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Ni radios ni locales: la Liga vaciada  

11/06/2020 - 

VALÈNCIA. Se podría pensar que el asunto de las radios en los estadios de la Liga, ese triaje discriminado, es una cuestión corporativa a la que a mí, plin. Que no va con nosotros, que es otra guerrita entre medios intentando aprovecharse del fervor amigo para ganar adeptos a la causa. 

Pero más allá de los intereses empresariales de cada cadena, más allá de lo justo o lo menos justo que es la medida adoptada para restringir a la mínima expresión la presencia de emisoras de radio locales, lo que se desprende de la decisión es un intento descarnado por robar -¿más todavía?- la proximidad de la competición.

Puede ser un símbolo épico ver los estadios, en esta fase, sin espectadores y sin apenas medios de la ciudad (excepto, claro, de una ciudad). Como si, de repente, se cumplieran los designios de quien con dedos afilados mueve los hilos de esta escena. Desde China hasta Miami pasando por Yeda podrán atender a las evoluciones de los partidos. Qué importa, entonces, los que están más cerca. Su única preocupación pasa por el atrezzo: resolver la incomodidad de ver estadios vacíos. Una cuestión de estética. 

La condena a un buen puñado de radios locales obligadas a retransmitir viendo los partidos desde la tele -hacer un ‘julioinsa’ como tendencia renovada- está lejos de ser una anécdota provocada por la contingencia de la COVID-19. Es la evolución acelerada de una decisión de fondo: una Liga vaciada, sin landers ni barones que incordien, con un poder asimétrico que responda por y para la ciudad con salvoconducto: Madrid. La idea de privilegiar a quienes tienen sede allí y perjudicar a quienes basan su estrategia en el arraigo próximo testimonia lo que La Liga pretende: tener un eje de poder centralizado mientras todo lo que le rodea se vacía. 

Tampoco los clubes han mostrado demasiado fervor en reclamar o respaldar a los medios locales. Tal vez sospechen que así logran despejar incordios y tener menos testigos. Estarían olvidando otra vez que sin respaldo local las ínfulas globales son poco más que una fantasía onanista. 


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