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Joaquín Sánchez

25 kilos. El fichaje más caro de la historia del club, hasta hace bien poco. Y ahora que está tan de moda la economía, el rendimiento no estuvo acorde al coste del fichaje

18/09/2015 - 

VALENCIA. Quitándonos todavía el confeti del estreno de Champions y siendo el ibuprofeno nuestro mejor amigo para superar la resaca de la derrota, nos espera como el que no quiere la cosa, el Betis de Mel. Y el de Joaquín.

Joaquín. Un tipo con gracia, que dirían algunos. Un jugador del montón y sobrevalorado, apostatan otros. La finta y el esprint, que recitaba el speaker del Villamarín cuando el gaditano comenzaba a despuntar. Con publirreportajes contando como regateaba a sillas en el bar de un familiar.

Joaquín. Ese jugador que sacaron en portada como algo hecho para el Madrid y que nunca jugó. Como muchos. Aquí nos acordamos de Villa, Silva, Ayala, Mendieta o Gayá sin apenas esfuerzo. El Pisha. Con arte andaluz. Con pinta de no dar un palo al agua con los libros y haberse llevado bastantes collejas en la escuela.

El jugador al que Lopera envió a Albacete para demostrar única y exclusivamente quien mandaba en el Betis, cuando quiso marcharse de allí para venir aquí. 25 kilos. El fichaje más caro de la historia del club, hasta hace bien poco. Y ahora que está tan de moda la economía, el rendimiento no estuvo acorde al coste del fichaje. Si revisan la hemeroteca, fueron cerca de diez mil espectadores a su presentación y -agárrense- con más de dos minutos de información en los deportes de Antena 3. Impensable ese tiempo ahora, a no ser que fuese para recalcar alguna de las catástrofes que nos reinventan cada poco tiempo.

Con Joaquín, la calidad pasó con cuentagotas. Chispazos en forma de regates y algún doblete goleador. Pero nunca fue ese jugador decisivo que prometía en sus inicios y que, según el precio pagado, debería desequilibrar la balanza de los partidos. Marchó al Málaga de los árabes por 4 millones y un pastizal de ficha para él. Y de ahí a la Fiorentina. Y vuelta al Betis con una campaña en su Instagram de eterno chico triste que es de nota y digna de estudio, que no me extrañaría nada que los seducidos por el Madrid con nocturnidad y florentinosía realicen desde ya, visto el éxito del portuense.

Pues a pesar de todo eso, de aquella manera de marcharse, el sábado estoy seguro que Mestalla le aplaudirá. Y no porque el chaval se haga querer, ni porque parezca buen tío -creo que fue Manu Gimeno quien contó que se desvivió por él en una visita a Florencia-, sino porque aquí casi siempre ha habido más querencia al de fuera que al de casa. Lo explico para que no me den sin defenderme.

Recuerdo varios casos de jugadores a los que con absolutamente nada, la grada les ha rendido pleitesía de chirigota. Haciendo dudar a uno de si sabe o no de esto. Evidentemente, servidor no tiene ni idea de fútbol, o más bien poca idea. Pero consuela que haya algunos que menos. Me vienen a la cabeza Viola, delantero suplente de Brasil allá por el 94, que se pasó tocándose las narices y cuyo momentos más álgidos fueron una expulsión por darle un puñetazo al rival y excusarse en la zona mixta diciendo una de las frases míticas del valencianismo 'La cara que besa mi madre no la toca ningún hombre'. O aquel brasileño que meaba en los banderines, Leandro. Valencia, histórica tierra de piratas y meretrices, ha mirado con compasión y paternalismo al gamberro, al vividor, disculpando, por ejemplo, que pistoleros portugueses llevasen la cinta de capitán. Burrito Ortega, Manuel Fernandes, Kluivert, Helguera o Diego Alonso también cabrían en esta lista. E incluso el Kily, con más cariño por parte de la grada que con Vicente.

Puede que hayan más ejemplos de esto que les digo. Y quizá no sea tanto cosa de la grada y si del entrenador de turno, presionado por los estamentos por poner las inversiones en el campo y no en la grada. Y quizá el precio de compra es directamente proporcional a las vidas de cariño por parte del aficionado.

Y, bueno, aplaudir a Joaquín de salida, pues como que tampoco. No deja de ser un rival y una de las opciones de hacer daño del equipo de Mel. Al final, después de ver el duelo con Gayá, presumible titular en el flanco de enfrente, y comparar su incidencia en el resultado final con la de Feghouli, actual morador de la wing derecha blanquinegra. De lo que si estoy seguro es que habrá mejor entrada que el miércoles y que El Pisha suelte varios chistes a los empleados de Mestalla, pero que se lleve algunos goles en contra en el zurrón. Por aquel verano donde nos hizo sufrir tanto su marcha.

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