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opinión pd / OPINIÓN

Amunt!

21/09/2021 - 

VALÈNCIA. ¿Qué tipo de equipo hemos sido siempre y qué nos ha caracterizado en nuestras mejores épocas? No me parece una pregunta estúpida ni redundante: debe darnos una muestra exacta de qué podemos esperar de la gente que está llevando al equipo (no al club) hacia un nivel de competitividad aceptable y acorde a la historia del Valencia CF. Que un Real Madrid, pobre en muchos aspectos del juego en el pasado domingo, se vea descaradamente favorecido por el arbitraje está dentro de la lógica de cómo funciona nuestro campeonato. Eso ya no nos debe preocupar, porque contamos con la diferencia de criterio que existe entre clubes de una misma Liga. Que el Valencia CF, a pesar de las muchas bajas (y decisivas) y de las muchas situaciones desfavorables, le compitiera, de cara a cara, a ese todopoderoso club de la capital, que quiere salvarnos a todas y todos de la miseria, es lo que realmente importa. Solo la ficha de Hazard podría cubrir el salario de siete de nuestros futbolistas: la de Bale, que no estuvo, es casi la mitad del coste de plantilla de este año, así que si unes a los dos nombrados el salario de Benzema, pues entre tres jugadores cubren el total de lo que cuesta toda tu plantilla, donde hay, por cierto, internacionales al máximo nivel. Todo esto viene porque el hecho de que te gane el Madrid entra dentro de la lógica presupuestaria que han diseñado quienes reparten los derechos de televisión o quienes se sacan una Supercopa en la que entre el Madrid por impositivo legal para seguir dándole más dinero como sea y las diferencias se sigan agrandando.

Al Valencia CF se le debe exigir dar la cara ante los rivales más destacados del campeonato: y eso hizo, y lo consiguió de manera excepcional mientras duraron las fuerzas y las piernas seguían el compás de lo que la mente marcaba. Pedir otra cosa es no entender la realidad en la que está el club. Yo firmo ganar ahora cuatro seguidos frente a los de abajo o mitad tabla y perder un partido contra otro de arriba. Lo firmo con los ojos cerrados, porque así el Valencia CF alcanzará objetivos superiores a los que hoy se está planteando y entrará, sin duda, en Europa y por la puerta grande. Has perdido contra el equipo de las entradas violentas que no se expulsan, contra el equipo de las jugadas polémicas que se revisan con más miedo y cautela que rigurosidad, contra el equipo que cualquier rebote les favorece (eso también es un mérito, no se lo podemos negar) y contra el equipo que va a recibir todo tipo de apoyo desde donde sea: y sirva de ejemplo la retransmisión televisiva, que, mientras el Madrid iba perdiendo entendía que se debían añadir ocho minutos, pero cuando se añadieron cinco y ya su equipo iba por delante, entendieron (¡esto es textual!) que estaba ajustado al tiempo que se había perdido. Como comentaristas añadidos podrían haber invitado también a Raúl, a Fernando Hierro y hacer ouija y convocar a algún expresidente del glorioso club de todos los españoles. Digo esto para que la imparcialidad siga reinando…en fin, como diría Murthy, es lo que hay.

Más allá de esto, criticar cambios o una concreta actuación me parece fuera de lugar, porque esta plantilla lo dio todo: sí, faltó más veteranía en esos minutos finales, más parar como fuese el partido y no pensar solo en replegar y si salimos en una y hacemos algo nos vale. Nos faltó oxígeno, cierto. Pero solo eso: que… ¿pudo hacerlo mejor nuestro portero? Pues sí, pero también lo pudo hacer peor antes y no lo hizo. Que… ¿se pudo ir el equipo más arriba? Pues sí, pero es fácil decirlo comiendo pipas en el sofá y no corriendo, durante ochenta minutos sin descanso (los madridistas se vienen arriba diciendo que a partir del setenta el Madrid dominó: mentira, como todo lo que reclama Casemiro en el campo). Es fácil decirlo, efectivamente, pero el equipo de la capi venía con una vitola de imparable que le había conducido a goleadas en liga en su gran mayoría y a ti, quitando esos últimos diez minutos, no te había creado realmente oportunidades, ni Modric te había dado una lección de juego, ni Vinicius (que ya se cree que el madridismo le quiere, pero no es así) fue el megacrack, ni Camavinga nos ha vuelto a demostrar lo bien que se ha acoplado a la liga española (Roberto Carlos dixit), aunque haya jugado dos cuartos de hora en total y un gol que lo marca un alevín si me apuras. El Valencia maniató al equipo madridista y no fue demérito de los merengues, sino mérito de este técnico y esta plantilla que, a pesar de sus muchas carencias, se ha empeñado en devolvernos aquello que pertenece al valencianismo por mucho que nos lo quieran arrebatar: la identidad ché.

Dudo que, con esta intensidad, con esta entrega, con este compromiso, este Valencia CF no nos haga vibrar esta temporada. Si baja el nivel de lo señalado, entonces también vendremos aquí a denunciarlo. Mientras, apoyemos, demos fuerza, aliento, energía y confianza a esta gente: lo merecen. Amunt!

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