acabar de disparar en momentos de la temporada en los que el equipo ha dado muestras evidentes de dar el estirón y dejarse de agobios. ¿Qué falta ahora? Pues a un servidor le encantaría acabar por primera vez por delante del Valencia. O entre los diez primeros, un par de escalones por encima de la clasificación presupuestaria. 

Uno de esos picos de reacción, prolongado con la victoria posterior en el Ciutat ante el Barcelona, se vivió en San Sebastián. El Levante le vio las orejas al lobo tras una dura derrota ante el ya desahuciado Espanyol, que estrenaba además el segundo de los cuatro entrenadores (Machín) que han pasado por su banquillo. El vestuario cerró filas, se dijeron las cosas a la carita y la respuesta fue igual de letal que el intercambio de opiniones de puertas para dentro después de uno de los peores encuentros de la era Paco López. Tres días después, Bardhi y Mayoral firmaron los tantos del 1-2 de la primera vuelta. Lo reconozco, no me lo esperaba. 

La Real, que marca esa brecha europea con ocho puntos más, ha reanudado la competición con derrotas ante Real Madrid, Alavés, Celta y Getafe, y un empate frente a Osasuna. El aplazamiento liguero le ha venido horroroso ya que estaba en puestos Champions, siendo uno de los equipos más en forma de la competición, y ahora se aferra a la Europa League aunque tenga que disputar tres eliminatorias previas a partido único. Será el noveno Levante-Real Sociedad. Seis victorias han sumado los granotas frente a los donostiarras. Para el recuerdo, el golazo de falta de Rubén Suárez con el tiempo prácticamente cumplido que enloqueció al Ciutat y sirvió para mantener el liderato. Era el 26 de octubre de 2011, el séptimo triunfo consecutivo y 23 de los 27 primeros puntos. Uno de los recuerdos imborrables de una temporada que acabaría con la primera clasificación continental. 

Paralelamente a una vuelta al ruedo con luces y en la que se ha visto a un Levante con identidad y adaptándose con buena nota, hay que proyectar el futuro deportivo, con decisiones que es primordial desgranar al milímetro, contando los céntimos de euro como oro en paño y por supuesto sin consentir peticiones exageradas. Que Bruno se descolgara económicamente, exigiendo estar en el escalón de los futbolistas mejor pagados de la plantilla, se alejaba de las reglas del juego. Por mucho que se exhibiera ante el Real Madrid no había demostrado que mereciera en tan poco tiempo alcanzar ese nivel salarial que reclamaba. Con seis partidos y cinco de titular no es suficiente. Es un central que suma, pero no es para tirar cohetes. Hubiera sido un error que el Levante volviera a inflar otra ficha y que sentara un precedente de cara a la plantilla. Hay códigos internos de vestuario que no hay que zarandear y más ahora por las restricciones económicas que ha provocado el virus. La ‘nueva normalidad’ marca la pauta por obligación, junto al recuerdo del desfase financiero que obligó a dejar en un acuerdo de palabra una renovación como la de Morales que ahora genera “dudillas”. 

Bruno no viajó a Valladolid ni tampoco estará a disposición de Paco López en los cinco encuentros que restan tras anunciarse su rescisión de contrato, como así reflejó el club en el comunicado oficial. Su adiós lleva esa etiqueta, como también se podía haber expuesto que ha existido un desacuerdo para desbloquear una discusión jurídica o que ha sido imposible prolongar su vinculación como granota incluso más allá de lo que quedaba de Liga. Mientras que el Levante interpretaba que el futbolista debía terminar la temporada porque firmó un acuerdo conjunto para someterse a una reducción salarial por la crisis sanitaria, los asesores del central de Las Galletas esgrimían que su relación laboral había terminado el 30 de junio aunque quedaran jornadas por disputarse; un posicionamiento que desde el club también eran conscientes de que legalmente podía adoptar.

Ha sido una cuestión simplemente de pasta. Ese tira y afloja, tensando la cuerda en exceso, invita a pensar que el zaguero tiene su nuevo destino encarrilado. La misma sensación que cuando se anunció su llegada solamente para la segunda parte de la competición doméstica. La pandemia le ha complicado su futuro en EEUU, China o México. En el panorama nacional tiene pretendientes llamando a su puerta para la 2020/21. Hay muchos equipos que necesitan reforzar su centro de la zaga. Cada uno juega sus cartas, con un escenario que es diferente al de unos meses atrás y que el canario apenas le ha dado valor porque debe tener las espaldas bien cubiertas. Un caso diametralmente opuesto a los de Borja Mayoral, cedido por el Real Madrid y que cerrará el curso como granota, y los fichajes virtualmente cerrados de Son y Malsa, que acabarán la temporada con la Ponferradina y el Mirandés antes de recalar libres el próximo ejercicio en Orriols. 

“No nos vamos a engañar, hay jugadores que están creciendo muchísimo en este club y Campaña es uno de ellos”. Paco López no esconde que las despedidas podrían no reducirse a las de Bruno, Iván López, que ha acabado contrato, y un Borja Mayoral que está a expensas de la decisión del Real Madrid sobre su futuro (acaba en 2021). “Uno como entrenador siempre quiere tener a los mejores y al mejor equipo. Hubo otros casos en los que si el jugador quiere crecer y al club le beneficia, la posibilidad puede existir”, insistió Paco en la previa del duelo ante Real Sociedad sobre una realidad que se extiende a Campaña, Aitor y Bardhi.

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