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Sergej Milinković-Savić: el 'Gladiatore' de la Lazio

Puede jugar de mediocentro o mediapunta, aunque en la Lazio suele jugar también de interior zurdo. No está reñido con ello, que pueda subir más arriba si el partido se pone cuesta arriba y jugar de espaldas protegiendo la pelota...

10/12/2016 - 

VALENCIA. Milinković-Savić, ese es el apellido del dorsal 21 de la Lazio que lleva en la camiseta el nombre de Sergej. A pesar del origen eslavo, el jugador es nacido en Lleida y aunque ha ido convocado, no ha debutado con la selección absoluta de Serbia. La historia tiene su miga, ya que los más maduros del lugar o coleccionistas de cromos quizá recuerden a su padre (y primera parte del apellido). No es otro que el revulsivo de la Unió Esportiva Lleida de la temporada 93/94; Nikola Milinković. 

El equipo estaba entrenado por Jose Manuel Esnal “Mané”, técnico español que alcanzó la gloria con el Deportivo Alavés. Lo recordaremos por llegar a la final de la UEFA en la temporada 2000-2001 frente al Liverpool (con cruel desenlace final; 5 a 4, en la prórroga, con gol de oro en propia puerta) y por sus buenas temporadas con el equipo vitoriano. Los catalanes contrataron para competir en su segunda aventura en Primera, a varios jugadores de nivel, entre ellos Nikola. El paso por la máxima categoría fue breve, pero el Lleida ganó en el Camp Nou al Barça 0 a 1 y en el Camp d´Esports al Real Madrid 2 a 1, gestas que disfrutaron intensamente “els blaus” en su estancia en la élite. El jugador nacido en Bosnia (pero con nacionalidad serbia), nunca se hizo con el puesto de titular y a pesar de ser suplente, fue el jugador de refresco más utilizado y el máximo goleador del equipo con 6 goles. Disputó con los catalanes una temporada más en Segunda y fue ahí donde nació Sergej. Más tarde jugó en Almería y Ourense (donde nació Vanja, prometedor portero que jugó en el United). La segunda parte del apellido Milinković-Savić viene de su madre, Milijana Savić, jugadora de baloncesto que llegó a jugar la Euroliga con el ZOKK Becej serbio. 

Esta historia, puede llegar a explicar las cualidades de Sergej para el deporte, ya que siempre destacó tanto en el fútbol como en el baloncesto. Escogió el fútbol para desarrollar su carrera porque iba a ver los partidos de su padre, pero no esconde que el deporte de la canasta lo practica normalmente. Su espectacular físico, imponente en mediocampo desde categorías inferiores, parece más bien el de un jugador de balonmano, grande, ancho de espaldas y fuerte, con una envergadura que seguramente viene heredada de madre. Dice haberse empapado de la competición por culpa de sus progenitores y que sus consejos son una ventaja para afrontar la llegada a la élite. Puede jugar de mediocentro o mediapunta, aunque en la Lazio suele jugar también de interior zurdo. No está reñido con ello, que pueda subir más arriba si el partido se pone cuesta arriba y jugar de espaldas protegiendo la pelota. Roba muchos balones y va fuerte al choque, donde suele ganar todas las batallas cuerpo a cuerpo, como si hubiese salido del “Ludus Magnus”, preparado para lo que sea. Muy incisivo con y sin balón, intenso en la presión, es capaz de llegar a todas las líneas de pase. Su juego va acompañado de potencia en estado puro, la cual sirve para superar líneas con un solo control, elegante y sin necesidad de regates milimétricos. Es un todoterreno con mucha calidad en sus piernas, una depurada técnica para salir con el balón, ayudar, asociarse y sobretodo llegar al área contraria con peligro. Puede ser jugador de último pase (Immobile se nutre mucho de él) pero además no se esconde para bajar a recibir y ser el primero en estructurar el ataque; balones a Sergej, él siempre la quiere. Piensa, lee y sabe donde jugar el balón, donde ponerla. Con espacios puede sorprender con fuertes y colocados disparos lejanos (con ambas piernas siendo diestro) y sobretodo entrar desde segunda línea a acabando jugadas. A balón parado también toma responsabilidades, ejemplo de ello es que siempre ha sido el encargado con Serbia. 

Empezó su carrera en la Vojvodina, mítico equipo serbio del que salieron jugadores como Siniša Mihajlović, Slaviša Jokanović o más recientemente el ex de la Juve, Miloš Krasić. Firmó por el Genk, que se adelanto a otros equipos tras seguirlo en categorías inferiores de Serbia. A pesar de tener entonces 19 años y un comienzo dubitativo, fue una pieza importante. Se hizo dueño del centro del campo y anotó 5 goles en 24 partidos para el conjunto belga. 

Este buen hacer, le hizo formar parte de la selección Sub-20 que disputó el Mundial de Nueva Zelanda en 2015 (cita que compartió con su hermano pequeño Vanja). Serbia fue campeona frente a Brasil y Sergej fue el mejor jugador de su país junto con Andrija Zivković, tanto es así que obtuvo el Balón de Bronce por detrás de Adama Traoré (Malí) y el conocido por la afición valencianista Danilo Barbosa (Brasil). Los serbios juntaron jugadores que poco a poco van asentándose en Europa y que en próximas temporadas estarán en boca de muchos. La “Generación de Oro”, comandada por el exjugador Veljko Paunović, contaba con jugadores como el ya nombrado Andrija Zivković, Ivan Saponjic (ambos en Benfica), Nemanja Maksimović (Astana), Mijat Gacinović (Eintracht de Frankfurt), Marko Grunjic (Liverpool) o Milos Veljković (Werder Bremen) así como el portero Pedrag Rajković (Maccabi) entre otros. Desde 1987, los serbios, herederos de los resultados de Yugoslavia, no jugaban una final Sub-20. En ese equipo, que también acabó campeón estaban Zvonimir Boban, Pedja Mijatović, Robert Jarni, Davor Suker, Robert Prosinecki o el tristemente fallecido Dubravko Pavlicić. Entendemos ahora el optimismo generado en Serbia después de no haberse clasificado para las fases finales absolutas de Eurocopa o Mundial desde 2010. Veljko vaticina una selección competitiva para los próximos diez años. De momento, podremos ver a muchos de ellos este verano en el europeo Sub-21 de Polonia, donde los serbios han quedado encuadrados en el grupo de España. 

Tras el torneo mundial, la Lazio puso 9 millones de euros sobre la mesa y se llevo al jugador para formar parte de su plantilla. En su primera temporada jugó 35 partidos sumando todas las competiciones, tanto con Pioli (recientemente nombrado entrenador del Inter) como con Simone Inzaghi. Con minutos ha ido creciendo y actualmente es pieza clave y titular indiscutible. Completan el centro del campo Parolo y el capitán Lucas Biglia, con una segunda unidad en la que sobresale el joven Danilo Cataldi. Junto a ellos hay que destacar al tridente que está llevando al club romano a estar en las posiciones de arriba: Keita Baldé (también nacido en España), Felipe Anderson e Immobile. Este último se mueve como pez en el agua en el campeonato italiano tras fracasar en Alemania y España. 

La Lazio es quinta, empatada con Atalanta y Nápoles y se notan las ganas de hacer una buena temporada que les haga regresar a Europa tras la triste imagen del año pasado. Lejos quedan las grandes inversiones que metieron al equipo en Champions, siendo temido y mediático (Vieri, Verón, Salas, Nedved o Crespo…) y que seguidamente le llevaron a evitar la quiebra en el último minuto en 2005, tras llegar a un acuerdo con acreedores y refinanciar sus deudas. Ahora se abren puertas para uno de los equipos más jóvenes de la Serie A, eso sí, apostando por jugadores mayoritariamente extranjeros con mucho futuro. Vuelven para competir con los titanes italianos y devolver a “I Biancocelesti” donde toca. 

Sergej se muestra como uno de los líderes de la nueva generación serbia y del resurgir del club italiano, que viendo los últimos partidos parece enchufado. En las próximas semanas jugarán contra Sampdoria, Fiorentina e Inter, y tras perder la semana pasada en casa el “Derby della Capitale”, los resultados marcarán si la progresión es ascendente y se puede creer en este equipo. Desde luego hay mimbres y Milinković-Savić es uno de sus jugadores más valiosos. Sergej “el Ilerdense”, como si de la antigua Roma se tratara, ya está dando que hablar a sus 21 años. Un nuevo “Gladiatore” para la Lazio, un gran futbolista para el mundo.