ENTREVISTA A ÁLVARO ALCARAZ GARFIA, HERMANO MAYOR DEL NÚMERO 1 DEL MUNDO

"Los trofeos de Carlos ya están en su cuarto y en el salón, en la nueva casa los juntaremos en una sala"

Este tenista, que también compitió a nivel nacional, está cumpliendo un sueño formando parte del equipo del campeón de El Palmar "como mi padre, que también es un forofo y un apasionado del tenis, y en realidad es el sueño de toda una familia tan vinculada a este deporte", afirma, al tiempo que dice que "Carlitos tiene el ansia de ganar los cuatro Grand Slam y no se va a conformar"

20/07/2023 - 

MURCIA. Los éxitos de Carlos Alcaraz Garfia, el número 1 del tenis mundial y reciente ganador del torneo de Wimbledon, tienen unos cuantos nombres propios más y uno de ellos es el de Álvaro, su hermano mayor y que ejerce como tal con "esa confianza y ese feeling" que ambos tienen en la pista y fuera de ella. Álvaro, de 23 años cumplidos el 2 de noviembre -es tres años y medio mayor que Carlos-, asegura estar viviendo "un sueño, en realidad un sueño de toda la familia" y admite que "es grafificante ver la respuesta que genera Carlitos en la gente".

En esta entrevista con Murcia Plaza habla de lo que supuso el éxito alcanzado en la última final frente al serbio Novak Djokovic en Londres y afirma que fue "un auténtico gustazo vivirlo con la familia al completo" y apunta particularidades como lo que ayudaron las partidas de parchís que jugaban las noches en las que no había partido en una competicón en la que el premio, el trofeo de Wimbledon, ya descansa en la casa familiar. "Ya van unas cuantas copas. Al principio estaban en su cuarto, pero ya las hay también en el salón y en la nueva casa en la que vivieremos habrá una sala para juntarlas todas".

Álvaro siguió la final en la pista central del All England Club de Londres, junto con los demás integrantes del equipo que capitanea Juan Carlos Ferrero como entrenador y ahí también estaban sus padres -Carlos y Virginia- y sus hermanos pequeños -Sergio y Jaime-.

"Fue un día muy especial y un auténtico gustazo porque lo vivimos la familia al completo, una experiencia fantástica", comenta el mayor de los Alcaraz Garfia rememorando el subidón del momento. 

"Al principio, cuando el partido comenzó con cinco juegos seguidos ganados por Djokovic, vimos claro lo que estaba ocurriendo y es que Novak estaba jugando a un nivel increíble. No obstante, ya sabíamos desde antes de comenzar que iba a ser un partido muy duro. Él iba a por su octavo título en Wimbledon y el quinto consecutivo y estaba claro que Carlitos debía incrementar el nivel y soltarse en la final tras los nervios iniciales, que eran normales, y es lo que hizo ya a partir del segundo set. Confiamos en que reaccionaría porque nos ha dado motivos para creerlo y sabemos el nivel que tiene en pista y se vio", indica varios días después de la consecución del título por parte de su hermano en el All England Lawn Tennis and Croquet Club.

Álvaro, quien también compitió como tenista a nivel nacional, conoce bien a Carlos como jugador pues se enfrentaron muchas veces, aunque en cierto modo se muestra algo sorprendido por su respuesta en hierba, donde hasta hace un mes tan sólo había jugado seis partidos como profesional.

"Personalmente pensé en lo mal que lo pasó en la primera ronda de Queen's en su partido frente Arthur Rinderknech. A partir de entonces se fue encontrando cada vez mejor en esta superficie y lo cierto es que se le vio cómodo y con un buen tenis tanto en ese torneo como luego en Wimbledon", señala.

Tras el rutilante éxito logrado en Wimbledon hubo celebración, pero de forma más bien protocolaria. "La verdad es que no hubo mucho tiempo para fiestas. Tras el encuentro y sabiendo que teníamos la cena de gala del torneo volvimos a la casa en la que estuvimos durante esas semanas en Londres, nos vestimos para la ocasión y nos recogieron. Pasamos un buen rato en familia y con el equipo pero sabiendo que al día siguiente Carlos tenía que atender compromisos y luego había que volar de regreso", explica.

La familia Alcaraz Garfia llegó a su casa de El Palmar pasadas las once y cuarto de la noche del lunes y sintieron de cerca el afecto de la gente. "Estábamos muy cansados tras el vuelo desde Londres hasta el Aeropuerto de la Región. Allí había personas esperándonos y también en la puerta de nuestra casa... Es grafificante ver esa respuesta en la gente", reconoce.

Los trofeos que ha ido ganando Carlos Alcaraz -12 títulos profesionales, entre ellos dos de Grand Slam como el Abierto de Estados Unidos y Wimbledon- están repartidos por la casa familiar. "Ya van unas cuantas copas. Al principio estaban en su cuarto, pero ya las hay también en el salón", cuenta Álvaro, quien avanza que en el nuevo hogar al que se mudarán próximamente y que está en construcción en la urbanización Montevida, también en la pedanía, contará con una sala en la que se reunirán todas esas copas y también las que fueron ganando los demás miembros de una familia muy ligada al deporte y en particular al tenis, el cual practicaron desde el padre hasta el benjamín de la casa, un Jaime de quien dicen que posee mejor revés del que tenía Carlitos a su edad.

Álvaro Alcaraz, además de ser familia directísima, es parte del equipo profesional del número 1 del mundo y la persona a la que suele recurrir en los momentos de bajón que pueda tener o cuando se le presenta algún problema cotidiano... Ese hermano mayor al que se le cuentan las cosas en busca de solución, tal y como dijo hace unos días el propio Carlos.

"Mi papel dentro del equipo es el de ayudar a todos y en especial a Carlos. Cuando hace falta un sparring en los entrenamientos ahí estoy yo pues también jugué y tengo un buen nivel. Además, mi hermano y yo tenemos esa confianza y ese feeling en la pista y fuera de ella. Me considero un buen apoyo para él cuando está lejos de casa y sobre todo en las giras largas que se dan en el circuito ATP. En pocas palabras, trato de contribuir a que se sienta suelto y solemos gastarnos bastantes bromas, como siempre, y hay tiempo para el cachondeo".

Álvaro estuvo en Nueva York y ahora en Londres y en ambos escenarios el resultado fue óptimo. La noche previa a la final el US Open frente a Casper Ruud los dos hermanos vieron juntos en la habitación del hotel la película 300 para encontrar la motivación y antes del duelo contra Djokovic tenían previsto hacer algo similar, aunque finalmente variaron el plan.

"Fue algo distinto porque estábamos todos los componentes del equipo compartiendo una casa y nos decantamos más por echar alguna partida de parchís después de la cena. Jugábamos por parejas y Carlos y yo íbamos juntos, él normalmente con el verde y yo con el azul... ah, y solíamos ganar", apunta sonriente recordando esos grandes instantes de la otra competición paralela al Grand Slam. 

Sin duda que Álvaro está viviendo un extraordinario sueño que no pudo conseguir siendo él que levantaba grandes trofeos pero igualmente empuñando una raqueta. 

"Estoy viviendo lo que me hubiese gustado como tenista y puedo decir que igualmente estoy cumpliendo un sueño, como mi padre, que también es un forofo y un apasionado del tenis. Los dos jugamos, como hace ahora Jaime y también hizo Sergio. En realidad es un sueño para toda la familia y más sabiendo que el tenis jugó un papel tan importante en nuestra casa", cuenta alguien que aparenta normalidad, como Carlos, al hacer referencia al fenómeno global que hay en torno al dominador del tenis mundial, un icono del deporte.

"Ya llevamos un tiempo con lo que supone el boom de Carlos y estamos hechos a la situación. En todo el mundo se habla de lo que está logrando mi hermano y cuando sale a la calle lo paran y lo felicitan. En casa nos sigue haciendo ilusión y en cierto modo Carlitos está contribuyendo a que más gente se aficione a este deporte", reconoce.

Por ahora el palmareño lleva dos títulos de Grand Slam ganados con apenas 20 años. ¿Cuántos más conseguirá?

"Nunca fuimos conformistas y siempre buscamos más. No se puede decir un número concreto de títulos que Carlos vaya a ganar a lo largo de su carrera, pues además está empezando, pero lo que es seguro es que él tiene el ansia de ganar los cuatro Grand Slam. El potencial tenístico lo tiene y no se va a conformar con lo hecho sino que se centra en seguir ganando", afirma Álvaro, quien valora que al que le sigue en la saga fraternal no se le haya subido la fama a la cabeza.

Carlos sigue siendo ese chico normal, muy seguro de sí mismo y espontáneo a la hora de expresarse, al que se le veía venir en busca de comerse el mundo. "Es así. Continúa siendo él mismo, una persona muy familiar y alguien a quien le gusta compartir el tiempo con sus amigos de toda la vida y disfrutar estando tranquilo y relajado", indica su hermano, uno de sus grandes apoyos en la pista y fuera de ella y que disfruta de los éxitos de Carlos como suyos propios.

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