VALÈNCIA. Último partido. Última batalla y a olvidar. El Levante juega esta tarde en Huesca, con hasta ocho canteranos en su convocatoria para cerrar una temporada aciaga, y hacer borrón y cuenta nueva.
No hay ningún objetivo en juego para ninguno de los dos equipos. El Levante llega a El Alcoraz con su fracaso en la mano; los oscenses, salvados por vencer en el average particular al Amorebieta de Pablo Cuñat. Ni siquiera estarían salvados únicamente por puntos. Solo dos cosas encima del tablero: el orgullo de no acabar más herido y el montante económico que promete La Liga por posición en la tabla. Respecto a lo primero, si el conjunto granota cae hoy será el segundo peor Levante del siglo en Segunda División. Nunca antes, excepto en 2002, el club puntuó por debajo de los 60 puntos en la categoría de plata.
Al escenario deportivo de hoy asiste la planificación, que lleva semanas en marcha y que, una vez el campeonato dé carpetazo y el Cartagena no tenga más duelos a la vista, arrancará con el anuncio de Julián Calero. A partir de ahí, dará comienzo el Levante de cantera que viene, las remiendas de los jugadores que no continuarán y que hoy se despiden, y aquellos que finalmente sí restarán en Orriols. También acabará la etapa de Miñambres como entrenador y el astrogano volverá a ‘subir’ al despacho. Fin a un puzzle que ha acabado por no encajar y que seguirá hasta 2026.
Para el encuentro, Felipe premiará a Femenías por su paciencia. Es el único futbolista que el todavía entrenador aseguró va a jugar en El Alcoraz. “Femenías y diez más”, dijo. El balear, además, será uno de los que se despida tras acabar contrato y perder la titularidad con Andrés Fernández, recién ampliado y uno de los mejores del curso. El resto se repartirá entre la ambición trasladada de, al menos, ganar el último, y las oportunidades. Felipe también habrá de andar con pies de plomo, como explicó en sala de prensa, con la alineación de futbolistas con ficha ‘B’, que no son pocos en su dinámica de primer equipo.