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opinión

A vueltas con la dirección deportiva

Pero la única solución para atajar el problema deportivo es esa: dotar a la dirección deportiva de poder de verdad. No de boquilla. Y no piensen, señoras de Meriton, que Arnesen va a ser otro muñeco más. A no ser que se dedique al golf y venga buscando un retiro dorado, Frank todavía mantiene un prestigio. O eso queremos pensar...

18/01/2017 - 

VALENCIA. En el tercer día de la era del zazismo, ojo con cambiar la primera zeta por una ene, vivimos un pedete lúcido con aquello de la victoria contra el Espanyol de Quique, el alumbramiento de Carlos Soler como nuestro nuevo faro y la resaca de la destitución de García Pitarch, que parece El Cid, ya que le glosan artículos confidenciales matas llanas de pelo más allá de nuestra terreta una vez muerto deportivamente. Es muy habitual esos dardos envenenados, y supongo que cuchicheados, como si ellos fueran conquistadores del nuevo mundo con la verdadera verdad y aquí andáramos con taparrabos promiscuos, desvergonzados e ignorantemente felices. De todos aquellos, los de allá, y con todo el temor inconsciente que da generalizar, solo me merece respeto Rubén Uría, con prosa rigurosa y certera y que, por el momento, sin defraudar, no cae en el periodismo de bufanda.

Respiramos con alivio en aquel pasado domingo al sol cuando se acabó el partido y la saliva volvió a fluir con cierta normalidad. Nada nos mueve del pozo físicamente. Pero el fútbol es un estado de ánimo y era necesaria como el comer la victoria para poder consolidar el proyecto de Voro y, porque no, hacer ver a Simone que no viene a un equipo de empresas. Y acabado el interinaje en el banquillo del de L'Alcudia y con Camarasa de delegado del equipo, la P de provisional pasa a los despachos, con Alexanco y Vicente como caras visibles de la dirección deportiva y Salva Grau en el laboratorio, por lo que se abre el casting para los postulantes a director, el quinto si las cuentas no me fallan, desde que Meriton es amo y señora del Valencia.

Verán, sinceramente les digo, que si hay que hacer un casting para ello, es que algo no se está haciendo bien. Hemos visto como funciona deportivamente el club con la nueva propiedad, donde la pasta prima sobre el deporte. Pero no desde ahora. Desde la venta de Otamendi, a puertas de jugarte el pase a la Champions, el mosqueo es generalizado. Y ahora, rueda de candidatos. Y hombre, no acabo de ver al Piojo dirigiendo el departamento. Por muy héroe de la copa del 99 que sea. Y por muchas galopadas y algún que otro golazo que le recordemos en nuestra primera participación en Champions. No. No lo veo. Y solo por el mero hecho de que alguien en el club se lo plantee, es una muestra más que solo quieren una cara amable, reconocible y nostálgica que pare los golpes y que ejerza más de relaciones institucionales que de poder decisorio a la hora de peinar, analizar y seleccionar en el mercado los futuros jugadores del Valencia. Porque Meriton se está especializando en quemar lonas de Mestalla. Y juega con la nostalgia, con el recuerdo imborrable de aquellos años. Y piensa que parapetándose en aquellos jugadores, las aguas volverán a su cauce. Otra vez, se equivocan.

Servidor ya expuso la semana pasada su propuesta. Una que gestionaran el club, o al menos la parcela deportiva y social, ex jugadores con cargos directivos y con contrastada experiencia. Les hablé de Fernando, Sánchez, Mendieta, Albelda, Carboni, César, Ayala y Rufete. Todos juntos. Pero con poder. Sin bandos ni banderas más que la blanca del Valencia. Quizá pueda ser arriesgada. O mucho gallo para tan poco corral, podría decir otro. Pero la única solución para atajar el problema deportivo es esa: dotar a la dirección deportiva de poder de verdad. No de boquilla. Y no piensen, señoras de Meriton, que Arnesen va a ser otro muñeco más. A no ser que se dedique al golf y venga buscando un retiro dorado, Frank todavía mantiene un prestigio. O eso queremos pensar. Y los que ya no cumpliremos nunca cuarenta años lo recordamos como estrella con mala pata, que vino cuando no era fácil venir. Cuando Mestalla era el Luis Casanova, había una valla verde que separaba el campo de la grada y el equipo salía con el pasodoble 'Valencia' a todo trapo por la megafonía y en la grada se tiraban tracas.

Me gusta Frank Arnesen. Como segunda opción a la de arriba comentada. Porque entiendo que podrá dotar de estructura la secretaría técnica. Porque supongo que dispondrá de una buena agenda de contactos que no necesariamente tenga que morir en Gestifute. Porque ha trabajado con Abramovich en el Chelsea. Porque quizá su fichaje haga rebuscar en el pasado a algún curioso joven valencianista que solo haya vivido cosas del doblete y fichajes millonarios y pueda ver, con sus propios ojos, que el Valencia no fue nunca plaza fácil para el aficionado. Porque no está viciado por el entorno. Porque no es del doblete. Y porque, a la mínima, seguro que se marca un fuori cuando algo huela a podrido en Dinamarca, digo en Mestalla.

Busquen opciones para que el club crezca en patrocinadores, que es su verdadero trabajo. Piensen en como solucionar su plan estratégico sin competición europea con otra solución que no sea vender a los mejores. Porque ese es su partido, señoras de Meriton. Y pónganse a Serrat. Y dejen de joder con la pelota.

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