VALÈNCIA. Guido Rodríguez agarra el 'bastón' de mando en el vestuario del Valencia CF. El argentino, consciente de la responsabilidad que le encomendaron sus compañeros el pasado verano, ha respondido con galones de capitán en la primera crisis de resultados del Valencia CF.
Guido no ha eludido la responsabilidad dentro del grupo y ha ejercido como uno de los líderes de la plantilla valencianista. No solo con palabras, también con hechos. El mediocentro forzó la máquina para llegar al partido de Sevilla, una fecha donde Carlos Corberán se jugaba su futuro en el banquillo del Valencia CF. De hecho, el técnico confesó en rueda de prensa que Guido estaba dispuesto a jugar sin el alta médica en una muestra de compromiso. Pese a que no pudo estar disponible, Guido hizo las maletas y puso rumbo al Sánchez-Pizjuán con el resto de la expedición. El objetivo: apoyar y hacer grupo para el partido ante el Sevilla.
Sin embargo, las buenas intenciones de Guido no surtieron efecto. Derrota en Sevilla, crisis y destitución de Corberán junto a Ron Gourlay y la estructura deportiva. En pleno caos y con la reciente llegada de Braulio Vázquez como director deportivo, el gallego quedó satisfecho con la actitud de Guido tras su aparición en Vitória en la primera toma de contacto con la plantilla. Guido se mostró receptivo y charló con Braulio para tenderle la mano en busca de soluciones y encauzar el rumbo de la temporada.
Guido apuró plazos y llegó a Mendizorroza. El valencianista entró directo al once y fue un balón de oxígeno para sus compañeros. Rindió con carácter inmediato y contribuyó al triunfo hasta que el físico le aguantó. Esta vez un golpe le mermó y tuvo que ser sustituido a falta de veinte minutos. Después de ser elegido por sus compañeros en las votaciones para la capitanía tras Gayà, el argentino ha optado por tener un papel activo de cara a un vestuario que respeta su experiencia y trayectoria en el césped.