/ OPINIÓN

Corre, Peter, corre

16/02/2024 - 

VALÈNCIA. Me refiero a Peter González, no a Peter Lim, que bastantes risas se han echado en el vestuario con el chaval el resto de integrantes de la plantilla a propósito de la tonadilla "Peter, vete ya". 

Cuando llegó y comenzaron las bromas, no entendía nada. "Espérate al minuto 19, y verás", le decían. En Mestalla, el día de su debut en la convocatoria para recibir al Almería, lo entendió todo. Su nombre coincide con el del máximo accionista del club, un tipo al que la mayoría de la masa social del club detesta y quiere que se marche, ya tú sabes...  El 2 de marzo, cuando el Real Madrid llegue a Mestalla, comprobará, si la marcha organizada por la resistencia, esto es, Libertad VCF, sigue adelante, como rugen las calles contra Peter (Lim) y sus acólitos en la ciudad.

Resuelto el conflicto con su nombre que es peccata minuta -qué mala pata has tenido, Peter-, el extremo de sangre dominicana tiene un reto más importante: convencer a Baraja de que puede serle útil al equipo lo que resta de curso para optar a quedarse. Aunque eso depende de Peter (Lim). ¡Buf!

Su carrera es contra el crono, aunque el niño criado en la Colonia Marconi de Madrid, hogar de los trabajadores de la empresa británica Marconi a mediados del siglo XX, está habituado a correr para sortear dificultades en su propio barrio. Tiene hasta el 26 de mayo, apenas dos meses, para demostrar que sus cortos 24 minutos con el Real Madrid de Carlo Ancelotti en tres partidos durante la 21/22 no fueron por casualidad. Corre, Peter, corre.

El 'mirlo' blanco, uno de los talentos emergentes según los técnicos de 'La Fábrica' blanca, tiene que aprovechar el tiempo. Ha perdido medio curso, confuso y descentrado por su frustrada llegada a Mestalla en julio. Llega tarde y sin tiempo. Pero el club necesitaba un jugador zurdo para jugar en banda y ha vuelto a él; aunque Peter, como le dejó claro a Corona en el acto de su presentación, está más a gusto a banda cambiada, entrando en diagonal por la derecha. Tampoco está para elegir. Quiere jugar. No importa si en el costado derecho o en el izquierdo. Tiene prisa.

Las referencias sobre su juego son magníficas, pero su presentación como murciélago en Las Palmas fue discreta. Apareció un futbolista de rostro aniñado, frágil y pelo abundante, como un prota de una peli de género Blaxploitation; como si fuera hijo del mítico detective John Shaft.

Apenas entró en juego, apenas generó, apenas desbordó. Ni rastro de su uno contra uno ni de su voracidad al espacio. Y, aunque parezca una contradicción, es pronto para fallar sobre su juego y, al mismo tiempo, tarde para él porque juega contra el reloj si quiere quedarse.

Las primeras críticas no se hicieron esperar. Absolutamente injustas, claro. Viene marcado por la propiedad, por las penurias económicas, es un fichaje low cost en el limitado y complicado mercado de invierno... De acuerdo, pero ¿qué culpa tiene el niño?

Prefiero juzgarlo por su juego, no porque haya llegado de la mano de Meriton o de Corona. Y, como dice un amigo, me da buena vibra. Un técnico de 'La Fábrica' me habla muy bien de Peter, pero llega tarde y se le escurre el tiempo para mostrar que puede quedarse el curso que viene. Corre, Peter, corre. Y golpea, golpea duro, como John Shaft.

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