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opinión

Manos manchadas

8/10/2019 - 

VALÈNCIA. Pensé que ya lo había visto de la mano de Meriton y sus secuaces: desde no cumplir con las condiciones de compra, hasta ir poniendo entrenadores de pacotilla, o hasta  regodearse de no haber rebajado ni una cifra la deuda del club. Todo lo hemos visto ya: y lo que es peor, no nos sorprende ¿por qué? Tal vez porque al frente hay una persona que no sabe la importancia, a nivel social, que tiene ser Presidente del Valencia CF. Y lo hace haciendo gala de comportamientos y decisiones de muy mal gusto, desorientadas, dignas de un bufón de corte. Quizá solo sea eso y responde, perfectamente, al perfil. O quizá no, y solo sea una carencia de conocimientos para ostentar el cargo que tiene, por obra y gracia del señor D. Peter Lim, amo de las sombras, donde se mueve mejor que en la luz.

Ya no sé qué pensar de toda esta paraeta que día sí y día también montan los esbirros limidianos. Y ahora llaman a capítulo a todo el club, haciendo gala de su capacidad despótica de mando, prohibiendo que nadie tenga un poco de sentido común: no les gusta la verdad, porque viven al margen de ella. Líderes de la letra pequeña de los contratos, de los reversos en los que tienes que firmar rápido porque se nos hace tarde y el asunto está más que claro, etc. Me refiero a eso: a que siempre tengo la sensación de que esta gente ha venido a engañarme, con algo, no sé bien con qué. Y si tengo esa sensación desde hace tanto tiempo será por algo. Y cuando me creo estar en posesión de la verdad y con la capacidad de ver cómo manipulan a su antojo las cosas, entonces les viene un arrebato de carácter dictatorial que suena a tormenta con un aquí el amo soy yo y punto. Pues no, aquí el máximo accionista sí es Peter Lim, pero el amo, el único amo del club son sus aficionados, porque sin ellos las acciones de Lim no valdrían nada. Pero nada de nada. A ver si Murthy se lo explica bien esto, porque creo que tampoco le da la verdadera versión de la realidad valencianista, sino la que uno quiere oír y la que otro quiere decir.

No conozco personalmente a Anil Murthy: no me ha invitado a café alguno en ninguna cafetería del mercado central, ni tengo su número, ni le interesa contactar conmigo. No me quita el sueño, pero quisiera hacerle llegar este mensaje: tu falta de humildad hará de verdugo más pronto que tarde, piénsalo. Y lo digo como consejo, pero gratis, no como lo que vosotros habéis impuesto en el club, donde todo es pagando, exprimiendo, imponiendo. No puedes menospreciar a tu afición haciéndola callar: ¿quién eres tú para hacer algo así? No eres valencianista, no lo has sido nunca (de hecho hace solo un par de años sabes que existía este club); ni valenciano, ni te arraiga nada aquí. No te identificas con nuestra historia, no eres mediterráneo, ni sabes qué es el viento de mistral ni el de levante. No tienes ni idea de qué es una cremà. Ni sabías qué era un ninot (supongo que ahora ya sí, por alusiones que te habrán llegado). No sabías quiénes eran Kempes, Fernando, Arias, Cañizares… no tenías ni idea de lo que representan. No sabían qué era la Avenida de Suecia, ni qué la Senyera. Desconocías cuántas copas del rey teníamos y cómo se han celebrado. No sabías qué bella es la noche valenciana por sí sola (sin ir de local en local) ni qué calor hace incluso en marzo. Nada sabías de todo ello, pero te has dedicado a hacer callar a la afición, que sabe todo esto. Eso es soberbia, indiferencia irrespetuosa hacia lo que somos y quienes somos, por mucho dinero que tengáis o representéis: estaréis aquí (te lo digo esto por si no lo sabes, Anil) hasta que la afición diga basta, no hasta que lo diga Lim, porque aún no has visto rugir a toda esta gente que has hecho callar. Tienen (tenemos) derecho a expresarnos y tú la obligación de oírnos, pero crees que ni una cosa ni la otra, porque te sientes el elegido, el señor de los palcos. Si fuera Lim, hoy estarías ya fuera de tu despacho y no volverías nunca más a poner bajo tu nombre la referencia de este club.

Lo del Cáncer Infantil es uno de los asuntos más turbios, sucios y reprochables que se han cometido en el Valencia CF en los últimos años y mancha el nombre del club y el nombre de su propietario, Lim. Lo mancha, le salpica lodo, hollín, estiércol…tenéis las manos manchadas, Murthy y Lim, y esto ya no os lo quita nadie. Id con esto por la vida, que bastante tenéis. Es más, estoy plenamente convencido que, después de las barbaridades que habéis hecho en lo deportivo con este equipo, será este asunto social el que se os llevará por delante, como un tsunami, porque esto hace daño, crea herida, muy honda y dolorosa. Y no, Anil, yo no me sumo a la corriente de insultarte: no es mi estilo ni puedo defender a quien lo haga. Te mereces un respeto, el mismo que tú no has tenido hasta la fecha: aprende no solo aquellas cosas de lujo que esta tierra te puede aportar (y que aprovechas ufanamente), sino a querer más a tus aficionados ¿sabes cuál es el problema? Que los anteriores presidentes, con todos sus defectos (y sus virtudes), sí eran aficionados del Valencia CF. Tú no y así actúas: con la sensación de ver un grupo de seres inferiores que se contentan con pequeñas muestras de tu gracioso ingenio, sin que te importe el equipo y sin que te importe ver triste a la afición. Pues, querido Anil, gracia tienes poca. Ingenio, ninguno.

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