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OPINIÓN

Discutir el color del cielo que hay arriba de Gary Neville

Con Gary, nuestro Gary, ese señor que va en manga corta en pleno mes de enero, ha pasado eso. Ya puede hacer lo que quiera, positivamente, que me temo que la cosa ya está viciada para repartir estopa

19/02/2016 - 

VALENCIA. Ya está. Ya hemos llegado a ese punto en el que no hay retorno. En el que no miramos con objetividad las cosas y damos por dar. Como en esa discusión con tu pareja en la que te calientas de manera que sueltas una frase que sabes que es definitiva, sin marcha atrás y que va a acabar llevándote tus cosas bajo del brazo a otra parte o lanzándolas ella por la ventana.

Con Gary, nuestro Gary, ese señor que va en manga corta en pleno mes de enero, ha pasado eso. Ya puede hacer lo que quiera, positivamente, que me temo que la cosa ya está viciada para repartir estopa. Desde aquel día que bajó del andamio hasta esta semana, con la incorporación de Ayestarán al cuadro técnico y el cierre preventivo de Paterna en los entrenamientos.

Miren, desde fuera estamos cansados de tanto ruido. Y fuera es no cubrir Paterna. Porque el ruido distorsiona el mensaje, que no es otro que las cosas no salen, deportivamente hablando. Entiendo que sea necesario ofrecer un número determinado de horas de radio y tele y unas cuantas páginas de prensa a diario. Y que la vaca puede que no de para más y se genere debate fatuo acerca de estas cosas u otras. Pero hemos de tener en cuenta que el dueño del corral es otro, con otra lengua, otras costumbres y otro punto de vista. Aquí hemos escrito hasta los dedos las bondades del tan cacareado sistema inglés. Y cuando se empieza a implantar, lanzamos el grito al cielo. Trabas, bunkerización del equipo, dificultades para trabajar y conseguir información. Ahí está el detalle, caballeros y damas. Es el fin de una era. La de la filtración fácil, la de conseguir noticias sin apenas esfuerzo. Van a tener que dotar de contenidos sus diales, sus portales y sus canales para que nosotros, oyentes, espectadores y lectores seamos fieles a sus historias, a sus debates y sus artículos.

Pero no conviene dejar fuera de la ecuación un pequeño detalle: el entrenador. El rival más débil, como en aquel programa. Les decía un poco más arriba que ya puede hacer lo que quiera, que todo serán galletas a dos manos. Recuerden el muro que alzó Koeman, cuestionado campeón y las lonas de Unai, cuestionado a secas. Y miren ahora a Neville. Más que cuestionado, tanto por los conceptos futbolísticos no implantados como por los méritos al optar al puesto, todos argumentos de peso. Cuantificables y sin apenas capacidad de rebatir. Pero ahora se le suma el hecho de hacer de Paterna su Carrington particular, que es lo que ha vivido, por obra y gracia de Ferguson harto, allá por el final de los noventa, de la falta de privacidad del antiguo lugar de entrenamiento de los red devils. Y eso, en datos puede ser argumento válido e incluso necesario para no dar pistas al rival en acciones de estrategia, por ejemplo. Pues ni así se consigue unir ni remar en la misma dirección. 

Con todo esto, es incluso comprensible que la cuestión de entrenar en esta plaza sea tarea complicada, por la idiosincrasia de la afición y por ese famoso palabro importado de más arriba: el entorno. Sueñen con alegría mientras leen esto en la llegada de Benitez, Pellegrini o Pochettino (#PocheCampaña). O preocúpense moderadamente por si llegase Villas-Boas. Todos han pasado por la Premier y todos han vivido la tranquilidad de las ciudades deportivas tranquilas, donde poder trabajar con el foco mediático apagado, convivir sin miradas extrañas con la plantilla y hablar únicamente de fútbol en las press conference, una por partido.

¿Qué les hace pensar que con la llegada de alguno de estos entrenadores, la política vaya a cambiar y se vaya a abrir Paterna como una jornada perpetua de puertas abiertas? ¿Se seguiría generando el debate de las trabas a los medios si el inquilino del banquillo ha sido campeón en Europa o en Premier? Probablemente no, me temo. Y todos los citados han sido campeones -menos Poche, que va camino de serlo- y tienen una carrera contrastada.

Por eso les digo que discutir el color del cielo que hay arriba de Neville no nos va a servir de nada. Lanzando un triple, es cuestión de predicar la cultura del esfuerzo para conseguir la información diaria de Paterna, que no sea tan fácil, que es la sensación que nos da a los de fuera. Hablar más del fútbol de los noventa minutos, no del Gran Hermano que hay antes. Porque, como dice el maestro García en una entrevista en Jot Down, "la prensa deportiva ha involucionado en favor del circo."

Y eso, queridos, que lo hagan en Madrid. Seamos mejores, por favor. Por mí. Por usted. Por todos.

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