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opinión

Café para todos

La figura del ‘Jefe de Prensa’ no existía porque la relación no era conflictiva y, si en algún momento lo era, se solucionaban las cosas de persona a persona o simplemente... no se solucionaban...

24/02/2018 - 

VALÈNCIA. En los más de treinta años que llevo en este negocio, nunca se me ha ocurrido hablar, y mucho menos escribir, acerca de la relación entre los Clubes y los medios de comunicación. No lo he hecho porque entiendo que los periodistas no somos noticia y que a nadie interesan las vicisitudes a las que tengamos que enfrentarnos para llevar a buen término nuestro cometido. Realmente me cuesta ponerme a ello pero creo que puede resultar interesante para algunos conocer cómo funcionaba y cómo funciona el asunto y así ayudar a entender ciertas cosas que pasaron, que pasan y que pasarán.

Cuando empecé en esto, la Ciudad Deportiva de Paterna estaba operativa pero no se parecía en nada a lo que es hoy. Allí acudíamos algunos (pocos) informadores de la misma manera que acudía cualquier aficionado que quisiera hacerlo, presenciabas un entrenamiento, te comías un bocata en la caravana de ‘El Papi’ (pionero de las foodtrucks) y, por supuesto, compartías charlas y entrevistas con técnicos y futbolistas sin impedimento alguno. De la misma forma se compartían viajes y hoteles en los desplazamientos del equipo en los que era habitual acudir a la habitación de un futbolista en plena concentración para entrevistarlo en las horas previas al partido de turno. La figura del ‘Jefe de Prensa’ no existía porque la relación no era conflictiva y, si en algún momento lo era, se solucionaban las cosas de persona a persona o simplemente... no se solucionaban. Es cierto que, llegado el momento en el que creció el número de espacios deportivos y de medios dedicados a la ‘cosa futbolera’, se institucionalizó con cierta lógica la figura del encargado de prensa con el fin de organizar un tanto el asunto. Pero no se trataba de un censor y repartidor de favores sino de un guardia urbano que, lejos de imposibilitarla, facilitaba la labor de todos para que todo el mundo pudiera hacer su trabajo y, al mismo tiempo, el futbolista pudiera organizarse su tiempo una vez concluía un entrenamiento o un partido.

Pero... la cosa fue degenerando hasta el punto en el que hoy se encuentra. Poco a poco los Clubes heredaron prácticas de propaganda política y encontraron en los gabinetes de Comunicación propios la posibilidad de ejercer la presión necesaria sobre los medios. No fue de la noche a la mañana. Ha sido un ‘goteo’ lento pero implacable. Desde la libertad absoluta se va dando pasos de manera paulatina hacia la prohibición absoluta y una vez conseguida esta , sólo el medio que me interese, que me caiga especialmente bien, que ‘pase por el aro’ o aquel al que tenga miedo bien por su fuerza o bien porque no tiene límites a la hora de ‘hacer sangre’ gozará en algunos casos de filtraciones interesantes y en otros de entrevistas para sus programas, páginas etc... Los Clubes de Fútbol o... mejor dicho, los dirigentes de los Clubes, aprovechando la tesitura de la Sociedad Anónima donde el/los propietarios hacen lo que les da la gana, han creado su Santa Inquisición particular con la que limitar la información.

En manera que, o bien no sea posible contar sus ‘chapuzas’ o bien tener un arma con la que castigar a quien lo haga y premiar a quien corresponda. Eso y no otra cosa es, exactamente, lo que hoy en día están haciendo y el Valencia no es una excepción pero... que no les engañen: no es nuevo. Lo han hecho todos los presidentes desde que en los informadores empezamos a ‘tragar con todo’, porque... sí, nos teníamos que haber plantado hace mucho tiempo pero nunca lo hicimos porque con esto sucede como con los arbitrajes: en realidad no estamos esperando que sean justos sino que sean injustos pero a favor nuestro. Mientras el damnificado es otro... miramos hacia otra parte. Lo hizo Soler, lo hizo Soriano, lo hizo Llorente, lo hizo Salvo, lo hizo Layhoon y lo hace Anil Murthy pese a que se le llenó la boca al llegar anunciando cambios importantes al respecto. 

Es una batalla perdida y aún perderemos más. Sin ir más lejos atendemos en los últimos años a la creación de canales de comunicación propios de los Clubes que suministran material que pueda ser atractivo desde el punto de vista audiovisual aunque carente de colmillo periodístico: al empresario de TV o Radio le abarato costes porque le evito contratar redactores, operadores de cámara etc... y así controlo todo el proceso sin correr el riesgo de que un periodista ajeno a mi organización venga a mi casa a meter las narices donde no le llaman. Si el medio me interesa por las razones que sean, le abro la puerta en contadas ocasiones y el que no interesa, ni agua. De ahí que las cadenas de televisión portuguesas se hayan unido para no emitir material alguno de Clubes de fútbol que no hayan sido producidas por ellas mismas. Un buen intento de empezar a recuperar el periodismo y la decencia que nos pilla tan cerca y a la vez tan lejos. 

No acuso a nadie -porque no es esta una cuestión de medios nacionales o locales-  sino a los dirigentes del fútbol que abusan de la ‘fontanería’ y han prostituido la relación con la prensa poniendo en pecho ajeno dianas de ‘antivalencianista’ o ‘antiloquesea’ para que se consume el fusilamiento y... a mi mismo, el el porcentaje que me corresponda, por no haber hecho nada para intentar detener una dinámica que ya no tiene remedio. El famoso ‘café para todos’ que se acuñó en la Transición Española no ha llegado a nuestro fútbol... ni llegará. Porque, aunque nunca serán propietarios de la verdad, son los amos del negocio.

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