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COPA DEL MUNDO 2018

Los mundiales que no te contaron: Inglaterra 1966

¿Qué tienen en común Pelé, el abuelo de Kim Jong-un y un colegiado azerbayano? La octava edición de los mundiales, la disputada en 1966, en Inglaterra. En esta nueva sección nos hemos propuesto que conozcáis esos otros protagonistas de los mundiales que no son los habitualmente recordados. Todos tienen su importancia. Todos pertenecen a esa parte de los mundiales que no te contaron...

26/05/2018 - 

VALÈNCIA. Comenzamos una nueva sección que nos conducirá hasta el comienzo de la copa del mundo en Rusia 2018. Más allá de un repaso a los mundiales que podréis leer en cualquier sitio, en Plazadeportiva.com nos hemos propuesto sacar a la luz esos otros nombres que también tuvieron su importancia en la historia de los campeonatos del mundo, pero cuyo papel está más cerca del antihéroe, que del triunfador acaparador de portadas. Todas estas situaciones y nombres también fueron decisivas en cada Copa del Mundo. El repaso comienza con la llegada de las filmaciones en color y por tanto con una mejoría de la cantidad y calidad de imágenes de los campeonatos.

INGLATERRA 1966

Nuestro repaso comienza en la octava copa del mundo que se disputó en Inglaterra ya que es la primera de la que se dispone de filmaciones en color. Además es una de esas copas del mundo en la que todo el mundo tiene la sospecha de que todo se "encaminó" para que los auto denominados inventores del fútbol pudieran levantar el trofeo en su país. Ninguno de los nombres propios que os traemos están en el hall of fame de la historia del fútbol, y sin embargo, no se entiende Inglaterra 66 sin ellos.

1-Coluna y Torres acaban con O Rei...

Realmente fueron los autores de la puntilla. Brasil venía de ser campeón en Chile 62 bajo la batuta de un consagrado Pelé como mega estrella mundial. Para el Mundial en tierras británicas cayó en el denominado "Grupo de la muerte". En ese grupo C, Brasil quedó encuadrado con Bulgaria, Hungría y Portugal

La caza y captura contra Pelé comenzó ya en el primer partido ante Bulgaria. La "verde-amarelha" ganó 2-0 pero con la anuencia del colegiado alemán Kurt Tschenscher, el defensa búlgaro Zhechev cosió literalmente a patadas al 10 de la "canarinha". Hasta tal punto acabó tocado "O Rei", que el seleccionador brasileño Vicente Feola decidió que descansara en el segundo partido. Las consecuencias fueron devastadoras: derrota ante 3-1 ante Hungría en Goodison Park. Brasil se la tendría que jugar contra Portugal y "la pantera de Moçambique" Eusebio. Así que el mismo Eusebio centró los focos de aquel partidazo jugado en Liverpool y que ganaron los lusos por 3-1. Dos goles para Eusebio y otro para Simoes. 

La "otra" historia del partido es la de un Pelé, que comenzó el partido pero no pudo acabarlo -pese a que entonces el reglamento aún no contemplaba las sustituciones-. Dos defensas persiguieron a Pelé para sacarlo del campo, sabedores de que llegaba al partido muy justo de físico. Sus nombres: Mario Coluna (apodado O Monstro Sagrado) y José Torres (O Bom Gigante). Ambos fueron cazando a Pelé con entradas escalofriantes ante la escandalosa permisividad del inglés Mc Cabe, hasta que el brasileño tuvo que abandonar el partido. El resto ya es historia conocida, 3-1 para Portugal y Brasil eliminada.

2-Pak Doo-ik, la peor afrenta de la "azzurra". 

Pese a que posiblemente sea la eliminación de Rusia 2018 el peor momento en años de la tetracampeona mundial, la primera gran afrenta de dimensiones bíblicas la protagonizó Pak Doo-ik.

Los transalpinos quedaron encuadrados junto a Unión Soviética, Chile y Corea del Norte en el grupo D y comenzaron bien venciendo a los andinos por 2-0 con goles de Sandro Mazzola y Barison en el Roker Park de Sunderland. En el segundo encuentro comenzaron las dificultades, ya que caen 1-0 ante la URSS. Como quiera que Corea del Norte empató ante Chile (las victorias entonces valían dos puntos y no tres), el último encuentro entre italianos y norcoreanos iba a ser decisivo; en principio (hasta el empate podría valer) un puente de plata para que los azzurri estuvieran en la segunda fase. De hecho, hay que recordar que los 22 coreanos que acudieron a la cita del 66 fueron elegidos a dedo por el Jefe de Estado Kim-Il Sung (abuelo del actual líder coreano Kim Jong-un). Es más, la esperanza que tenía la federación de Corea del Norte era tan pequeña que tuvieron que cancelar las reservas de los pasajes de vuelta que habían realizado para cambiarlos por unos a Liverpool, donde luego jugarían los Cuartos. Ni hospedaje encontraron, por lo que tuvieron que aceptar el ofrecimiento de un centro religioso para quedarse.

Así que en el Ayresome Park de Middlesbrough se presentó la Italia de los Facchetti, Guarneri, Mazzola y Rivera ante once desconocidos y semi-profesionales coreanos del Norte. En el minuto 42, un balón cruzado rematado a bote pronto por el dorsal número 7 de Corea, Pak Doo-ik acaba dentro la portería de Enrico Albertosi; se mascaba la tragedia...

En la segunda parte, Italia lo intentó de todas las maneras posibles, pero no era el día. Derrota final y eliminados de la Copa del Mundo. 

¿Las consecuencias? Los palos de la prensa italiana a su selección fueron descomunales. El titular más duro fue "Nuestro fútbol ha muerto" y la selección tuvo que cambiar el aeropuerto para la vuelta a casa y en lugar de tomar tierra en Roma, aterrizaron en Génova para evitar la furia de los "tifosi".

Para Corea todo lo contrario.Nuestro protagonista, Pak Doo-ik que era cabo en el ejército coreano fue inmediatamente ascendido a sargento. Dejó el fútbol tras el mundial y se convirtió (o lo convirtieron, eso nunca quedó claro) en instructor de gimnasia. Durante el relevo de la antorcha olímpica de 2008 en Pyongyang, fue el primero en llevar la antorcha olímpica. Todo un héroe nacional.

3-Tofiq Bakhramov, al servicio secreto de su majestad.

Comenzó su carrera como futbolista y una vez colgadas las botas pasó a ser árbitro y juez de línea. Como tal acudió a la cita mundialista de Inglaterra. Su nombre saltó a la fama por ser el juez de línea que dio validez a un gol que realmente no entró y que comenzó a decantar la prórroga de la final de la Copa del Mundo a favor de Inglaterra en Wembley.

Inglaterra y la República Federal de Alemania jugaron la final en un abarrotado Wembley enfervorecido con la posibilidad de levantar su primer mundial y bajo la atenta mirada de la Reina Isabel II finalizaron los 90 minutos reglamentarios con empate a dos goles. La disputadísima final se iba a una prórroga de media hora más de juego (no existía la tanda de lanzamientos de penalti. De subsistir el empate se hubiera jugado otra final 72 horas más tarde), allí Tofiq Bakhramov labró su leyenda.

El azerbayano formaba parte como juez de línea del equipo arbitral que encabezaba el suizo Gottfriend Diest y completaba el checo Karol Galba. Corría el minuto 11 de la primera parte de la prórroga cuando un balón dentro del área germana era rematado a la media vuelta por el delantero del West Ham, Geoff Hurst. La pelota se estrella en el travesaño de la meta defendida por Tilkowski y bota claramente en la linea sin llegar a entrar. En principio Diest da corner pues el rechace lo había despejado un zaguero alemán, pero las protestas de los ingleses conducen al tibio colegiado suizo hasta la posición de Bakhramov. Ante la presión, el juez de línea visiblemente superado y aterrorizado, señaló el centro del campo para el regocijo de los enfervorizados ingleses que lo celebraban desde la grada. Realmente fueron ellos quienes "empujaron" ese balón que se quedó a seis centímetros de ser gol. El cuarto gol local ya se quedó en anécdota.

"Perdimos 2-2" rezaba al día siguiente un rotativo alemán en clara referencia a la jugada. Pero la leyenda de Tofiq Bakhramov acababa de comenzar.  A día de hoy es el único árbitro del mundo que tiene un estadio a su nombre y una estatua que recrea el momento en el que recrea el gol fantasma de Wembley. Todo en su Bakú natal. Futbolistas de ambas selecciones acudieron cuando se le hizo un reconocimiento años después de su muerte y su hijo desveló la razón de haberlo convertido en celebridad. La propaganda soviética hizo creer a todo "su" mundo que aquella pelota había entrado para mayor gloria de su patrocinado

"Hasta ahí podíamos llegar" debió pensar el guardameta alemán Hans Tilkowski, que no pudo reprimirse en medio del referido homenaje y dijo la verdad que el resto del mundo sí había podido ver "señores, seamos claros. Aquella pelota, no entró".

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