Este sitio web hace uso de cookies con la finalidad de recopilar datos estadísticos anónimos de uso de la web, así como la mejora del funcionamiento y personalización de la experiencia de navegación del usuario. Política de Cookies Aceptar

GRUPO PLAZA

OPINIÓN PD / OPINIÓN

A qué estamos dispuestos tras Lim…

5/11/2020 - 

VALÈNCIA. Lo del senador Queralt - Todos, quien más, quien menos, nos sentimos seducidos por la aparición, cual senador, de Martín Queralt. Sus facciones itálicas, su sello de Bolonia, lo hacen irrumpir como el prócer subiendo a la colina del Palacio del Quirinal, llamado a consultas por el valencianismo para preparar su renacimiento. Solo que las llaves del palacio están a 11.116 kilómetros.

Hay que agradecer a Queralt que pudiendo quedarse en el sofá, rascándose la zampa o las costillas, acariciando al gato mientras le susurra ‘yo ya les avisé, no quisieron creerme’, en lugar de eso ha saltado al ruedo. ¡A tu edad!, ¡dónde te metes!, le deben decir algunos íntimos. Eso: dónde te metes. Tiene más que perder, pero las mayores victorias son las que nacen del riesgo indecente.

Lo de cada uno - Y luego, detrás, estamos cada uno de nosotros. En esta fase donde solo se puede ser aficionado del Valencia desde la introspección, muy para adentro, lo que deberíamos estar preguntándonos es a qué estamos dispuestos. Sorpresa: en lugar de ser un tiempo para el heroicismo, es más bien lo contrario. Es el momento de la contención. Si Martín Queralt enseña algo en su cátedra valencianista es precisamente que por delante de la voluntad-de-querer-llegar está la voluntad-de-querer-ser. 

¿Qué estamos dispuestos a ser, entonces? ¿Estamos dispuestos, tras Lim, a dar la espalda a quien prometa cargamentos de oro sin garantías ni papeles, dispuestos a dar la cara a quien solo traiga bronce pero esté sustentado en la verdad?

¿Estamos dispuestos a, en lugar de promesas de fichajes rutilantes, respaldar a quien prometa un Valencia arraigado? ¿Dispuestos a estar con quien despliegue un plan de salvación a diez años, basado en cantera y veteranos propios, en lugar de dar el crédito a un carrusel de contratadores de futbolistas viajeros? 

¿Estamos dispuestos a crecer orgánicamente, construir un proyecto sostenido en la soberanía del Valencia, o más bien preferimos entregar el club al primer holding con ansia de especulación? 

Lo peor, claro, es que ante una proceso de sustitución de Lim no es muy relevante aquello por lo que localmente tengamos preferencia. Es más probable que el proceso siga definiéndose mucho más lejos que en una sillita soleada en el Westin. Pero, al menos, podrá comenzarse a generar una masa crítica capaz de imaginar la rehabilitación del club, capaz de aprender de esta noche eterna en la que el Valencia no deja de decirse a sí mismo ‘qué hostia, qué hostia’. Capaz de preguntarnos qué queremos ser en lugar de dónde queremos llegar. 

Para eso aparece Queralt, cuyo mensaje, más que en la acción, se basa en la contención.

Noticias relacionadas

next

Conecta con nosotros

Valencia Plaza, desde cualquier medio

Suscríbete al boletín VP

Todos los días a primera hora en tu email