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La crisis de confianza de Gameiro

9/12/2020 - 

VALÈNCIA.  Kevin Gameiro (Senlis, Francia, 09/05/1987) anda envuelto en las sombras este curso. Su aspecto gestual es sombrío. Su lenguaje corporal transmite que está a disgusto y falto de confianza. Sus maniobras en el área han perdido chispa y, por tanto, gol. Le cuesta más moverse y está fallón. ¿Es cuestión de la edad o de la falta de minutos? ¿O influyen otros factores?

El atacante francés necesita minutos y continuidad para descargar su electricidad en el área. Es un jugador de apariciones efectivas. Un punta que siempre ha sorprendido porque se activa en el momento indicado y suele hacer daño cuando recibe el balón. Siempre ha pensado y ha ejecutado en cuestión de segundos. Un atacante inteligente.

Gameiro tiene 33 años. A esa edad, a cualquier jugador le cuesta más entrar en forma. A Parejo le sucede lo mismo, pero el de Coslada jugaba mucho en Mestalla y lo sigue haciendo en Villarreal. A Gameiro no le ocurre lo mismo. El final de la temporada pasada fue muy largo a consecuencia de la covid-19 y, por el mismo motivo, la pretemporada ha sido muy corta. Su físico es probable que necesite otro tipo de preparación más larga en el tiempo. El arranque de LaLiga lo ha tenido más tiempo en el banco de suplentes que en el campo. Sin una pretemporada óptima y activándose solo en los entrenamientos de Paterna, Gameiro, ya motor diesel, no ha alcanzado el máximo de revoluciones que necesita su juego. Ese aspecto lo limita.

Kang In y Manu Vallejo, incluso Guedes, le han pasado por encima en la rotación de delanteros. Pese a que Gracia le dijo que lo necesitaba en verano oponiéndose a su venta, el técnico no ha transformado en minutos de calidad sobre el verde aquellas palabras. El francés detecta que no tiene la confianza de su entrenador. Es el quinto delantero del equipo por detrás de Maxi, Manu, Guedes y Kang In. Sólo Rubén Sobrino está por debajo.

Errores claros

Las tres ocasiones pifiadas en las últimas dos salidas del equipo, delante del portero, han hecho mella en su seguridad. El punta francés tuvo dos ante el Deportivo Alavés cuando la entrada de Manu Vallejo agitó el ataque del murciélago en el tramo final de aquel partido. La segunda muy clara, con el descuento a punto de consumirse y 2-2 en el marcador, que encaló en la gradería. En Ipurua sucedió lo mismo. En la última jugada del encuentro, el francés tuvo un mano a mano con Dimitrovic y lo perdió. Si llega a embocarlas, el equipo tendría cuatro puntos más y estaría sexto con 17 puntos. El francés lo sabe y eso lo atormenta.

El futbolista es consciente de que la mayoría de sus compañeros se echaron las manos a la cabeza cuando erró en Mendizorroza y en Ipurua. Las reacciones posteriores al partido de Eibar lo cargan de presión. "Con esa acción del final del partido, el punto nos sabe a poco. Nos vamos contentos por la portería a cero, pero esa última jugada nos habría dado los tres puntos”, comentó Jaume al final del partido.

"Siempre que tiene minutos, tiene ocasiones claras o asiste como a Vallejo en Vitoria. No dispone de muchos minutos con continuidad y así no es fácil mostrar su mejor versión, pero con su trayectoria tiene que ser un jugador importante y nos tiene que ayudar hasta el final de la temporada", dijo Gracia.

Jugando pocos minutos, sintiéndose suplente y en venta, sin seguridad en sí mismo, y fallando ocasiones, Gameiro está en crisis. Entre unas cosas y otras, la mengua en su confianza es notable. Es un jugador lleno de dudas. Necesitará encontrarse otra vez en una acción de uno contra uno con el portero rival para desbloquearse. Al mismo tiempo sentirá cierta ansiedad a volver a repetir esa situación por si la vuelve a fallar. 

Este curso su casillero de goles está a cero. Ha participado en nueve partidos de LaLiga, pero únicamente ha sido titular en tres de ellos, que tampoco han sido seguidos. Su minutaje es reducido. Suma 372 minutos, solo por delante de Manu Vallejo, que está por delante actualmente en las preferencias de Gracia, y de Rubén Sobrino.

El punta francés hizo ocho goles y dio tres asistencias en 39 partidos y 2.082 minutos durante la temporada pasada. Marcó su último gol con el Valencia hace una eternidad. Fue el 16 de julio, en la penúltima jornada de LaLiga ante el RCD Espanyol en Mestalla. Esta temporada, cinco meses después, está seco.

Renovación automática

Que Gameiro continúe en la plantilla es incoherente con la cacareada política de jóvenes que abandera el presidente Anil Murthy. También con la obsesión de eliminar masa salarial del vestuario. El francés, con 33 años, es el jugador más mayor de la plantilla y el segundo con el salario más elevado del vestuario. Percibe cerca de 2,5 millones de euros netos, solo por detrás de Cillessen, el mejor pagado del club.

Por ambos factores, edad y salario, ha estado en venta durante todo el verano pero, por el mismo motivo, es complicado encontrarle una salida que le acomode. El club quiere prescindir de él y su contrato expira en junio de 2021. Sin embargo cuando se firmó ese documento se incluyó una cláusula por la que renovaba automáticamente si jugaba 25 partidos durante su última temporada. Lleva nueve. Está a 16 partidos de seguir un curso más jugando en Mestalla a falta de 27 jornadas por disputarse.

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