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Una tirita para Paquirri

18/05/2021 - 

VALÈNCIA. En su afán por dejar claro quién manda en el Valencia CF (de hecho es lo único que les preocupa a los asalariados del amo) Meriton hace tiempo que exhibe su aislamiento como un triunfo y un modo de vida. No se entiende de otra manera que, por ejemplo, publiquen mensajes en twitter después de una manifestación que pide su marcha y digan que van a estar aquí muchos años, o difundan memes absurdos como aquel en el día de la destitución de Celades recordando que ganó un partido de la fase de grupos en la Champions y recordando que el propietario de tamaña hazaña fue Meriton Holdings (se ve que la destitución fue cosa de Mateu Alemany o de Ximo Puig).

En esa desesperada exhibición de fuerza con postulados propagandísticos que en una democracia occidental difícilmente te podría comprar un niño de 5 años se afana Meriton por intentar mitigar la voz de una revolución social que ya ha comenzado.

Lo que ocurrió el sábado 8 de mayo con más de 6.000 valencianistas en la calle es la constatación definitiva del alzamiento de quien ha dicho “basta”. La fuerza, difusión e intensidad con la que se manifiesta el movimiento de rechazo a Peter Lim es directamente proporcional a la ineficacia de las ridículas medidas censoras con las que desde el club se pretende tapar a un elefante con un sello de correos. Y lo hacen con virulencia porque cuanto más acorralados se vean, más enérgicas serán sus acciones.

Da igual que censuren los comentarios en redes sociales, que echen a las peñas de su sede social en el estadio, que veten periodistas, que vuelquen al dictado camiones de mentiras en el Batzine, o que requisen pancartas críticas en Mestalla. Meriton (y determinados asalariados bien pagados que están encantados de ser los matones del señorito) están intentando barrer el desierto, de ponerle puertas al campo.

El valencianismo se ha propuesto echar de su club (porque sigue siendo de ellos más que de nadie) a Meriton a toda costa. Pese a que saben que va a ser una batalla cruenta y larga, los aficionados actúan con la convicción de servir a un fin y una causa justa. Como dijo en su comunicado la plataforma “Espíritu del 86” este movimiento ha decidido desalojar a Meriton “por la vía hostil, alejados de cualquier modo de violencia, pero con la ley en la mano”. Ya no cuela la trola propagandista de que atacar a Meriton es atacar al Valencia CF, porque si hay dos entidades antagónicas en su espíritu son el Valencia CF y Meriton Holdings. Atacar a unos es defender a capa y espada a los otros.

El domingo ya pudimos escuchar como atronaban algo menos de 3.000 personas en Mestalla en cánticos contra Lim y Murthy. Cuando vuelva la totalidad del público a la grada, ni la música a niveles de fiesta rave que la dictadura asiática que gobierna el Valencia CF impuso en la época pre-pandemia va a poder parar a 30.000 ó 40.000 gargantas que comparten un solo corazón.

Se inventarán otra triquiñuela para intentar parar un movimiento que ha comenzado a andar y que no tiene freno ni marcha atrás. Asistiremos a otros patéticos intentos de censura que se verán impotentes ante la magnitud de los hechos. Es como si hubieran intentado salvar la vida de Paquirri en Pozoblanco poniéndole una tirita en la pierna cuando tenía reventada la femoral. Ellos continuarán pensando que se puede vaciar el océano sorbiendo con una pajita. La arrogancia y la incompetencia son tan autoritarias como osadas, pero la realidad es que se pongan como se pongan, la cuenta atrás ha comenzado.

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