Quo Vadis, Valencia?

¿Cómo reaccionaría Nuno, como director deportivo in pectore, ante una llamada de Floper desde la Castellana pidiendo la cesión de Negredo por si el remake de 'Sexo, mentiras y cintas de vídeo' protagonizado por Benzema acaba de mala manera para el francés?

13/11/2015 - 

VALENCIA. Lo hemos vuelto a hacer. Hemos quemado la falla. Otra vez. Si en el anterior parón de selecciones se hablaba que el equipo necesitaba aquel descanso para refrescar ideas y mejorar conceptos, ahora hay voces que hablan que esta semana tendrían que jugar contra Valerón y compañía. Que el Valencia haya encadenado dos victorias consecutivas y ocho goles a favor no hace verano, por mucho que por aquí todavía andemos con las mangas de la camisa ligeramente remangadas luciendo las Persol de trinqui.

No, señores. Por una vez, la realidad contradice a las matemáticas. El partido en Vigo no es más que una declaración de intenciones, probablemente surgida desde el arrepentimiento, como aquel 'No vuelvo a beber' en un día de horrible resaca. Y no se sabe, por lo menos yo, si la cosa fue iniciativa de Nuno o de los jugadores. Todo depende del dial que sintonices. O escucharlos todos por obra y gracia del podcast y modelar tu propia opinión.

Pero más allá de planteamientos tácticos, más allá de las dosis de 'testiculina', incluso más allá del debate de la hipotética autogestión -esta vez en positivo- del vestuario, conviene, nuevamente, pedir un establecimiento de hoja de ruta.

Porque en este club se han vivido épocas convulsas, sí. Guerras accionariales con verdaderas campañas electorales dirigidas, previo pago en cualquiera de sus vertientes, desde los medios. Pero eran cuestiones que solo tenían incidencia en la zona noble, la de los canapés y corbata. El vestuario quedaba aislado porque, fueran tigres o leones los de arriba, los de calzón corto debían de hacer lo suyo y ya está. E incluso parecía que cuanto más lío había por el palco, mejor rodaban las cosas en el campo.

Pero este problema de ahora es nuevo. Nuevo porque no hay cabeza a la que dirigirse. Nuevo porque aunque esto sea una empresa deportiva, lo deportivo prima más que lo empresarial. Nuevo porque la gente necesita poner cara y cuerpo a la dirección del club, cara que tiene que empatizar con el aficionado que se arrea un par de horas largas de coche para llegar a Mestalla cada quince días. Y sobre todo es nuevo porque ha habido pulso por el poder entre los de arriba y los de abajo. Y ha ganado el tío del chandal.

Y ustedes dirán que nada nuevo existe en estos párrafos. Y alguno de los lectores que asoman la nariz por aquí están eligiendo armas para cebarse con este que les escribe. Esperen, esperen, no abran la faca todavía, que les tengo una metáfora de redención.

El Valencia ahora mismo es como si la gestión de la cesta de la compra familiar se la encomendasen a un niño. Denle 50 € a un chavalín a las puertas de cualquier Consum (¡felices 40!). Comprará helados, chucherías, chocolates, algún batido y, como mucho, mortadela de aceitunas y pan de molde. Pero ni rastro de verduras, de leche, de arroz o de alimentos aburridos y sanos.

Pues el supermercado de Nuno se llama 'fichajes de invierno', donde va a poder comprar cosas divertidas con mucho azúcar y poco discurrir, sin pensar en el calcio para el crecimiento, los niveles de glucosa, las vitaminas ni nada por el estilo que concierna a un desarrollo a largo plazo de esta criatura llamada Valencia. Porque la excesiva responsabilidad y el desgaste frente a la opinión pública hace de Nuno un peligroso gestor de calciomercato, con decisiones cortoplacistas y personalistas basadas en el bien individual. ¿Cómo reaccionaría Nuno, como director deportivo in pectore, ante una llamada de Floper desde la Castellana pidiendo la cesión de Negredo por si el remake de 'Sexo, mentiras y cintas de vídeo' protagonizado por Benzema acaba de mala manera para el francés? ¿Y si esa cesión fuese a pelo a cambio de la de Cheryshev? ¿Sería consciente el Nuno director deportivo que a cada gol de Álvaro -que los haría- con la zamarra blanca moriría un gatito valencianista y las hordas le reprocharían al Nuno entrenador no haber sacado el rendimiento que si disfrutaría el equipo de las glorias deportivas que campean por España? ¿Y qué opinaría la afición ante reforzar a precio de saldo al rival que más gusta ganar?

Todas estas respuestas han de ser reposadas y meditadas. Sin interferencias. Sin ruidos. Sin desgastes personales. Y la única salida a esto es el nombramiento de dos directivos que completen el organigrama, un director de relaciones institucionales, cara ante los medios y altavoz de la propiedad y un gestor deportivo por encima del entrenador, para que este se dedique a sacar el máximo rendimiento a los jugadores única y exclusivamente.

Quo vadis, Valencia? Probablemente, la respuesta esté después de Navidades. Navidades sin parón de liga.