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opinión

"El resultado no cambia la realidad, el Valencia CF está horrible"

24/12/2018 - 

VALÈNCIA. Los colaboradores de Plazadeportiva.com muestran su visión sobre el Valencia CF 2-1 SD Huesca:

ALBERTO SANTAMARÍA

Con pañuelos y aplausos. Todo al mismo tiempo. Así despidió Mestalla a los suyos. Con el contraste propio de una temporada que está siendo un caos. El gol de Piccini permitirá a Marcelino vivir unas Navidades “tranquilas”. O al menos las podrá disfrutar como entrenador del Valencia. Y todo tras el partido ante el colista. El último clasificado que solo había ganado un partido en esta Liga y que pudo haber sumado un segundo triunfo en su casillero de no ser por el VAR. Que hoy también habrá que decirlo. El éxtasis final demuestra la tensión que existe en el vestuario. Los pesos pesados quieren, corren, luchan y van. El equipo no funciona pero tampoco se desconecta. Ojalá nos acordemos del cierre de este 2018 como el día en que la dinámica cambió. Aunque con la mano en el corazón parece difícil de creer.

MANOLO MONTALT

El resultado no cambia la realidad, el Valencia CF está horrible. Dudas, temores y dificultades ante el rival más débil de primera división demuestra que de momento Marcelino está siendo incapaz de revertir la situación generada desde que comenzara la temporada.

El equipo se hace pequeño y el cambio de Cheryshev a la punta del ataque te acabó conduciendo a lo que ibas a evitar, darle entrada a Batshuayi. Por cierto, para Vitoria irás en 2019 sin Coquelin, sin Kondogbia y sin Soler, que vio su quinta amarilla.

VICENT MOLINS

Suspiros de épica. La belleza de una emoción bien loca. Pero justo ahí, en ese mismo 93 con una celebración al borde del llanto, el síntoma de un equipo, de un club, cerca de la desesperación. Y con razones. Instalados en la fase de la impotencia. La cacofonía de los mismos argumentos, las mismas justificaciones, semana tras semana. Un equipo incapaz de sellar los partidos ni aunque delante esté un grupo inocente. El Valencia pretende, es voluntario, sale a por los partidos, pero vive encerrado en su propia incapacidad. Y nadie, se repite otro fin de semana, aporta soluciones. No nos engañemos, este brote de sentimentalismo no cambia nada, solo da un poco de aire.

VICENTE BAU

VICTORIA Y BRONCA
El Valencia se impuso al Huesca en el último segundo del partido y con gol de Piccini y despide el año saliendo, en teoría, por la puerta grande. 
Y lo llamativo del caso, y el resumen de lo sucedido ayer, es que el respetable de Mestalla celebró la victoria primero con alegría e instantes después con una bronca fundamental hacia su equipo por el mal juego demostrado ante un colista que te puso mucho en apuros en un partido raro que al final sirve para que este desdibujado Valencia da un paso de gigante en la clasificación y en su lucha por evitar esa cadena de empates en la que aparece abonado. Victoria y bronca en un duelo que definió Piccini con un tanto en el último segundo y que dejó al Huesca con cara de tonto. Mucho tiene que trabajar el Valencia para volver a ser ese equipo ganador y desafiante como lo era la temporada pasada. El triunfo por los pelos sirve para tomar aire y para sumar tres puntos que deben servir para dar cierta tranquilidad al Valencia del futuro

NACHO COTINO

Victoria muy importante por los puntos que nos disipa dudas que, cada vez, son más certezas Sufrir de tal manera, una vez más, ante un rival tan endeble resume perfectamente una temporada desastrosa. Adelantarse en el marcador y hacerse pequeño hasta quedar a merced del Huesca es mucho más de lo que puede soportar y merece la afición valencianista.

JOSEP LIZONDO

Me encantan estos partidos. Hoy ha sido un día de contrastes, donde todo lo bueno y lo malo ha salido al flote como un muerto en un a bahía en un atardecer idílico. Al menos se acaban ciertos debates con la posición de Soler, que hoy se graduó en "porqué no sirvo para mediocentro en un 4-4-2". Lo más importante es lo que se vio al final. Lágrimas,  piña, y comboi. Esto es cualquier cosa menos un vestuario roto. Lo cual es bueno pensando en remontar. Y no tanto si no se sabe agitar el avispero para tal asunto. La ausencia de confianza e ideas sobre el verde sigue ahí. A la mínima, peim. Y lo peor es que siempre acabas hundido por errores propios que son evitables al 100%.

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