/ OPINIÓN

¿Cambia algo?

4/04/2024 - 

VALÈNCIA. Afrontamos los prolegómenos habituales de Meriton para afrontar una nueva escenificación de lo que será otra verano más en el Valencia CF. Catapultar por segunda vez la figura de Kiat Lim como una pieza implicada o heredero de la última decisión en el Valencia CF es morder la fruta de un árbol 'envenenado' para los dirigentes que trabajan en el día a día. 

La transición de Peter a Kiat no transmite nada porque se trata de una propaganda que ya se originó desde el principio con varias mentiras o medias verdades. Desde el compromiso de Peter en el Valencia con la presencia de su hijo en el Consejo según dijo la presidenta, hasta una desaparición en la ciudad que sigue los pasos de su padre. Kiat no ha ofrecido nada distinto a su padre desde su aparición en la final de la Copa del Rey de La Cartuja. 

Kiat no está en el día a día, tiene su foco en otros vehículos financieros del holding y tampoco ha mostrado un gran afán por el deporte del balompié. Recordamos de él que prometió una reducción de asistencia a la Junta que se aprobó con un año de retraso, que el club no podía permitirse estar tantos años sin Europa y que arreglaría la ruptura de Meriton con la afición escuchando a diferentes peñas. Poco más que añadir.

Por tanto, 'vender' que Kiat sea el nuevo interlocutor con la mayoría accionarial es un arma de doble filo. Dudo mucho que Kiat vaya a tomar ningún camino diferente al que ya ha trazado Peter, que además seguro que acabará teniendo la última palabra. Eso sí, igual Kiat contesta algún whatsapp con más celeridad que los SMS de Peter. Después de más de un año como consejero sin mucho interés, la lógica dice que Kiat mantendrá el plan de ajustarse el cinturón para que la familia Lim no se rasque el bolsillo. 

Mientras tanto, el Valencia no cambiará nada. Seguirá teniendo un accionista 'invisible', una presidenta desapegada a la ciudad y con ganas de volver a casa, unos dirigentes con escasa autonomía y una afición ignorada. Subirse a ese barco tiene otra vez el mismo riesgo para Layhoon, Corona, Solís, Ibáñez y cía: volver a quedarse con el culo al aire en medio del océano. 

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