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opinión

Una flor no hace primavera

Las gradas de Mestalla estaban muy bien pobladas para celebrar la Fiesta de la Champions:un rival inferior, el amo asomado a su palco entre sorbo de Champagne y bocado al ‘cinco jotas’ acompañado por su amigo el Sultán de ‘nosedonde’...

21/04/2018 - 

VALÈNCIA. Estábamos tan mal acostumbrados que la derrota encajada el pasado miércoles en Mestalla se nos ha atragantado hasta la asfixia. Bien mirado y, transcurridos tres días, quizá sea conveniente relativizarlo todo y no concederle mayor transcendencia de la que marca la tabla de clasificación para deducir que no se trata de una tragedia, sobre todo porque tiene remedio esta misma tarde en Balaídos siempre que el equipo decida saltar al césped a hacer justamente los contrario de lo que hizo en Mestalla. La verdad es que el miércoles todo pintaba de color de rosa y por ello, pese a lo complicado de la hora, las gradas de Mestalla estaban muy bien pobladas para celebrar la Fiesta de la Champions: un rival inferior, el amo asomado a su palco entre sorbo de Champagne y bocado al ‘cinco jotas’ acompañado por su amigo el Sultán de ‘nosedonde’, la posibilidad de poner en su sitio a un equipo que en la primera vuelta se había producido de manera muy antipática… Era tan propicia la tarde a la celebración que la derrota y, más que la propia derrota, la pobrísima imagen que dejo el equipo sobre el césped nos dejó a todos cara de ‘año pasado’. Y se vienen manejando muchas interpretaciones que apuntarán a la intención de Marcelino de enseñar a los que mandan con esta alineación las carencias que tiene el equipo si no alinea a los mejores. Pero no veo a Marcelino haciendo eso porque el partido era suficientemente importante como para no utilizarlo de experimento ni de escaparate para nada que no fuera ganarlo y si quiere explicarle al jefe las carencias que tiene    puede hacerlo cara a cara sin sacrificar tres puntos ni castigar al aficionado con un  espectáculo tan lamentable. Creo, aunque se me pueda tachar de ingenuo, que –simple y llanamente- el técnico asturiano se equivocó de cabo a rabo creyendo que futbolistas como Vietto o Pereira rendirían convenientemente para doblegar al Getafe y no moviendo el banquillo mucho antes. Por el contrario, los jugadores no estuvieron a la altura del partido y es cierto que no fueron los únicos, ni muchísimo menos, que mostraron su peor versión. Lo que sucede en su caso es que raramente hemos visto una versión mucho mejor y el que más y el que menos anda con ‘la mosca tras la oreja’ por lo que pueda acontecer con ellos en la próxima campaña. El aficionado, en general, entenderá que si alguno de ellos termina quedándose lo haga por la fe de Marcelino pero es inevitable que haya quien vea alguna ‘mano oculta’ si es que esto termina sucediendo. Vamos… que si Marcelino tiene fe en que Pereira se enchufe el año que viene, adelante. Pero si hay que pagar algún peaje más en Portugal… la noticia se indigestará como se indigestó el partido el miércoles.

La equivocación del técnico, presuntamente intencionada en opinión de algunos, sí dejó sobre el césped la constatación de que este verano hay que reforzar la plantilla para que el plan B no viva tan alejado del plan A porque la temporada que viene habrá que combinar ambos y en la Champions no te puedes permitir partidos como el del Getafe. Porque lo de la Champions está muy bien por el logro que supone y la pasta que conlleva pero, además, hay que competirla y tratar -digo yo- de no repetir el ‘papelón’ de la última comparecencia. Y... si así lo entendió el Sr.Lim mejor que mejor aunque esas cosas -repito- se las debe explicar Marcelino las  conversaciones que puedan mantener porque... que lo viese en Mestalla no significa  necesariamente que lo entienda. 

En cualquier caso tan evidente es que la fiesta quedó en decepción como que tampoco un partido como el del miércoles puede echar por la borda la extraordinaria temporada que está redondeando el equipo contra todo pronóstico y si alguien se ha ganado el derecho a equivocarse esta temporada es Marcelino.

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