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opinión pd / OPINIÓN

Una opinión pelota y comprensiva con la plantilla

16/07/2020 - 

VALÈNCIA. Ante la duda hay que arremeter contra la falta de honestidad de la plantilla, dudar de su compromiso, ponerles en la picota. Resulta que los jugadores del equipo se han dejado llevar, se han paseado por los butarques, han mancillado el escudo y descalabrado, con su actitud, las opciones europeas del club. 

Es un movimiento de manual en el tablero de las organizaciones deportivas en crisis, muy en crisis. En lugar de preguntarse qué sucedió para tener a un equipo desalentado, hundido, sin ningún aliciente, en lugar de eso, girarse y pedir explicaciones gruesas sobre por qué demonios no juegan y callan, con todo lo que cobran esos peleles. 

Bien, a mí me gustaría que en Butarque el equipo hubiera demostrado coraje para, frente a todo, sacar el partido adelante. Ganarlo por un brote de autogestión, como aquellas otras veces. Pero una cosa es lo que me gustaría y otra cosa es por qué sucede lo que no me gusta. 

Esta no es una situación ordinaria. No es otro pequeño hundimiento que se arregla con arreones de emotividad. Asistimos a uno de los contados acontecimientos en la historia de un club en el que a la gerencia, una vez le ha sobrado el director general, una vez le ha sobrado el entrenador y el recambio del entrenador, ahora le sobran los jugadores. Todo lo cambiarán hasta demostrarse que son ellos los que llevaban razón.

Soy partidario de los clubes fuertes que imponen sus criterios corporativos sobre los jugadores. Pero, cuando no hay criterios, lo que se impone es la fuerza injustificada, azarosa, el capricho personalista. Lo que se impone es esto. El dedito hacía abajo. Voy con tiento para no dibujar a los propietarios del Valencia como unos diablos desalmados (a veces la crítica es la mejor aliada con el criticado), pero el empeño por desarmar al grupo, poniéndole obstáculos a cada paso para demostrar que el que manda es Anil y papá, es lo que ha traído a este equipo rendido, exhausto, descreído, contra el que no jugó el Leganés. 

Reducir su rendimiento a que deberían correr más, que para eso les pagan es obviar una ley básica del rendimiento de los grupos: su factor humano. Durante meses el equipo fue la única palanca que condujo hacia adelante al club. Es poco sospechoso de lo contrario. Imagino que opiniones muy expertas conservan razón cuando apelan al coraje de la plantilla. Pero me temo que sin pretenderlo despistan la atención hacia quienes a conciencia detonaron el grupo para demostrar que nadie está por encima de ellos, obviando que la gestión de un club de fútbol pasa por mantener un tira y afloja permanente con los futbolistas, sin que ninguna de las dos partes se desequilibre demasiado. ¿No se preguntan cómo han podido girar a un vestuario en su contra? Lo que le falla al Valencia no son sus futbolistas, por muy caprichosos, engreídos e imperfectos que puedan ser. 

Los jugadores, sobran. Cámbiense. Los próximos, robóticos y muditos, prometen moverse todo el tiempo y mostrar su adhesión a la propiedad. Alegría. 

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