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Mª Victoria Serrano afronta su primera competición del año en la Supercopa de España de judo

Galicia espera este fin de semana a la deportista del Proyecto FER para intentar conseguir su primera medalla en el 2018

6/04/2018 - 

VALÈNCIA. Mª Victoria Serrano (22/06/1997 Elche, Alicante) es una de esas perlas del judo que salen de la Comunidad Valenciana. Con un gran palmarés a sus espaldas en las competiciones junior dentro de nuestras fronteras, la deportista del Proyecto FER afronta este fin de semana su primer campeonato del año con su participación en la Supercopa de España.

La judoka valenciana cerró un 2017 que ha calificado de bueno y “duro” y se siente con ganas de competir ya tres meses después del inicio del nuevo año. Lo más importante para ella es que siempre haya “aprendizaje y evolución”. Su primera parada en este 2018 es Galicia este mismo fin de semana en la Supercopa de España. La primera oportunidad para conseguir su primera medalla de la temporada.

El año pasado alcanzó el logro del que más orgullosa se siente en su carrera deportiva. “La clasificación al europeo junior del año pasado me hizo mucha ilusión”, asegura María Victoria. La deportista, como la gran mayoría, sueña con llegar a unos Juegos Olímpicos aunque “estar presente en el bloque final de algún europeo o mundial también da vértigo del bueno”. Sin duda alguna, la valenciana luchará por dar esos pasos previos antes de saltar al cielo de los deportistas.

Para tratar de conseguirlo tiene de ejemplo a los mejores y, además, bien cerca. “Pertenezco a una Comunidad Autónoma donde siempre han habido buenos judokas”, como los olímpicos Sugoi Uriarte y Laura Gómez. María Victoria destaca de ellos que “para estar ahí, hay que tener algo más que algo especial, sin trabajo no se llega”. Eso es lo que a la valenciana más le inspira para llegar en un futuro a lo más alto del judo.

Un sueño que, sin embargo, no desvía la atención de la valenciana en el resto de responsabilidades, pues la deportista compagina su carrera deportiva con los estudios. “Yo, personalmente, no voy a año por curso. El planteamiento es muy diferente a mis compañeros de clase”.  El judo, por lo tanto, le supone a María Victoria innumerables sacrificios. Aunque para ella no lo sean. “¿Sacrificios? Esa palabra, no me gusta. Hay que ser consecuente con lo que haces y con lo que quieres hacer. Las cosas no se consiguen ni en un día, ni en un mes, suelen tardar bastante más”. Con esa cultura del esfuerzo que caracteriza a la judoka, tratará de llevar a su máximo su carrera deportiva al mismo tiempo que se labra un futuro profesional en el “mundo de las inversiones”. Todo un cerebro.

Precisamente, la parte mental del judo es la que más le cuesta controlar a la ilicitana, más que la física. “Creo que es un deporte muy duro, muy completo en cuanto a habilidades físicas y que, además, puede ganar cualquiera de los dos competidores. De hecho en los mundiales y campeonatos de ese nivel suelen haber muchas sorpresas con muchos favoritos. Para mi la parte más difícil es dominar mi cabeza, ponerla a mi favor”. Los nervios pueden jugar una mala pasada.

María Victoria recuerda cómo fueron sus inicios en este deporte que adora, pues no se imaginaba que acabaría recalando justamente en el judo. “Mis primeros pasos fueron algo raros porque yo quería hacer deporte y le pedí a mi madre hacer karate con 4 o 5 años. Habría escuchado en el colegio que alguien se había apuntado, no sé muy bien por qué se lo pedí”. La valenciana reconoce entre risas que “querría guerra”. Prosigue con su historia y cuenta que su madre ”me dijo que iríamos al gimnasio mas cercano, pero solo había judo y acepté. Reconozco que al principio no me gustaba pero que poco a poco y sin darme cuenta, me atrapó. Cuando empecé no recuerdo bien qué era lo que me llamaba pero cuando fui creciendo los valores que inculca, estoy segura. Y la competición y las sensaciones que tengo cuando hago judo”.

Eso sí. Este idilio tan exitoso entre María Victoria y el judo habría sido más difícil de conseguir sin la ayuda del Proyecto FER. “Me ha ayudado a financiarme estos dos años competiciones, me ha permitido hacer más de lo que hubiese podido permitirme. Y en cierta medida son un apoyo también”.

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