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opinión

Kondogbia, corazón de león

Como de fútbol y medicina todo el mundo opina, les hago extensible la de quien esto escribe: el mejor jugador que han visto mis ojos y verán, se llama Lionel Messi. El mejor español de lo que va de campeonato se llama Iago Aspas, príncipe de las bateas de clase obrera. Y el mejor fichaje de lo que va de campeonato se llama, con mucha diferencia, Geoffrey Kondogbia

14/03/2018 - 

VALÈNCIA. Como de fútbol y medicina todo el mundo opina, les hago extensible la de quien esto escribe: el mejor jugador que han visto mis ojos y verán, se llama Lionel Messi. El mejor español de lo que va de campeonato se llama Iago Aspas, príncipe de las bateas de clase obrera. Y el mejor fichaje de lo que va de campeonato se llama, con mucha diferencia, Geoffrey Kondogbia. Llegó como un juguete roto, víctima de esa máquina de picar carne humana que es el Inter, mantuvo una conversación sincera con Marcelino, el gran valedor de su fichaje – lo esperó hasta el final, desechando otras opciones- y mantuvo su palabra, más fuerte que el roble, incluso cuando la negociación pareció romperse. De la mano de Alemany – brazo ejecutor de una excelente gestión-y el consejo de Marcelino – actor intelectual de la operación-, el Valencia CF ató a un jugadorazo. Ese que descubrió en su día el Messi de los despachos, Monchi, ese que duplicó su caché en Mónaco y que acabó en el banquillo, siendo uno de los secretos más indescifrables del Calcio.

Consciente de que era un fichaje de riesgo, de que el club se avenía a pagar una fuerte suma de dinero por un futbolista que cotizaba a la baja y de que si no había rendido a satisfacción en el Inter podría repetir la historia en Mestalla, el VCF apostó fuerte por un fichaje que llegó por el pulso firme y la gran convicción de esa pareja de hecho, condenada a entenderse, que integran Mateo y Marcelino. Como la memoria es el recurso de los tontos, conviene recordar que más de uno y de dos se reían del fichaje y se mofaban de su posible llegada al VCF, llegando a convertir a Kondogbia en carne de meme después de un surrealista gol en propia meta en verano. Ahora ya no se ríe nadie. Después de siete semanas de durísimas negociaciones para sacarlo del Inter, algunos creyeron que Kondogbia sería un desecho de tienta, un paquete integral y uno más en una plantilla sin rumbo. Hoy, esos mismos, son los primeros feligreses de la nueva iglesia de Kondogbia. Hoy es su pastor y con él, saben que nada les falta. Geoffrey es una religión en el césped. La que más impacto provoca: la del esfuerzo, el sudor y la ambición. Un tipo que se despliega con ardor guerrero, calidad y corazón de león.

Existen muchos futbolistas con más talento que Kondogbia en este campeonato: Messi (fuera de toda categoría y ránking), Iniesta, Coutinho, Suárez, Busquets, Griezmann, Modric o Cristiano, por citar algunos ejemplos. Y existen varios jugadores en el VCF con más calidad y mejor prensa que Kondogbia en esta Liga, como Gonçalo Guedes (que es buenísimo pero aún está por madurar para llegar a lo que promete, aspirante a Top-10 mundial), como Dani Parejo (que cuando quiere, juega al fútbol como los ángeles), como Carlos Soler (llamado a liderar a la nueva generación ché del futuro) o como Rodrigo Moreno (prescindible en verano, imprescindible ahora por obra y gracia de Marcelino). Ninguno tiene el peso específico de Kondogbia en el equipo. Ninguno. Geoffrey es medio equipo. Así, sin anestesia. Como suena. Sobre sus anchas espaldas orbita el sistema del equipo, en repliegue, robo y transición. Y sobre esas mismas se cimentará el VCF del futuro. 

Su radio de acción es enorme: se mueve por izquierda, por derecha, se incrusta entre los centrales, da salida al balón, cubre al compañero, roba cien balones, siempre se ofrece, llega con descaro y cuando no está sacando la escoba con eficacia, está alargando sus tentáculos de pulpo o llegando a portería contraria para descargar un misil teledirigido. Su influencia es devastadora. Potencia, clase y personalidad. Kondogbia es un tres en uno. Un motor diesel con una carrocería de acero, un todoterreno capaz de pasar por encima de cualquier partido. De todos los fichajes que ha hecho el Valencia CF en los últimos diez años, ninguno es comparable al rendimiento impresionante que está ofreciendo Geoffrey Kondogbia

En septiembre, más de uno llegó a decir que pagar una opción de compra de 25 millones de euros era una locura, una hipoteca y un dislate. Hoy Kondogbia demuestra que lo caro sale barato. No hay hincha de Mestalla que no se excite con un futbolista imperial y que se comporta como lo que es, una auténtica fuerza de la naturaleza. Simeone siempre dice que el liderazgo no se puede explicar. O te siguen, o no te siguen. Marcelino lidera al Valencia y el club le sigue. Y en el campo, el valencianismo sigue, en fila de a uno, a un hércules de ébano que se llama Kondogbia, un líder con un físico privilegiado, una mentalidad de hierro y una personalidad arrolladora. Qué futbolista, señores. Un corazón de león que, ni pedirá tregua, ni la concederá. Palabra de Kondogbia. 


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