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España, seis días para rebuscar la reacción

La selección española regresó de madrugada a su cuartel general en el suroeste ruso en Krasnodar, donde es tiempo de análisis y autocrítica, mucho más allá de un primer puesto que logró de rebote, más por méritos ajenos que propios, mientras rebusca una reacción indispensable para pensar en ganar a Rusia

26/06/2018 - 

VALÈNCIA.  La selección española regresó de madrugada a su cuartel general en el suroeste ruso en Krasnodar, donde es tiempo de análisis y autocrítica, mucho más allá de un primer puesto que logró de rebote, más por méritos ajenos que propios, mientras rebusca una reacción indispensable para pensar en ganar a Rusia.

Tiene seis días, más que en ninguno de sus periodos entre partidos hasta ahora en el Mundial de Rusia 2018, y mucho trabajo mientras divisa ya en el horizonte al equipo anfitrión, al que se medirá el próximo domingo en el estadio Luzhniki desde las 17.00 hora local, esta vez sin depender de nadie más que de él mismo.

"Tenemos tiempo suficiente hasta el día 1 para preparar bien el partido, para analizarlo bien. Primero a descansar, a dar el optimismo de pensar que hemos terminado primeros de grupo y a trabajar. Esto no para. Ya no se puede arreglar un mal resultado. Ahora es o te quedas o te vas para casa", advirtió Fernando Hierro, el seleccionador al término del partido ante Marruecos (2-2).

Sin identidad, sin estilo, sin apenas oportunidades, sin lucidez ofensiva, sin precisión, pero también sin fiabilidad defensiva, con otro regalo al rival en forma de gol al cuarto de hora, desbordado por momentos por el ánimo marroquí, con facilidades en el remate del 2-1 de su rival, España no se impuso en nada en Kaliningrado.

Un barco a la deriva que no naufragó porque apareció Iago Aspas para marcar el 2-2 en el minuto 91, suficiente para no temer por la clasificación. El resto lo hizo el 1-1 de Irán en los instantes finales ante Portugal. Si España hubiera perdido, habría pasado a octavos con el tercer criterio de desempate: los goles a favor.

"Este no es el camino", se repitió varias veces en las declaraciones públicas de la selección española al término del choque de este lunes en Kaliningrado. Lo dijo Fernando Hierro, el entrenador, y Sergio Ramos, el capitán, entre otros. "Si encajamos con tanta facilidad no se puede conseguir el objetivo que venimos persiguiendo desde el primer día", advirtió el técnico.

Él enfocó al aspecto defensivo, a los cinco goles que ha recibido su equipo en sólo tres partidos; los tres que encajó contra Portugal -un penalti nada más comenzar el duelo, un error de David de Gea y una falta quizá innecesaria- y los dos de Marruecos, el 1-0 con un fallo inconcebible atrás y el 2-1 en un saque de esquina.

"Nos gusta ser claros y sinceros, no hacer trucos de magia. Vamos de frente y sabemos que este no es el camino", explicó Sergio Ramos al término del duelo en el estadio de Kaliningrado, que señaló de nuevo al sistema defensivo del equipo, como el choque con Portugal, porque además de los dos goles también hubo un tiro a la cruceta.

¿Qué buscó Marruecos? "Sabíamos que no tendríamos el balón mucho contra España. Habíamos estudiado al rival, le vimos con Portugal, aunque nosotros no tenemos a Cristiano Ronaldo en nuestro equipo. Tienen extremos que suben mucho y así se les puede jugar a la contra. Es lo que intentamos", expuso su técnico, Hervé Renard.

España ha recibido tres goles más, por ejemplo, que en todo el Mundial de Suráfrica 2010, el ejemplo indiscutible para la selección cuando encara cada edición del torneo desde entonces. Pero, desde entonces, ha jugado seis choques en el Mundial, tres en Brasil y tres en Rusia, de los que sólo ha ganado dos: 3-0 a Australia, hace cuatro años ya eliminado, y 0-1 a Irán, hace una semana en Kazán.

Hace cuatro años se despidió del torneo en la primera fase; ahora sobrevive rumbo a los octavos de final con sus seis goles a favor. Un dato productivo que corresponde más a la pegada que al fútbol ofensivo que derribaba rivales en base al balón. Con profundidad, movilidad, precisión y desborde. No hay nada de eso en Rusia 2018.

Ha sido más efectividad que otra cosa, personificada en los tres goles que ha marcado Diego Costa, uno de ellos de rebote contra Irán; en la volea preciosa de Nacho Fernández ante Portugal; en la combinación Andrés Iniesta-Isco Alarcón que culminó este último ante Marruecos y en el córner que remató Iago Aspas en ese encuentro.

"Hemos vuelto a salir quizá un poco desconectados, hemos necesitado que nos metan un gol para reaccionar, para intentar hacer mejor fútbol, a raíz del gol hemos jugado mejor y la segunda parte nos ha costado mucho. Nos está faltando controlar un poco los partidos a través de la posesión, que es lo que normalmente sabemos hacer mejor", valoró Isco, la única luz en el partido frente a Marruecos junto a Iniesta de una sombría selección española.

"Ahora llega la hora de la verdad y confío mucho en este equipo", añadió el centrocampista, que mira hacia adelante, hacia Rusia, el adversario del próximo domingo en su estadio de Luzhniki, con el apoyo de su afición y con la incógnita de si habrá reacción de España para el desafío que le espera en los octavos de final.

Los últimos precedentes alertan a España en ese sentido. Ni en Brasil 2014, cuando recibió en el estreno un demoledor 5-1 contra Holanda en Salvador de Bahía, ni en Francia 2016, cuando perdió en la última jornada de la fase de grupos con Croacia, lo logró. En el primero perdió después con Chile (2-0), en el segundo con Italia (2-0) y en los dos la consecuencia fue la eliminación del torneo.

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