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opinión

El milagro del Levante UD

1/08/2019 - 

VALÈNCIA. La noticia de la semana no era portada de ningún periódico. Ni abría la sección de deportes a cinco columnas. Por debajo, en letra pequeña, escondido en un triste breve se podía leer que el Levante había logrado cancelar su deuda con Hacienda del concurso de acreedores. Supongo que es más noticia el culebrón sobre el futuro de Rodrigo o el paso de la Vuelta ciclista por la Comunitat. Debo estar flojo de reflejos. O quizás se me ha parado el reloj. Igual es algo que he comido y me ha sentado mal. No lo sé. Porque para mí, tal y como están las cosas en el mundo del fútbol, lo que ha conseguido el Levante me parece un auténtico scoop informativo.

El Levante ha sufrido las de Caín en sus últimos 25 años de historia. La sombra de la desaparición ya había planeado sobre la entidad cuando en una misma temporada sufrió un descenso deportivo y otro administrativo.

Recuerdo como si fuera ayer el día que, tras un partido de Liga, gente recia como Miguel Ángel Ruiz y Vicente Romo me comentaron con absoluta tristeza que con lo poco que se había recaudado en las taquillas no se podía ni pagar la luz. Hace diez años, el club no pudo más. Reventó como una caldera. Con una deuda que superaba los 90 millones de euros y apenas 3.000 inquebrantables socios, el concurso de acreedores fue la única salida. La cosa pintaba muy mal.

Al día siguiente, bajo los acordes de la canción “A tu lado” que suena antes de cada partido del equipo en el Ciutat, el club comenzó a escribir las páginas de un libro con una nueva historia. El impulso de Quico Catalán desde la presidencia permitió el ascenso a Primera, la consolidación del club en la máxima categoría, y ahora se ha saneado la economía hasta ser un verdadero ejemplo de gestión deportiva.

El Levante estuvo cerca de caer en la tentación de vender el club a un empresario extranjero. Miren como le va al Valencia. Sin embargo, el patronato de la Fundación prefirió ser pobre pero libre. Y devolver la deuda euro a euro. Ha sido una obra de ingeniería financiero-deportiva. Devolver la pasta sin perder potencial deportivo. Pero así se ha hecho. Quico debe tener el orgullo y la satisfacción del trabajo bien hecho. Algo que hago extensivo a todo su grupo de trabajo en las distintas áreas de la entidad.

Lo del Levante en estos diez últimos años es algo más que un milagro. A día de hoy, el club disfruta de prestigio, posicionamiento y goza de muy buena salud. Cuenta con una amplia masa social que supera los 20.000 abonados. La entidad tiene varias secciones deportivas. En lo futbolístico, con Paco López en el banquillo, los azulgrana han definido su estilo. Es perfectamente reconocible. Su fútbol es atractivo para el espectador. Ya no es extraño ver a niños de diez años, esos que siempre juegan a ganador, lucir con orgullo su nueva camiseta granota.

El futuro del Levante es pura ilusión. Esa noticia que los rotativos esconden, esa que no interesa al periodismo de hoy en día, ya no es que se haya puesto fin a una deuda de 93 millones de euros, sino todo lo bueno que falta por venir. Porque el club huele a proyecto sólido. A futuro esperanzador. A prestigio. La inversión en una remodelación para modernizar el estadio y una nueva Ciudad Deportiva en Nazaret son sus próximos retos. El Levante ha cambiado el yunque de la adversidad por la maquinaria pesada. El Levante ha muerto y ha resucitado.


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