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Márquez sumó su sexto título y encumbró su "codo de dios"

18/12/2017 - 

VALÈNCIA. El español Marc Márquez (Repsol Honda RC 213 V) sumó en 2017 su sexto título mundial y el cuarto de MotoGP en una temporada que resultó de lo más espectacular hasta el final y a la que puso un digno colofón con una última carrera en la que terminó de encumbrar lo que muchos ya llaman su "codo de dios", tal y como hiciera muchos años antes el futbolista argentino Diego Armando Maradona con su mano.

Si Maradona hizo mundialmente famoso ese axioma en los cuartos de final de la Copa del Mundo de 1986 en México, cuando su país se enfrentaba a Inglaterra, Marc Márquez lo volvió a hacer en el momento más importante de la temporada, en la última carrera y jugándose el título mundial con el italiano Andrea Dovizioso (Ducati Desmosedici GP17) en el Gran Premio de la Comunidad Valenciana.

Tanto Dovizioso como Márquez protagonizaron una temporada intachable y cualquiera de ambos mereció el título mundial, pero como en toda competición "sólo puede quedar uno", sus aciertos y su incuestionable y a día de hoy inimitable estilo, quisieron que el título, por cuarta vez desde que está en MotoGP, fuese a parar a manos del ilerdense de Cervera.

Márquez llegó con todo a favor a la última carrera de la temporada pero, fiel a su agresivo estilo, la undécima posición que le valía para ser campeón en el supuesto de que Dovizioso ganase la carrera no fue en ningún momento su objetivo, muy al contrario atacó para intentar ganar la carrera y en la apurada de final de recta, a 153 km/h. según la telemetría de su equipo, tuvo que poner una vez más el codo y la rodilla en el suelo para salvar una caída casi inevitable, pero lo consiguió.

El resto es conocido por todos los aficionados, regresó a la pista en la quinta posición, al verse superado por los dos pilotos oficiales de Ducati, Jorge Lorenzo y Andrea Dovizioso, que vieron la oportunidad de atacar, pero en su caso tanto el español como el italiano acabaron por los suelos poco después y sin posibilidad de continuar, con lo que el mundial estaba sentenciado.

El piloto de Repsol Honda, que acumuló tres ceros durante la temporada, tuvo que remontar una desventaja inicial de 37 puntos, con los que llegó el también español Maverick Viñales a la tercera cita, precisamente el Gran Premio de las Américas, en Austin, un coto inexpugnable de Marc Márquez, que lo continuó siendo en 2017.

Viñales llegó a Austin con la vitola de líder sólido, con dos victorias de dos posibles, pero en cierta medida ahí comenzaron sus pesares del resto de la temporada, al sufrir una caída que ni él mismo pudo explicar y encadenarse desde entonces los problemas con el rendimiento de sus neumáticos y su moto.

En tanto, Marc Márquez, a pesar de sus problemas iniciales de rendimiento con la moto, que a lo largo de la temporada fueron solucionando los ingenieros de Honda, comenzó a remontar posiciones y el italiano Dovizioso, a la "chita callando", se mantuvo en todo momento en las posiciones de cabeza de la clasificación provisional del mundial hasta el final.

La temporada de 2017 se puede calificar sin ninguna duda como la más igualada de los últimos años, más incluso que la de 2015, cuando los dos pilotos oficiales de Yamaha, el italiano Valentino Rossi y el español Jorge Lorenzo llegaron al "Ricardo Tormo" de Cheste jugándose el título mundial.

Al final el piloto de Repsol Honda se hizo con el título con 37 puntos de ventaja, por los motivos ya conocidos, pero si algo dejó claro es que Ducati cuenta con el potencial suficiente como para plantar cara a Marc Márquez y su Repsol Honda, quien obviamente está llamado a batir numerosos récords de precocidad, si no todos, en su corta pero fructífera carrera deportiva.

Tanto en Moto2 como en Moto3 hubo cierto interés a lo largo de la temporada, pero dos líderes sólidos que, a la postre, se acabaron adjudicando el título de su categoría antes del final de la temporada.

El primero en hacerlo fue el español Joan Mir (Honda), que no pudo conseguirlo en la "primera bola de partido", en Japón, pero lo consiguió en la siguiente, en Australia, después de protagonizar nada menos que diez victorias, dos segundos y un tercero durante la temporada como mejores resultados.

Mir demostró que es una de las figuras más importantes del motociclismo español al conseguir el título mundial en su segunda temporada en la competición, algo al alcance de muy pocos pilotos.

El italiano Franco Morbidelli (Kalex) fue el tercer campeón de la temporada, en Moto2, también de forma anticipada, si bien en su caso el piloto de Roma tuvo que esperar hasta la carrera de Malasia para proclamarse campeón, después de obtener ocho triunfos, un segundo y tres terceros, aunque también dos ceros, en Jerez de la Frontera y Misano Adriático. 

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