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opinión

Nuno y un vestuario saludable

No me cabe en la cabeza que la relación entre el entrenador y el fichaje estrella de la pasada temporada se haya roto para siempre...

23/10/2015 - 

VALENCIA. A este paso voy a pensar que Nuno no es tan listo como parece. En realidad, para serles totalmente sincero, hace tiempo que desistí de encontrar a tipos listos en el mundo del balón. Ahora -en estos momentos donde servidor peina alguna cana y ya no aspira por edad a correr la banda de Mestalla con dignidad-, creo que solo Alonso, Mata, Granero y Orban podrían cubrir este espectro y que me perdone quien haya sido omitido en esta corta enumeración. Y no me refiero a listos del área o a listos como pillos o espabilados dentro del campo, que de esos hay muchos. Me refiero a tipos con inquietudes que se interesan por la vida que hay fuera de las consolas de última generación, los tatuajes y la ropa de marca. Y les pongo en condicional al adjetivar a Nuno porque quiero pensar que nadie es capaz de tirar piedras sobre su propio tejado.

No me cabe en la cabeza que la relación entre el entrenador y el fichaje estrella de la pasada temporada se haya roto para siempre. Tampoco pretendo que se llamen para felicitarse el Año Nuevo ni que salgan a cenar juntos con sus parejas, pero si que es de recibo exigir una profesionalidad por ambas partes. Dos de los jugadores más respetados del último Valencia exitoso, Djukic y Cañizares mantenían una relación inexistente en lo personal, pero ambos se respetaban en lo profesional. Pues ese es el camino. Y ojo, que entiendo a las dos partes. Entiendo a Negredo que quiere recuperar sensaciones como delantero matador con un enorme talento después de una temporada y las ganas de ser más que un secundario en los partidos del equipo, y más con el horizonte de la Eurocopa, donde seguro que está en la lista de futuribles a poco que los números se pongan favorables. Y entiendo a Nuno, jefe con mando en plaza y con crédito gracias al año pasado, molesto porque el jugador por el que apostó, o le hicieron apostar, el año pasado le ha metido un poco de cera públicamente.

Pero uno y otro deben llegar a un entente porque ambos se necesitan. El buen momento al principio de la temporada de Negredo propició una titularidad casi en exclusiva y un golazo para entrar por la puerta grande a la Champions. E indirectamente aumentó la competitividad de los delanteros en nómina, exigiendo a Alcácer y compañía más de todo para poder tener vitola de titular. Y a Nuno le conviene tener a todos los atacantes enchufados y sin relajarse para poder sacar el máximo potencial de todos ellos, beneficiando al colectivo, al storytelling de Draper para vender el club comercialmente e incluso a la Fallera Mayor de Valencia.

¿Y por qué dudo del entrenador y no del jugador? Al jugador lo disculpo. Díganme proteccionista o viejo -las canas, ya saben-, pero en este choque, el técnico debe ceder y demostrar más madurez. Que la tiene. Y precisamente Nuno, que ha vivido en sus carnes la frialdad del banquillo y la soledad de la grada sabe perfectamente que siente un jugador cuando no aporta al grupo lo que realmente quiere aportar. Y las declaraciones en los actos patrocinados las carga el diablo. De nada le sirve al entrenador un jugador desmotivado y señalado públicamente porque instintivamente va a bajar los brazos. Y la competencia en su puesto también. Y pasamos de tener un jugador desmotivado a tener a dos. O más. Por eso la cosa debería resolverse tal que así:

- Oye Álvaro, ven aquí un momento.

- Dígame, míster.

- Bonitas botas estas que llevas. Oye, ¿qué quisiste decir con tus declaraciones? ¿No te sientes cómodo con el planteamiento?

- No es eso, míster, la verdad es que es un poco las ganas de hacerlo bien. Me gustaría ser más útil al equipo en lo que mejor se hacer, meter goles. Y sí me gustaría que llegasen más balones al área para poder tener más ocasiones.

- Para eso estamos trabajando, para intentar que lleguen más balones. Pero hemos de exprimirnos al máximo y correr más, si cabe. Y ahora con André tendremos una opción más para generar oportunidades. Por fuera con Soso, Pablo, Santi y Bakkali  y los laterales y por dentro con Dani, André y Enzo. Pero te pido paciencia y más trabajo para tener alerta a los jóvenes y hacerme más complicado elegir once compañeros.

- Lo se míster, pero quizá con más presencia arriba, jugando con Paco...

- Jugando como hasta ahora hemos llegado a ser cuartos en liga y estamos jugando Champions. El sistema inicial es con una referencia arriba. Así lo creo, y los resultados dicen que es bueno. Pero sabes que hemos trabajado variantes ofensivas a este 1-4-3-3. Insisto en lo anterior, necesito que limpies la cabeza de esa negatividad y vuelvas a ser el que marcaba golazos, que para eso te trajimos. Y esas declaraciones sabes que para la opinión pública no me dejan en buen lugar. Sabes que me dan igual los de fuera, pero no puedo permitir que lleguen distracciones que desconcentren al grupo, que es muy joven y se dispersa enseguida. Y vosotros, los más veteranos, tenéis que aportar el equilibrio necesario y ser un ejemplo.    

- Tiene razón, míster. Pero le juro que no fue con mala intención lo que dije, ni buscaba darle ningún palo, como dicen en la prensa. Sabe que estoy muy agradecido a usted y a Lim por darme esta oportunidad de volver a sentirme importante en un club de primer nivel como el Valencia.

- Lo se, Álvaro. Por eso vamos a darle normalidad al asunto y arrancamos nuevamente. Recupera las ganas de trabajar y cambia esa cara larga que estas colinas tienen ojos y lo graban todo los cabrones de la prensa. Y sí no lo ves claro el tema de tu rol en el equipo, nos sentamos con tu representante y buscamos una salida amistosa para que recuperes las ganas del gol. Pero sería una decepción para mí.

- No míster, creo que no será necesario lo de la salida. Voy a intentarlo. Y disculpas, por si sirven de algo.

- Tranquilo Tiburón. Vuelve al rondo.

Y así, todos felices. Draper, Lim, la Fallera Mayor, usted y yo. 

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