X AVISO DE COOKIES: Este sitio web hace uso de cookies con la finalidad de recopilar datos estadísticos anónimos de uso de la web, así como la mejora del funcionamiento y personalización de la experiencia de navegación del usuario. Aceptar Más información
GRUPO PLAZA

OPINIÓN 

Limdependencia

22/10/2019 - 

VALÈNCIA.  Ahora que está de moda pedir cosas sin sentido y gritar por la independencia como quien grita por un bocadillo de longaniza en un bar lleno de gente, me doy cuenta de que nosotros, con nuestro club, no tenemos independencia que valga, sino Limdependencia que es, curiosamente, algo contrario a lo que se pide en las calles en estos casos aunque por el juego de palabras parezca que sea lo mismo. Dependemos, más que nunca, de la voluntad de Lim, no de lo que hagan jugadores y técnicos: todo se supedita a una altura que no logramos ni ver ni controlar en sus movimientos. Sabemos que fuera del Valencia se están jugando los auténticos partidos del club, ya que, sobre el césped, solo disputamos campeonatos donde, en parte, dará igual qué resultado obtendrás, ya que, aunque ganes y cumplas con tus objetivos, el resultado que importa se está resolviendo en otro lado. Y a las pruebas de la Copa y de la clasificación Champions me remito.

El proyecto es, según Lim, apostar por la gente joven de la Academia (y ahí no encajaba Marcelino), pero, al mismo tiempo, gastarse un dineral por jóvenes valores europeos, a poder ser portugueses, para sacar rédito a las operaciones. Así, el objetivo o plan o idea del Valencia CF es vender. Por tanto, prepárate Rodrigo Moreno, porque ya tienes el lazo puesto desde hace tiempo. Y como tú, otros muchos. La juventud es un don, un valor añadido si se quiere, pero no garantiza nada en el mundo del fútbol: veamos a Kang In en el Wanda para entender a qué me refiero. La juventud es ímpetu, es proyección, es intensidad y hambre, pero la experiencia (véase, en contrapartida, a Parejo o a Coquelin) es serenidad, temple, leer los partidos y saber cómo actuar en todas las situaciones que pueden darse para no caer en la precipitación o en el nerviosismo. El Plan de Lim es, por tanto, hacer que ese ímpetu joven se convierta en efectividad y que, a partir de ese momento, sea rentable venderlo, porque hay que hacer sostenible una empresa que tiene, como dueño, a un tipo con un importante patrimonio económico. La idea, por tanto, es hacer rentable el modelo, pero sin liquidar su deuda y sin poner medios para que ese mismo modelo sea rentable, salvo en la confección de una plantilla que está destinada a ser vendida tan pronto se tenga la oportunidad. El club vive tocado en su costado porque paga una cantidad brutal de intereses al banco y porque no consigue vender las parcelas y construir su estadio nuevo y eso le imposibilita ser rentable sin grandes ventas. 

Sí, el Ajax tiene ese modelo y lo hace a las mil maravillas, pero en un campeonato muy distinto, que le permite dar tiempo a muchos jóvenes valores para que, de manera rápida, puedan adquirir experiencia. Es una filosofía que lleva más de cincuenta años funcionando, mientras que aquí la estamos cambiando cada dos por tres, provocando auténticos terremotos institucionales y poniendo al frente de algunas posiciones claves a gente que no ha tenido ni idea de fútbol en muchos casos. Es así, bajo estas incongruencias, como se forja la limdependencia, del mismo modo que se convence a todo un pueblo de que conseguir la dependencia les dará libertad mientras lo que se pretende es crear un conjunto de ciudadanos dependientes de ese adalid que les ha llevado hasta el borde del precipicio. Tan triste como eso: cuanto mayor sea la necesidad del patriarca, menor será la libertad de expresión y la conciencia crítica

Hemos hecho que Lim sea el salvador y a ello debemos resignarnos, aunque solo en parte: lo viviremos muy felices si decide no crearnos su necesidad y deja que los proyectos vayan en consonancia con la idiosincrasia del club; lo pasaremos mal si nos convence que, tras sus terremotos, él es el único que puede salvarnos cada vez.

Por otro lado, este fin de semana hubo fútbol y lo mejor que le podía suceder al Valencia CF es que el balón rodase de una vez y se dejasen ciertas sombras de lado. Teníamos ya ganas de ver a nuestros jugadores, como Rodrigo Moreno… ¡Ah no! Perdón, que lo reservamos para que España se clasificase para la Eurocopa, a pesar de estar tocado, incluso antes de la convocatoria: claro, el partido del Valencia CF, que es quien le paga, no era tan importante, ni el pasado ni el que viene, en Champions, o incluso también el siguiente, contra el Osasuna de Pamplona. Ese bendito gol de Rodrigo contra Suecia, quizá hasta lo podría haber marcado contra el Atlético y todo. Pero no lo hizo, porque no estaba: casualidades que tiene la vida en estos casos, al ser el equipo que suena con más fuerza para llevárselo. Me quedo con la idea de que Gameiro quería darles un bocado en la yugular, porque es así como se ha forjado este equipo de peleones. Al final, si haces un equipo vendedor, cada cual busca cómo revalorizarse en el mercado y no se preocupa tanto por cómo ser útil a un equipo: ¿Rodrigo? No, no le estoy acusando de nada, porque el chico es honesto y trabajador y se merece respeto, pero aviso de que esas tendencias crean ciertas actitudes. Menos mal que luego vendrá Lim y nos salvará de todo esto.


Noticias relacionadas

next

Conecta con nosotros

Valencia Plaza, desde cualquier medio

Suscríbete al boletín VP

Todos los días a primera hora en tu email