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opinión

Renovar, comprar y vender

17/01/2020 - 

VALÈNCIA. Una de las grandes noticias que a uno le gustaría poder dar en esta tribuna de opinión es que la economía del Valencia CF tiene una salud de roble. Como nos pagan para afrontar la realidad y no para escribir que por el mar corren las liebres y por el monte las sardinas, afrontémoslo. No hay nadie en Valenciastán -sea miembro del selecto grupo de -ismos que sea- que, a estas alturas de la vida, no tenga claro que, en cuestión de fichajes, el VCF no puede estirar más el brazo que la manga.  Cruzado el Rubicón de la Champions – vital para el sanear las cuentas del club- y después de que Celades superara con buena nota el periodo de turbulencias que provocó la salida de Marcelino y de Mateu, el panorama es más optimista ahora que hace unos meses. Sin embargo, aunque la herencia deportiva de García-Toral está siendo bien administrada por Albert Celades, ahora falta por saber si el club será capaz de llenar el vacío que provocó Peter Lim prescindiendo de Alemany. Entre otras cosas, porque es época del compro-vendo-cambio habitual de cada enero. Ya saben, ese bazar persa donde los clubes que no hicieron los deberes en verano tienen obligación de hacerse un lifting en invierno. 

Entre compras, ventas y renovaciones, los ejecutivos del VCF tendrán que demostrar que el traje de Mateu no les viene grande. Y tajo tienen. Hay que renovar a Ferran Torres, el mejor juvenil de España y la gran perla de Paterna. Solucionado el contrato de Carlos Soler – otro icono de casa-, ahora el club, en el caso del pretendido Ferran, tendrá que decidir si es toro o torero. Cada día que pasa sin que el chico renueve es un error. Muchos gigantes europeos, con más músculo financiero que el VCF, están al acecho. De fondo, como en casi todos los temas de renovación, está la famosa “panoja”. También ahí tendrá que mojarse la cúpula del VCF. Y decidir si ofrece un salario de nivel medio para respetar el escalafón de sueldos, si presenta una oferta de salario progresivo en cuanto a bonus de rendimiento o si, por el contrario, tira la casa por la ventana y paga lo que otros ofrecen. En el término medio estará la virtud. Eso sí, cada día que pasa, Ferran vale más. Si llega primavera y el club no tiene la firma estampada del chico, todo apunta a que habrá cornada en la femoral. 

Otro caso candente es el de Kevin Gameiro. Solucionado el asunto Rodrigo, porque ahora Peter Lim ya no quiere venderle a Gil Marín un jugador que ambos tenían pactado de haberse vendido a Correa, ahora el club tiene intención de escuchar ofertas por el francés. Un buen delantero, pero no un delantero, en este momento, imprescindible. Quizá con el dinero de Gameiro se pueda sufragar la llegada de un lateral derecho competitivo y de nivel Champions, porque Correia, aún más verde que una lechuga, todavía ni está, ni se le espera. Renovar, comprar y vender. Tres verbos para los que estaba programado Mateu Alemany, tres verbos para los que debería tener un plan un club de elite como el Valencia CF, tres verbos exigibles a cualquier ejecutivo que sepa de qué va este negocio del fútbol, porque para eso le pagan. Nadie quiere que acabe enero y que en el ordenador del despacho presidencial se pueda leer aquello de “Error 404: File not found”. 

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