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tribuna libre / OPINIÓN

Carta abierta a Peter Lim

1/07/2020 - 

VALÈNCIA. Llegó el momento Sr.Lim, que el valencianismo abandone su complejo y su sentido de culpabilidad, que la ciudadanía reclame aquello que le pertenece y exija igualdad en el cumplimiento de las obligaciones,  que la Administración actual sea políticamente responsable y que el ámbito del derecho haga cumplir la ley. Pero ante todo, llegó la hora de su reacción. Todo, por el bien de todos.

Sr.Lim, “Mestalla” se apagó. Lo hizo cuando entendió que las expectativas creadas tras su llegada se desvanecían. Aquellas que se forjaron entre mítines y “cartulinas”, delirios de grandeza, debilidad y necesidad. Cuando confirmó, que la entrega del club fruto de la deficiente gestión societaria de “valencianos”, fue a parar a unas manos ricas pero con ausencia manifiesta de un concepto claro de lo que representa el Valencia en nuestra sociedad. Al estremecedor desarraigo con nuestras convicciones y costumbres. A nuestras señas de identidad. Al constante menosprecio y falta de respeto a la historia centenaria de la Institución objeto de su inversión, a los que trabajan, trabajaron, participaron o participamos de ella. A sus jugadores, técnicos y gestores que están o estuvieron. A nuestras leyendas, al precioso cuento de aquel equipo “bronco y copero” que obtuvo 8 títulos en la competición que usted hoy, detesta. A las generaciones que vienen y que crecen como ven y escuchan. A nuestras puntuales celebraciones. Su desafección emocional al tiempo de la feliz onomástica de Marzo de 2.019, sonroja. Su ausencia en la alegría de toda una ciudad en el último título conseguido quedó suficientemente aclarada por su actor principal. Además, usted posee en nosotros, un tipo de suerte que tiene su origen en el latente complejo de la gente que se siente culpable, del, en ocasiones ridículo, desmesurado y hasta manipulado apoyo prestado a su llegada, y que fija su nivel de exigencia en esta trilogía de recientes ejemplos, todos con la huella de la persona que usted puso al frente del club y que nos representa:

      1.-   la tenue reacción hacía aquel espanto de gesto de hacer callar a la grada

      2.- el fino silencio ante el humillante abandono de compromiso de Obra Social a favor de niños con enfermedades cerebrales retomada por otro club

      3.- el estupor como respuesta a la amenazante frase pronunciada ante el Órgano de Administración por excelencia que es la Junta de Accionistas, “nadie nos va a detener y todo el mundo lo sabe”.

Para completarle mi argumento, trataré de resumirle las consecuencias de la exigencia histórica que yo conozco del club en el que usted invirtió: Todo un referente en la exportación y desarrollo de la economía citrícola valenciana llegó al Valencia antes que su país, Sr.Lim, resultara ser un estado independiente. Consiguió grandes logros nacionales e internacionales y nos prestigió como club y ciudad. A principios de los años 70 y tras dos años de éxitos deportivos incontestables, no pudo soportar la presión de un mal año del equipo que unido al sentimiento de soledad por la desaparición de su gerente, derivó en un cambio de ciclo y con él, irse, dando paso a una figura empresarial emergente donde sus innovadoras ideas tan solo pudo aplicarlas durante poco más de dos temporadas ante proyectos deportivos fracasados. A finales de los años 70 y comienzo de los años 80, fui testigo del deterioro económico de la entidad tras años de disfrute de varios de los mejores jugadores del mundo y de celebración de títulos. Ese deterioro fue simultáneo al de la salud de su presidente. Esa tendencia económica nos llevó a la segunda división y el mandatario con el cuál se obra el ascenso, que consigue crear aquel añorado “espíritu del 86” y  logra equilibrar las cuentas del club, no resistió más tarde las “infidelidades” y luchas de poder desde dentro de su propia Junta Directiva así como la presión popular por el enamoramiento de la grada con un jugador brasileño, que él consideró inoportuno fichar. Hemos visto como figuras populares, abandonaron, porque su “Valencia Campeón” nunca lo fue y cuando finalmente lo fue con otros mandatarios, técnicos y jugadores con títulos y proezas como jugar dos finales consecutivas de “Champions League”, los gritos de desaprobación de la grada impedían escuchar el discurso de su presidente en el inicio de un nuevo “curso” o la crispación por algún resultado adverso, hacía hasta mover coches particulares ante el pánico de sus propietarios, acción censurable e inaceptable. Todos hemos conocido a valencianos, que de tanto querer al Valencia o quizás de tanto quererse a sí mismos desde el Valencia, lo arruinaron y se arruinaron. Finalmente, y poco antes de su llegada, el Presidente del club que fue capaz en cuatro años de bajar el endeudamiento del mismo en aproximadamente 200 mll de euros sin dejar de cumplir los objetivos deportivos, tuvo que salir del cargo, fruto del desgaste, de la presión provocada por algún medio de comunicación o el inconformismo de una afición, para la que una clasificación a “Champions” del equipo, ya no era un objetivo suficiente. Ojala los señores De Miguel y Peris, Ros Casares, Ramos Costa, Tuzón u Ortí, estuvieran hoy “aquí” para ratificarle ese escenario de exigencia que le relato, impuesto por el socio y los medios de comunicación. Aún cuenta con esa posibilidad. Por Mestalla y de vez en cuando aún sigue acudiendo algún presidente que le precedió. Se trata de animarse a venir.

Nadie le desea este tipo de ambiente, Sr Lim. Créame. De inicio, el seguidor valencianista fue con usted enormemente generoso y hospitalario. Reconoció su esfuerzo económico. Vibró con el éxito deportivo de aquella primera temporada. Y más tarde, lamentablemente y tras una serie de decisiones no entendibles, se impuso la desconfianza y el pasotismo pero nunca una censura “chillona”.

Sr.Lim, pudiera pensarse que esa desconfianza es fruto de alguna de las esperpénticas decisiones deportivas que a lo largo de estos últimos años, tomó, y que al menos desde la óptica de la gestión económica, la solvencia, el acierto y el rigor, prevaleciere. No es así. Pregúntese en que cambia a mejor las cifras del club hoy, en relación a las que se encontró a su llegada. Le puedo ayudar. En una, la refinanciación a largo plazo del pasivo bancario de la sociedad correctamente negociado, formalizado y puntualmente atendido. Con una proyección financiera elaborada por sus Administradores, donde la asunción principal es el traslado al Nuevo Estadio y venta del actual estadio de Mestalla, deduzco un modelo de negocio basado en jugar los máximos años posibles la competición de Champions League y con ella, el proporcional incremento de ingresos en concepto de televisión, la venta de jugadores o la revalorización de los mismos para su futura venta. Desde que usted es propietario primero del 70,03% y luego de su actual 82,33% tras la ampliación de Capital,  el club presenta significativas cifras, que tan solo voy a poco más que limitarme a enumerar: Desde su entrada, las Pérdidas anuales superan los 95 Mll de euros, situación que le obligó a “Reducir Capital” como reconocimiento a su errónea gestión. Con un Pasivo Financiero de 530 mll de euros según balance consolidado de las empresas que forman “grupo”, la Deuda Neta se sitúa en 357 Mll de euros, pese a la ampliación de Capital mencionada de 100 mll de euros o la reducción en 61 mll de euros a través de “un acuerdo en la Participación de las Ganancias” o “Quita encubierta”, brillantemente negociada por usted y pactada con los bancos. El Patrimonio Neto de la Sociedad, se sitúa en niveles de antes de su llegada y el Fondo de Maniobra negativo en 141 mll de euros. En la memoria se reconoce literalmente “la necesaria consecución de fuentes adicionales de ingresos, así como medidas alternativas que reestructuren el esquema de financiación que permitan a la sociedad alcanzar el necesario equilibrio financiero”.  No trato hoy, Sr.Lim de ir analizando partida por partida sus desfases. Pero con sus decisiones, más propias que delegadas, deterioró el valor de la Acción. Cuando usted llegó el Valor Contable de la Acción en función de su Patrimonio Neto y nº de acciones, estaba en 23,29 euros. Hoy su valor contable es de 13,81 euros/acción pese a la ampliación de capital contabilizada. ¿ Estamos de acuerdo entonces que además de usted, el accionista minoritario, o sea más de 47.000 accionistas entre los que me encuentro, vemos reducido a casi la mitad el valor de cada acción?. Cuando usted adquirió las 1.480.978 acciones del inicial 70,03%  lo hizo a 64,1 euros la acción, que situó su valor de mercado en casi 95 Mll de euros. ¿Sería usted tan amable de posicionarse en un valor de mercado actual razonable? Somos muchos los accionistas interesados en conocerlo, ver su capacidad de análisis de la situación, de valorar su humildad para reconocer la implícita “minusvalía” al desacierto. Mi disculpa por delante por si alguna cifra no la aproximé.

Sr Lim, poseer la mayoría accionarial no le otorga el derecho a actuar con absoluta impunidad. Al menos en nuestro país. No le estoy pidiendo que me venda el club porque no se lo puedo comprar. Estoy seguro que a la mayoría de nosotros nos bastaría su rectificación y reacción. Se trata de entender que el Valencia es un motor de sentimientos. Una filosofía de vida que, de inicio les abrió las puertas y sus corazones. Que hoy, nosotros nos sentimos menospreciados, desatendidos e incluso ofendidos. Con miedo ante la deriva del club desde todos sus ángulos. Con fuerza para decirle que ya no permitimos el “es lo que hay”, como argumento único de decisión. Que espero la implicación del Poder Político y del Derecho para alertar del riesgo que corre usted, corro yo y el resto de accionistas, socios, aficionados y simpatizantes.

Sr.Lim o tal vez mejor, señores gobernantes: Conocen perfectamente los hitos a cumplir por el Valencia según la Reglamentación de la ATE. Según el calendario legal de Obligaciones y salvo error, ya se encuentra incumplido aquel que obligaba a la edificación de un hotel en la parcela del demolido Ayuntamiento, junto al “viejo” Mestalla previsto para antes del mes de Junio del año 2.018. Materialmente se encuentran incumplidos aquellos  referentes a la obligatoriedad de tener el Nuevo Estadio en funcionamiento y la Construcción de un Polideportivo en la Ciudad de Valencia por valor de 6 mll de euros a mitad del próximo año. ¿Ante que nos encontramos? ¿Ante una cuestión política o una cuestión legal? ¿Ante hacer cumplir la ley o entrar en responsabilidades por no hacerla cumplir? ¿Y los ciudadanos? ¿Dónde se encuentran las obras de aquellas instalaciones deportivas para uso y disfrute de la gente a cambio de los 40.000 m2 más, en el actual Mestalla, de uso terciario, que se le otorgó al club con la consiguiente revalorización del terreno y que el Valencia no fue capaz de aprovechar? ¿Resultaría entendible por el ciudadano de a pie, una prórroga en la vigencia de la ATE sin la entrega previa de un Aval económico que garantice otro posible incumplimiento por parte del club o por el contrario su caducidad debería ser de oficio? ¿Si se prorrogara sin más, nos encontramos la ciudadanía legitimados para retrasar nuestro pago por ejemplo ante una sanción administrativa?

A las Autoridades les digo que soy consciente del momento en que nos encontramos. Todos tenemos el corazón roto por las consecuencias de esta pandemia que aún hoy nos encoje el alma. La salud, la pobreza, el empleo, como no puede ser de otra forma van por delante del Sr.Lim, del Valencia, de sus socios y de la ATE. Pero no lo despisten. Valoren ustedes la problemática expuesta.     

Sr.Lim, o tal vez mejor, señores de la firma Auditora contratada por el club que además de velar por el Interés Público debe garantizar la fiabilidad de la información económico-financiera de su Auditada. Seguro que estaríamos de acuerdo en afirmar con rotundidad la gravísima posición en la que queda el Club tras el último fiasco de la rescisión de la “opción de compra gratuita” con los “Cooperativistas”. Coloca a la Sociedad en una difícil situación en relación a los recursos que dispone y que fueron auditados por ustedes en el pasado ejercicio. Si como consecuencia del incumplimiento, la ATE se resolviera, entiendo que en la Auditoría del ejercicio que ahora se cierra se dejará análisis, constancia o salvedad de la referida contingencia, tanto en términos del deterioro que hubieran podido sufrir los Activos Materiales afectados, como en la necesaria Dotación de Provisiones por los Gastos, Pérdidas y Depreciaciones de la eventual Resolución.     

Sr.Lim, reitero, en mi ánimo solo existe el objetivo de encontrar su reacción. Posiblemente estamos ante la situación de máximo riesgo conocido, si como consecuencia de una probable Resolución de la anteriormente mencionada Actuación Territorial que unida a su inacción, provocara una afectación importantísima al Activo del club. Según la Ley de Sociedades de Capital, cuando “las pérdidas dejan reducido el Patrimonio Neto a una cantidad inferior a la mitad de su Capital Social, como sería el caso si no se equilibrara el mismo a través de otra ampliación de capital o de ventas de activos, nuestro club pudiera entrar en Causa de Disolución”. Le dejo su definición y sus consecuencias para sus departamentos económico y jurídico.

Sr.Lim, termino. Pienso que es mucho mejor para el Valencia conocer esta cruel realidad. No me hubiese gustado más, si contara con un 5% de acciones sindicadas, promover de forma legal la “Acción de Responsabilidad Social”. Tanto usted como yo, sabemos además que es materialmente imposible reunirlas. Tal vez, al tiempo de la Convocatoria de la próxima Junta de Accionistas sería posible si con unidad y concienciación se reuniera ese 1% que impugnara sus cuentas, que motivos creo que escribí unos cuantos. Pero sin descartar lo anterior, prefiero la vía de esta llamada a la rectificación y reacción, al radical cambio en la organización, negocio y decisión, que le permitiera el acercamiento y la apertura del club a socios, accionistas, aficionados, autoridades, escuelas deportivas, colegios o universidades, trazando una línea de negocio y comunicación que le conviertan en un Club diferenciador, mimando su historia, creando Museos, abrochando lazos sociales o impulsando el futbol femenino. Acabando como es su compromiso, la construcción del nuevo estadio, troncal para la viabilidad económica del club. Estructurando su administración, segmentando las responsabilidades y mimando a la vez que exigiendo a su “objeto social”, el futbol y sus profesionales. Tómese la molestia de reflexionar si hoy está haciendo algo de todo esto. Si con su actitud, fomenta el sentido de pertenencia, valores o el orgullo de este precioso sentir.

Se lo ruego, se lo rogamos, reaccione ya.

Fdo. Alfonso Fernández

Accionista y Socio nº 752        

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