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Tra-la-lá

17/03/2020 - 

VALÈNCIA. Decía Anil Murthy que el Valencia CF, a estas alturas, estaba peor el año pasado: mucho más lejos de la Champions ahora. Y no le falta razón, salvo que omitió unos cuantos detalles trascendentales que, lógicamente, modifican tales declaraciones. El equipo, hace tan solo un año, estaba en disposición de jugar una final de copa (que luego ganó con total merecimiento), estaba compitiendo en la Europa League, de tal modo que acabó jugando semifinales, contra el Arsenal; y, finalmente, sumó los suficientes puntos en su liga doméstica para clasificarse cuarto, con cierta (que no toda) holgura frente a sus rivales por ese puesto, tras una primera vuelta desastrosa. La dinámica final fue excelente, por suerte. A estas alturas, justo cuando Murthy decide sacar pecho, el mismo Valencia CF, con alguna posición mejorada (delantera) y algunas empeoradas (central, portería, lateral derecho), está eliminado de la copa en cuartos de final (competición que pasó a ser a partido único, así que tuvo menos carga de partidos), eliminado, con estrépito, de los octavos de la Champions (si bien es cierto que el año pasado te eliminaron en la fase de grupos) y fuera de los puestos de Europa en la competición doméstica, con la grandísima diferencia de que tu dinámica en muy negativa y en evidente declive, tu defensa es un auténtico drama y en ataque no tienes la pegada, tan efectiva, que tuviste en la segunda vuelta de la campaña anterior (mejor olvidar la primera parte de la liga). Salvo todos estos pequeñitos detalles que el actual presidente del Valencia CF omitió, pues sí: estamos mucho mejor ¡A dónde va a parar!

Omitiendo estas perlas que nos dejan, de vez en cuando, quienes mandan y ejecutan en el club que se han comprado, y obviando que si la masa social del valencianismo quisiera darle la espalda a esta empresa y fundar otro club, ellos no tendrían nada de nada en verdad…salvando este pequeño detalle, decía, todo parece estar en buenas manos: de hecho, el Valencia CF fue el club que, con mayor virulencia, activó un plan de contención del dichoso virus COVID-19, y es el primer club que presenta contagios en futbolistas (curiosamente en uno de los pocos que no fueron a Italia: Garay) y cuerpo técnico en España. La pregunta entonces será si valió para algo ese aislamiento tan temprano, pero lo cierto es que sí, porque a la prensa nos ahorró un contagio seguro, así que, en este caso, cabe agradecerles la celeridad con la que actuaron y que pensasen en el bienestar de todos y de todas las periodistas. Esto explica y justifica, claramente, la ausencia de ruedas de prensa y declaraciones, excepto aquellas que realiza Murthy para recordarnos que, bajo su mandato, esto va mucho mejor: los servicios médicos del club son ahora mucho más serios, la plantilla es mucho mejor y se ficha con profundo criterio, tenemos central de garantías para cubrir una baja vital en una defensa que solo cuenta con Paulista como jugador realmente profesional y acorde a su categoría, etc. Quien no lo quiera ver es porque está ciego o va en contra de este club y sus gestores. O porque quiere hacer la puñeta un rato, por aburrimiento confinado y parapetado bajo la luz de su lámpara conspiranoide ante la ausencia de incentivos deportivos retransmitidos.

Por todo eso y más yo propondría hacer fallero de honor, esta misma semana, a Peter Lim, para que vea lo que es una fiesta sin fiesta, una mascletà sin pólvora pero con mucho ruido, un pasacalles sin música y sin público, una ofrenda sin ramo y una falla sin gracia. Quizá así sienta cómo podemos quedarnos los valencianos ante muchas de las decisiones que toman. Lo mejor de este parón de todo quizá sea que la plantilla del Valencia CF, junto a sus familias, desconecten de este fallido proyecto deportivo y se vuelva a conectar en sus propias casas, lejos del entorno raro (o enrarecido) de los campos de entrenamiento del club. Y así evitan muchos riesgos de todo tipo.

Aquí uno viene a auparse a un muro, a una pared que aísla, que separa, que segrega y no se trata de eso: ya nos hemos hecho la idea de que el proyecto, a corto, medio y largo plazo, no es grandilocuente, sino a lo malagueño, de pegote, unido con fieltro. Eso ya lo estamos viendo y de eso ya casi ni nos quejamos, porque, hoy por hoy, solo uno o dos de nuestros futbolistas jugarían de titular en el Atlético o en el Sevilla, y tres o cuatro lo harían en la Real Sociedad o en el Villarreal. No sé cuántos lo harían en un Getafe muy distinto en todo. En Barcelona o Madrid, uno o ninguno. Esa es la realidad y la aceptamos, tal y como es, porque este proyecto ya no sorprende a nadie, como la administración pública tampoco lo hace con sus funcionarios, a quienes, sin embargo, nunca se les niega la posibilidad de ser críticos con el sistema, modelo o directriz. Si ya sabemos todo esto… ¿para qué sacar pecho con datos que no son? ¿Para qué afanarse en dar una imagen de estar haciendo todo muy bien si sería mucho más efectivo dedicar todo ese tiempo a hacer las cosas bien realmente? Y más ahora, que vamos despacio…