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opinión pd / OPINIÓN

Las 12 Campanadas de Lim

30/12/2020 - 

VALÈNCIA. 2020 ha sido un año nefasto para el valencianismo. Malo con avaricia. No solo por las terribles pérdidas que hemos tenido a todos los niveles –familiares, amigos valencianistas, leyendas…- sino porque, aún después de la mangarrufa que hicieron los que mandan cargándose el proyecto,  lo empezamos clasificados para octavos de Champions, clasificados –con suerte- para la Copa del Rey, con opciones de pelear una Supercopa ya de por sí adulterada y, además, a tiro de piedra de los puesto de Liga de Campeones. Y al final ni liga, ni copa, ni proyecto, ni nada de nada…

Porque con pandemia o sin ella, la verdad es que se veía venir que iba a ser un año mierder total. Pero es que esta temporada el club ha pegado campanazos a diestro y siniestro. Errores, columpiadas y metidas de pata que no se pueden volver a repetir si 2021 debe ser un año serio.

Aquí os he resumido algunas de las columpiadas más clamorosas de este 2020 –porque todas no me caben- con el único ánimo de aprender, mejorar y, sobre todo, saber que no están haciendo las cosas como toca. Por ello, como buena nochevieja y, tras una buena cena –en casa este año- y viendo a Ramonchu y la Igartiburu….

Primero llegan los cuartos –no los de Champions, ni tampoco quedar así en liga-, sino los prolegómenos a las 12 campanadas… Que podrían ser… ¡Gong!  la destitución de Marcelino; ¡Gong! la salida de Mateu Alemany; ¡Gong! que el presidente le falte el respeto a la afición mandando callar a todo Mestalla; y ¡Gong! Que el Valencia CF se cargue la grada de animación.

Pero ojo, ahora viene lo gordo. Las campanadas o campanazos de 2020. Los hits parade de las metidas de gamba y, sobre todo, errores que no se deben volver a repetir nunca más.

1-Cargarse el proyecto y poner a gente no capacitada al mando. El primero fue Celades, un entrenador sin personalidad que no se ganó el respeto del vestuario; y el segundo fue un César que no tenía poder de decisión. Una humillación hasta el punto de quedar en entredicho cuando horas antes de que fuera destituido Celades, César fue quien le ratificó en el cargo. Ambos, en conveniencia con Corona, cocinaron un Valencia CF sin alma, sin identidad y sin futuro. El primer gran paso para desmembrar un Valencia CF que venía de ser campeón. Era el primer campanazo, y se veía venir.

2-La Supermentira en Arabia Saudí. Todo salió mal allí. Mala imagen, mal fútbol y poco dinero a ingresar en comparación con los otros tres equipos. A eso, hay que sumarle un mosqueo con Garay con quien no solo es que no llegaron a un acuerdo para renovar, sino que consiguieron encabronar a toda una plantilla cambiando las reglas del juego en mitad de la partida. Íbamos para ganar un título, y vinimos más escaldados que el gato del presidente. Pelear por algún título, un deber que tiene este club con su afición para años venideros.

3- Desastre europeo. Si la Supercopa fue un truño, la Champions no se quedó atrás. Caímos contra un Atalanta infinitamente superior. Los italianos, a quienes infravaloró todo el mundo en el momento del sorteo, tumbaron por KO a un Valencia CF descabezado y desestructurado en un partido catalogado de “bomba biológica” por todo lo que vino después. A partir de ahí, todo fue a peor. Ni siquiera pudimos disfrutar de un último partido europeo en Mestalla que por voluntad ajena tampoco incluyeron en la devolución del pase. Mala imagen en una Champions que por desgracia tardaremos en regresar si no reforzamos el proyecto este próximo año.

4-El ERTE fantasma. Con la pandemia y la cuarentena en su máximo esplendor, el presidente del Valencia CF quiso, por iniciativa propia, enviar una carta tranquilizadora a los empleados asegurándoles que el club no iba a hacer ningún ERTE y todo estaba bien. Al poco tiempo no solo se produjo un ERTE masivo dentro de la institución sino que el vestuario tuvo que rebajarse el salario para que el club pudiera seguir siendo viable. Metida de pata a nivel financiero pero sobre todo a nivel comunicativo. Transparencia y comunicación, cosas a mejorar en este 2021.

5- Incomunicación. En este apartado creo que pocas cosas se pueden decir que ya no se hayan dicho. Uno de los grandes problemas que ha tenido históricamente el Valencia CF es que no ha sabido comunicar las decisiones que se han tomado. Ni buenas ni malas, ni acertadas ni erróneas. El club no ha sabido hacerlo porque no solo es que no se ha dejado asesorar por la gente de aquí, valenciana y valencianista; sino que se ha acabado viciando de una forma de actuar poco ortodoxa que, sin duda, debe corregir en este 2021. Las cosas, si se explican, se entienden. Pero con respeto, cercanía y escuchando a la gente que quiere el bien para la entidad. Lo que ahora pasa con la predilección con los medios internacionales no es nada nuevo, ya que en otras etapas era la misma película pero con medios nacionales –y madridistas-. No aprenden. Otro campanazo de 2020.

6- Mala gestión del vestuario. El tema de los salarios, del ERTE y el conflicto con Garay provocaron un cisma en un vestuario roto por los cuatro costados. Jugadores que no se hablaban, faltas de respeto al entrenador, poca –y mala- comunicación entre club y futbolistas con respecto a su futuro en el club… un sinfín de cosas que hacían presagiar lo peor. Y no era otra cosa que la de que el Valencia CF se quedase fuera de Europa. Así sucedió y se cumplió la debacle y la vergüenza. Culpa de todos y algo que no se puede permitir una entidad de 101 años que se queda por quinta vez en el siglo XXI –tres de ellas con Meriton- fuera de competición europea. Campanada mayúscula para mal.

7- El Viejo Nuevo Mestalla y la Nueva Vieja ATE. Ya no sé si son nuevas, viejas, si caducan o si se prolongan. Solo sé que el estadio sigue parado, que no han presentado ningún papel y que el gobierno valenciano –municipal y autonómico- están ya al límite viendo cómo juegan al truc con los plazos. Tiene solución, pero pasa porque sean claros con las instituciones y con la gente. Basta de marear al personal, que suficiente mareados vamos ya con este 2020 de locos.

8- Bueno, bonito y, sobre todo, barato. Así es como podríamos definir otra de las campanadas que hizo temblar los cimientos del Valencianismo. Coquelín, Parejo, Kondogbia, Ferran… polémicas salidas donde el club pudo sacar mucho más de lo que percibió. Jugadores que fueron regalados viendo el precio de mercado que podían haber adquirido de haber tenido un mejor negociador al frente. Sobre todo teniendo en cuenta que no se trajo a nadie.

9-Un mercado sin Gracia. El mercado de fichajes fue un auténtico disparate. Negociaciones encarriladas que se caían por un pasaporte; jugadores en rebeldía a falta del OK de Lim que se quedaban sin llegar; Operaciones cerradas con jugadores que se truncaban por negativa del máximo accionista; consejeros asegurando fichajes que luego no solo no llegaron sino que provocaron la dimisión de los mismos… y así podríamos seguir numerando todas las campanadas que copan el periplo de Anil Murthy como máximo responsable de la parcela deportiva. Un desastre y un drama que se tradujo en que Gracia puso el cargo a disposición del club.

10-Roja directa a la Agrupación. Otro de los temas candentes fue la expulsión del local a la Agrupación de Peñas Valencianistas, quienes habían firmado un documento pidiendo el cese de Anil Murthy y éste les contestó con una misiva para que se marcharan del local. Ni doble amonestación, ni advertencia: Roja directa. Se tuvieron que ir con una mano delante y otra detás. La Agrupación ha cometido muchos errores, pero es una falta de respeto, de tacto y de entendimiento con el peñista el tirarlos a la calle como si fueran perros. Esto no se puede volver a repetir con ningún otro sector. Columpiada y campanada de traca.

11-Junta sin accionistas. Otro de los grandes errores y campanazos este 2020 fue la decisión de hacer un aumento de acciones de 9 a 3598 para participar en la Junta del próximo año. Una decisión impopular, mal comunicada y, para mí, mal ejecutada en tiempo y forma. Y precisamente, formas son lo que le faltan a este consejo para entender al accionariado valencianista.

12- Oyen pero no escuchan. Es una de las peores campanadas que hay. Y, además, esto es algo que he vivido en primera persona en la única ocasión que he tenido para decirle tanto al presidente como al resto de los que mandan todo aquello que pensaba –siempre con respeto pero sin miedo- de todas las cosas que hacen mal y se deben mejorar. Pero es lo de siempre, oyen pero no escuchan. Igual que le ha pasado este año a una afición que ha salido a la calle en una época complicada para intentar hacer ver que están cansado de que no les tengan en cuenta.

Por suerte este 2020 acaba. Y, si no os habéis atragantado con las uvas en estas doce campanadas del 2020 de Lim, es que todavía hay luz al final del túnel. Llega el mercado de fichajes, un año nuevo y todas las opciones del mundo todavía por levantar el vuelo. Todo debe comenzar hoy mismo y sin perder más tiempo. Ni todo está bien como dicen algunos, ni todo está mal como dicen aquellos otros; la cosa está para que la levantemos entre todos y, los primeros, deben ser los que representan al Valencia CF dentro y fuera del terreno de juego.

Hay tiempo, hay esperanza. Adiós 2020. ¡¡¡GONG!!!! ¡¡¡Hola 2021!!!


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