/ OPINIÓN

La culpa siempre la tiene el entrenador

15/02/2022 - 

VALÈNCIA. Propietario: Meriton Holdings. Plan: Operación Camarón. Responsabilidad: Cero. Discurso: Todo está bien. ¿Problema? El entrenador, por supuesto. Ahí está la hemeroteca, para quien guste consultarla. Entre el máximo accionista y sus voceros siempre tienen claro dónde está el problema. El problema del Valencia CF era Juan Antonio Pizzi, porque todo el mundo sabe que en esto del fútbol de las sociedades anónimas, el que paga, manda. El problema del Valencia CF era Nuno Espírito Santo, porque los resultados no eran los esperados y porque la abuela fumaba. El problema del Valencia CF era Salvador González ‘Voro’, porque aunque siempre sacaba el “marrón” adelante, era un bombero de emergencia que no quería seguir en el cargo para no arriesgarse a que le pisaran la manguera. El problema del Valencia CF era Gary Neville, porque era más cómodo señalar a un tipo que estaba más perdido que un pulpo en un garaje que señalar al iluminado que lo contrató. El problema del Valencia CF era Pako Ayestarán, porque nos decían que iba con el lirio en la mano, porque todo el mundo decía que era peor que el aceite de ricino y porque la propiedad pensó que otro vendría que malo le haría. El problema del Valencia CF era Cesare Prandelli, porque el tipo cometió el gravísimo pecado de vestirse por los pies, cantar La Traviata y gritar “fuori”, algo que fue un billete directo para que acabase “fuori” nada más llegar. El problema del Valencia CF era Marcelino, porque después de ganar un trofeo tras once años de sequía, clasificar dos veces para Champions y edificar un equipo reconocible, se atrevió a pedirle al dueño de las acciones que no vendiese a los buenos para pagar a los malos. El problema del Valencia CF era Albert Celades, porque a pesar de que se aplaudió la “limpia” de su predecesor, pasó a ser el malo de la película cuando no fue la solución y pasó a ser parte del empastre. El problema del Valencia CF era Javi Gracia, porque se le ocurrió dejar claro que le habían engañado con los fichajes y sintió que no podía cumplir los objetivos que merecía la exigencia histórica del club, así que ilusión cero al cociente y bajó la cifra al siguiente. Ahora el problema del Valencia CF era José Bordalás, porque aunque está en semifinales de Copa, no para de tener la ocurrencia de pedir más armas para competir y poder acercarse a Europa, porque con lo que tiene no le alcanza.

Avanzan las hojas del calendario, pasan las temporadas y los partidos, y el final del cuento siempre es el mismo: pulgar abajo para el técnico. Por tierra, mar y aire. El que sobra siempre es el entrenador. Para el máximo accionista, sus empleados-súbditos y sus esforzados mariachis mediáticos, el problema del Valencia CF siempre es el entrenador. Hay quien prefiere ver el lado más soleado de la realidad y exige Europa. La cuestión es cómo hacerlo si hasta un ciego vería que Real Madrid, Barcelona, Atleti, Sevilla, Betis, Real Sociedad o Villarreal tienen mejor equipo, mientras Athletic o Celta, aunque no tienen mejor once, sí tienen una plantilla más equilibrada y mejor construída. Luego están los que culpan a los jugadores, cuando el grupo supura honestidad y jugando mejor o peor, ganando más o perdiendo menos, está dando lo que tiene, pero no le alcanza. Primero, porque otros son mejores. La clasificación no engaña. Segundo, porque para ser mejores al entrenador le tienen que dar armas, no relleno. ¿Europa? Jugar competición UEFA el próximo curso sería un éxito. O mejor dicho, un gran éxito. Por cierto, Bordalás, del que algunos ya insinúan que tiene la culpa, tiene al grupo a un paso de una final. Por lo visto, de eso no tiene culpa.

Como donde manda patrón no manda marinero, empiezan a escucharse voces críticas con el entrenador. Ya saben, esa figura que en Valenciastán siempre tiene la culpa. Los que llenaban el barco de Bordalás hasta los topes a comienzo de temporada, ahora se han tirado de cabeza. Repiten que ya no es tan bueno como parecía, que se está equivocando, que el equipo no juega a nada, que otro lo haría mejor y que si no se está en Europa, será un fracaso. La culpa no es de los que se deben gastar el dinero en invertir para tener mejor equipo, la culpa no es de los que no saben vender bien para comprar mejor, la culpa no es de los que planifican mal y la culpa no es de los que nunca traen al entrenador lo que pide. El problema, eso dicen, siempre es de entrenador. Un día toca que Marcelino vaya por el aire, al siguiente Celades, al otro Gracia y mañana le harán el “cu-cú, tras-trás” a Bordalás. La trituradora Meriton es inasequible. En su desesperante intento por batir el récord del mundo mediocridad, Peter Lim y compañía seguirán convirtiendo el banquillo de Mestalla en una silla eléctrica. Entraron en el Valencia CF, pero el Valencia CF sigue sin entrar en ellos. El problema es que la historia volverá a repetirse y que Bordalás, aunque al final tenga una Copa de más, ya sabe que mientras él trabaja para hacer algo grande, otros hacen este club cada vez más pequeño.

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