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opinión / OPINIÓN

Quiero ser como Santi Cazorla

31/07/2020 - 

VALÈNCIA. Rafa Nadal comentó en alguna ocasión que su amigo y referente Charly Moyá les “marcó el camino” al ser el primer número 1 de la era ATP del tenis. A raíz de los Juegos Olímpicos de Barcelona’92, España pasó de ser una mera anécdota en el medallero olímpico, a situarse entre los países con ya una cantidad considerable de metales; y el número de practicantes de deporte en este país se disparó considerablemente. O cómo influyó en que la Selección Española de Fútbol ganará el Mundial de Suráfrica en 2010: el mundo futbolístico quería imitar ese fútbol de toque.

Imitación. Ya desde muy pequeños los seres humanos reproducimos las conductas y maneras de ser de aquellos que consideramos referentes. Y las tendencias que generan los modelos, es decir, esos referentes a los que imitamos consciente o inconscientemente. Es lo que en Psicología se llama Modelado.

Santi Cazorla es un asturiano que mide 1,68 y juega al fútbol. Y lo hace bien, muy bien. Tanto que el ex jugador del Barça y de la Selección Española de fútbol Xavi Hernández, ahora entrenador del club Al Sadd de Qatar, le quería como gran prioridad para su equipo. Y no sólo eso. Debutó en Primera División con el Villarreal CF con apenas 17 años iniciando una exitosa carrera deportiva pasando por el Recreativo de Huelva, Málaga y el Arsenal inglés donde es considerado una leyenda. Además, ganó con España las eurocopas del 2008 y 2012 y no fue Campeón del Mundo en 2010 por una inoportuna lesión. Con ese palmarés, con esos éxitos, es lógico que se aúpe a la categoría de ídolo y que, por aquello que en Psicología llamamos modelado, se quiera imitar tanto su manera de vestir, su forma de jugar a fútbol, sus gestos…

Pero Cazorla, Santi, no es sólo ese jugador de fútbol que juega muy bien. Es aquel deportista al que, por una maldita bacteria estuvo más de dos años lesionado tras múltiples operaciones, después de que un médico le dijera que tendría suerte si podría jugar con su hijo en el jardín de su casa. Es esa persona que se centró en soluciones, que luchó por un sueño y que volvió a jugar a un enorme nivel, como si nunca hubiera tenido esa lesión. Es también ese jugador que se puso a llorar cuando falló un penalti, en el Benito Villamarín, porque se sentía responsable de un equipo, su Villarreal CF, que estaba en posiciones de descenso. Y esa persona que siempre tiene palabras de agradecimiento, que se centra en el trabajo, que tiene los “pies en el suelo”. Que, además, en un fútbol cada vez más físico y donde la baja estatura se podría considerar un hándicap, él se ha abierto paso con su 1,68.

Quizás se habla mucho de valores personales y su desarrollo a través del deporte. Valores como esfuerzo, superación, compromiso, humildad, diversión, realismo, perseverancia, trabajo en equipo… todos esos conceptos que, si se “incorporan” en la forma de ser y de actuar de cada uno de nosotros, nos hace mejores personas y también mejores deportistas (si es el caso).

Por cierto (y abro un pequeño e importante paréntesis), hay modelos, referentes que favorecen valores “buenos” y otros que lo que hacen es generar “malos valores” o “contravalores” (eso mejor dejémoslo para otra ocasión).

En este sentido, a mí me gustaría ser cada vez más capaz de centrarme en lo realmente importante cuando se me plantea una dificultad superándola de manera óptima; ser agradecido y también firme cuando sea necesario; ser capaz de dirigir y “tirar del carro” en un equipo de trabajo y también ser un buen “segunda línea”; comprometerme “como toca” y también hacer que los que están a mi lado se comprometan; disfrutar de lo que hago cada día siendo realista; esforzarme por retos ilusionantes; a pesar de que me pongan mil dificultades y expectativas negativas, ser capaz de tomar decisiones por mí mismo buscando soluciones; tener las palabras justas cuando sea menester con la humildad y respeto necesario… es decir, me gustaría, cada vez más, cada día, parecerme a ese modelo, ese referente, que se llama Santi Cazorla. Y me gustaría que el deporte de base en particular y los/as niños/as jóvenes en general, tuvieran más modelos como Santi para que así se reproduzcan cada vez más este tipo de comportamientos asociados a los valores mencionados.

Podríamos hablar de otros buenos modelos, de personas que transmiten valores que vale la pena incorporar en el repertorio de cada uno de nosotros, aunque es cierto que hay algunos, hombres y mujeres que, por su trayectoria y situaciones personales, son aceptados por la mayoría de personas que siguen a ese deporte en cuestión, independientemente de colores u otras afinidades, como lo es Santi Cazorla.

Deberíamos promover y visibilizar comportamientos de este tipo porque eso hará que su influencia haga que la sociedad, el deporte y las personas, seamos un poquito mejores.

Gracias, Santi, por tu ejemplo. Y Gracias porque cada día quiero ser un poco más como Santi Cazorla.

David Peris Delcampo

@dperisd · Psicólogo Experto en Psicología del Deporte · Entrenador Nacional de Fútbol y de Fútbol Sala · Profesor de la Universidad de Valencia · Presidente de la Associació de Psicologia de l’Esport de la Comunitat Valenciana (APECVA) · Vicepresidente de la Federación Española de Psicología del Deporte

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