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el cuadro de alessio pierde su gran oportunidad tras la derrota del granada

Todavía hay vida... pero el Levante se la complica

13/03/2022 - 

VALÈNCIA. El vaso medio vacío o medio lleno. Se puede mirar el empate del Levante frente al Espanyol de dos formas: la del punto que, tras la nueva derrota del Granada, recorta con la salvación; o la de la gran oportunidad perdida de respirarle en la nuca al conjunto nazarí. Y es que de haberse embolsado tres puntos, el equipo de Alessio Lisci hubiese dormido a cuatro puntos de las plazas de permanencia. Sin embargo, mientras hay vida hay esperanza, aunque los granota se la compliquen a medida que pasan los encuentros y el tiempo para obrar milagros se le agota. 

El calendario se va a endiablar tras el parón y eso es una realidad tan palpable como que el equipo, hoy, le planta cara a cualquiera. Hace un mes que, por lo menos, ha dejado atrás la desconfianza y el tembleque de piernas, pero la calidad de los rivales que están por visitar Orriols y la enjundia de los escenarios que todavía hay que pisar no hacen presagiar un fin de temporada propicio para una escalada. En Pamplona, la semana que viene, habrá que ganar sí o sí. Entonces difícilmente habrá consuelo por mucho que el Granada, que tiene un duelo directísimo ante el Alavés, mantenga su caída en picado. Los demás oponentes por la vida en la élite también suman y comparten las expectativas levantinistas.

Además, es posible que el Levante viaje a El Sadar sin extremos. Sin los dos únicos que tiene. El paso de los próximos días tiene que arrojar luz con el estado de Morales, pendiente de lo que diga su edema óseo y pequeña fisura en la meseta tibial de su rodilla izquierda, y un De Frutos que, a pesar de ser de lo mejor frente al Espanyol, dio el gran susto. Porque en eso, de momento, se ha quedado el asunto. El segoviano se retiró del Ciutat cojeando de manera ostensible y, aunque el club comunicó que "las sensaciones son buenas" y que no hay fractura, su pierna diestra no daba muestras de poco dolor, precisamente, al abandonar el estadio una hora después del partido.

El penalti a Dani Gómez, el otro gran dolor de cabeza

Y entre un partido en que el Levante fue mejor y tras el que la preocupación se posó otra vez sobre la enfermería, se coló un penalti claro sobre Dani Gómez que Díaz de Mera no pitó y el VAR no corrigió. Alessio explicó que el trencilla estaba en una posición poco privilegiada como para ver el contacto, que en realidad se produce entre las rodillas del delantero levantinista y Cabrera, además del bulto al que el central del Espanyol acude olvidando casi por completo la pelota. Es una jugada de videoarbitraje, y González González no llamó a nadie a la pantalla. Inexplicable. 

Alessio fue cristalino respecto a su opinión en sala de prensa. No se guardó nada y salió del estadio enfadado. Casi desconsolado. Dando vueltas todavía a una acción que hubiese supuesto, en caso de anotar, la victoria balsámica. Quizá por eso, porque más de uno en el vestuario se quemó repitiendo la imagen de la pena máxima, Postigo quiso expresar el malestar general en redes sociales. Nadie, eso sí, manifestó el sentir del club públicamente más allá del entrenador y no era para menos. Con o sin penalti, los números colocan al Levante a dos partidos de la permanencia, con vida y con un hilo de oxígeno al que aún se puede aferrar.

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