las finales de copa "en color" del valencia CF (capítulo I)

1979, Kempes y la senyera toman Madrid

5/04/2022 - 

VALÈNCIA. Con motivo de la llegada del Valencia CF a una nueva final de la Copa del Rey, www.plazadeportiva.com ha querido ofrecerles un repaso a las finales disputadas por el equipo de Mestalla. No será un repaso completo, dado que nos vamos a centrar a las disputadas por el conjunto valencianista en la época más moderna -pese a que arranquemos en 1978-. Serán las finales "en color" disputadas por el club valencianista sea cual fuere el resultado final de las mismas (4 victorias y una derrota). Cada lunes y cada viernes ofreceremos una retrospectiva de cada una de las últimas 5 finales que el Valencia CF ha disputado en la era moderna de nuestro. Nuestro viaje arranca una calurosa tarde del sábado 30 de junio de 1979.

Una Copa 12 años después

El Valencia CF volvía a ganar una Copa 12 años después de vencer en el Santiago Bernabeu al Athletic de Bilbao por 2 goles 1. Muchas cosas habían cambiado desde entonces en nuestro país, cambio de jefe de estado y de régimen político con el consiguiente cambio de nomenclatura del torneo. De Franco a SM El Rey Don Juan Carlos, de la dictadura a la recién estrenada democracia (votada en 1978), de la Copa del Generalísimo a la Copa del Rey.

Por aquel entonces ocupaba la presidencia del club Don José Ramos Costa. Hijo de directivo e incluso delegado en alguna temporada del club de Mestalla, "Pepe" Ramos Costa soñaba con un Valencia CF de campanillas que se instalara en la élite del fútbol español y para ello no escatimó en arriesgar para traer figuras de talla nacional e internacional a las filas del club de Mestalla (recordar que por aquella época sólo se permitía tener dos futbolistas no extranjeros por plantilla). Son los años de Kempes, Rep, Bonhoff, Morena, Darío Felman, el "Lobo" Diarte y un largo etcétera.

La bandera de aquel Valencia CF era Mario Alberto Kempes. Con dos trofeos Pichichi del campeonato español, máximo goleador del mundial de Argentina 78 y campeón del torneo (auténtico artífice del triunfo en la final), el argentino era el jugador franquicia de un Valencia que no acabó de funcionar en la liga (finalizó séptimo), pero que encontró en el torneo del KO su éxito más rotundo en aquella temporada.

La temporada la comenzó el polémico francés Marcel Domingo en el banquillo, sin embargo una derrota ante el Sporting de Gijón por 2-0 en El Molinón en la jornada 25 propició su destitución. El técnico de la casa habitual apaga fuegos en estos casos Bernardino Pérez Elizarán "Pasieguito" fue el encargado de rematar la temporada (y en su caso, de manera muy exitosa).

El camino

La Copa del Rey tenía entonces un formato muy diferente al actual. Alejado de los sorteos con cabezas de serie, y jugándose todo a doble partido, además el tramo final del campeonato (incluso a veces todo él) se disputaba una vez hubiera finalizado el campeonato de liga (por lo general, durante el mes de junio).

Para el Valencia la Copa comenzó en Girona. El conjunto catalán que entonces militaba en la segunda división B se enfrentó a los de Mestalla a doble partido con la ida en el feudo catalán. Un trámite para el Valencia CF que en 8 minutos ya puso el resultado que no se movería hasta el final, 0-2. Pepe Carrete en el minuto 3 y Ángel Castellanos en el 8 marcaron los goles en una tarde en la que precisamente causó muy buena impresión en las filas locales un joven de Paterna cedido por el Valencia CF con motivo de estar cumpliendo con el servicio militar. El chaval en cuestión se llamaba Javier Subirats. El primer once del Valencia CF en aquel torneo fue el compuesto por Pereira, Carrete, Arias, Palmer, Bonhoff, Castellanos, Solsona (Higinio), Cabral, Saura, Vilarrodá (Pablo) y "Lobo" Diarte.

La vuelta fue uno de esos decepcionantes partidos que sumó negativos en la mochila de Marcel Domingo. Con un  Valencia CF plagado de suplentes que no pudo pasar del empate a uno. Adelántó Kempes de penalti a los de Mestalla en el minuto 10 y empataba Pérez en el 34. Las crónicas de la época fueron muy duras con el equipo asegurando que, si bien los catalanes no merecieron pasar la eliminatoria, si fueron acreedores al triunfo en el partido de vuelta.

El siguiente rival (dieciseisavos de final) ya fue de mucha más enjundia. La Real Sociedad que acabó cuarta en la liga y que era el germen de aquel equipo que las dos siguientes temporadas se hizo con el campeonato de liga. Con Alberto Ormaechea en el banquillo e ilustres como Arkonada, Gajate, Zamora, Satrústegui o López Ufarte. La ida se disputó en febrero y en San Sebastián y finalizó por 1-0 con gol de Diego hizo el único gol en el minuto 72 ante un Valencia inexistente en ataque y favorecido por la suerte ya que los blanquiazules merecieron un premio mucho mayor. La anécdota la protagonizó el colegiado catalán Tomeo Palanques quien añadió 11 minutos a la primera parte y 12 a la segunda.

En la vuelta fue otro cantar. Pese a ello, la Real vendió cara su suerte. En el minuto 15 Enrique Saura ponía el 1-0 en el marcador pero en el minuto 66 Satrústegui empataba el partido. Cuando se acercaba el final y parecía que el Valencia se quedaba en el camino aparecieron Darío Felman para hacer el 2-1 en el minuto 79 y Rainer Bonhoff para marcar el tercero sólo dos minutos más tarde. Con la Real Sociedad volcada buscando el gol que forzara la prórroga (no existía el valor doble del gol en campo contrario), Ricardo Arias hizo el 4-1 en el minuto 91 con el que el Valencia CF.

Los octavos fueron de alto voltaje y una eliminatoria que cualquiera de los que la viviera no podrá olvidar jamás. El enfrentamiento fue ante el FC Barcelona, primero en el Camp Nou y luego en Mestalla. La ida comenzó bien para los de Mestalla que en el minuto 5 se adelantaban con gol de Rainer Bonhoff desde el punto de penalti. Pero el francés que ocupaba el banquillo del Barça leyó bien el partido, Zuviría en el 17, Krankl en el 68, nuevamente Zuviría en el 79 y el "Milonguita" Heredia en el 82 ponían un 4-1 en el marcador que parecía sepultar las opciones del Valencia. Pero la vuelta era en Mestalla y en plenas Fallas...

Un 18 de marzo Mestalla era traca, pólvora y un ambiente difícilmente descriptible. La alineación de aquella tarde tarde histórica fue: Manzanedo; Carrete, Arias, Cerveró, Botubot, Bonhoff, Solsona, Saura, Kempes y "Lobo" Diarte. Precisamente el paraguayo ponía muy pronto el 1-0 (minuto 4) en el marcador para alimentar el ambiente de la remontada. La fórmula perfecta llegaba con el segundo nada más comenzar la segunda mitad (minuto 5) con un penalti transformado por Rainer Bonhoff. En el 74 el alemán desataba la locura en Mestalla con un tercer gol que llevó la grada del entonces Luis Casanova a niveles de paroxismo extremo. Los valencianistas habían igualado la eliminatoria y había que ir a la prórroga. Y nada más comenzarla, un contragolpe conducido por Kempes lo envió a la portería Darío Felman ante el éxtasis local y el abatimiento culé que ya no pudo aprovechar el resto del tiempo suplementario para forzar los penaltis. El Valencia CF levantaba un 4-1 de la ida al Barcelona con un 4-0 en una noche para la historia en el antiguo Luís Casanova.

No hubo que sufrir tanto en los cuartos de final contra el Deportivo Alavés (en la segunda división del fútbol por aquel entonces). A final de mayo se disputó la ida (otra vez lejos de Mestalla) que finalizó con 0-1 (gol conseguido por Diarte, y que se tradujo en una plácida vuelta a primeros de junio en Mestalla. Solsona, Bonhoff y Felman despacharon en 54 minutos a un voluntarioso equipo albiazul que poco pudo hacer. 

En las semifinales esperaba el Valladolid. Otro segunda división que estuvo a punto de complicarle la vida al Valencia en la vuelta. La ida esta vez fue en Mestalla y acabó con un 2-0 cómodo para el Valencia gracias a los goles de Darío Felman y de Rainer Bonhoff de penalti. Lo que debió ser un trámite hasta la final se complicó en el viejo Zorrilla ya que a los 5 minutos Poli Rincón (cedido por el Madrid a los pucelanos) ponía el 1-0 en el marcador. En el minuto 56 las cosas empeoraban porque los blanquivioletas igualaban la eliminatoria momentáneamente con cabezazo de Botella a la salida de una falta. A falta de 10 minutos de llegar a la prórroga volvió a aparecer Darío Felman (sin duda, uno de los artífices de aquella Copa) para meter al Valencia en la final. "Apareció por dónde menos lo esperaban" comentaba con cierta sorna no hace mucho el argentino en El Matx de 99.9 Plaza Radio (donde comenta los partidos del Valencia CF), refiriéndose a que su tiro rebotó en el defensa Santos que desvió el tiro lejos del alcance del portero local. Con sufrimiento, pero el Valencia CF, volvía a una final.

La final

El Real Madrid esperaba en la final con el título de liga ya en las vitrinas y siendo claro favorito a adjudicarse el torneo. El Valencia parecía que acudía como víctima propiciatoria para que la fiesta madridista (sin salir de la capital) fuera completa ya que se disputaba en el Vicente Calderón.

Sin embargo, aquella fue una temporada de muchos roces entre colchoneros y madridistas, y se produjo un sentimiento entre los aficionados del campeón de liga de no querer ir al estadio rival. Así que aquella noche en el Vicente Calderón la afición del Valencia fue la más presente y la más ruidosa. De hecho, fue muy comentado que el entonces presidente madridista Luís De Carlos no salía de su asombro al comprobar la superioridad de la afición valencianista.

Dado que el Real Madrid oficiaba como equipo local (por ser el equipo con más antigüedad) conservó su equipación totalmente blanca y fue el Valencia CF quien actuó con el segundo equipaje, el de la senyera.

Con arbitraje de José Emilio Guruceta Muro y con Su Majestad el Rey Juan Carlos I en el palco del estadio Calderón presidiendo el partido, los equipos saltaron al terreno de juego para disputar una final en la que nadie daba un duro por los valencianistas. 

Pasieguito alineó en la final a Manzanedo, Carrete, Arias, Cerveró, Botubot, Castellanos (Tendillo, m. 85), Bonhoff, Solsona, Saura, Felman y Kempes.

En el Real Madrid, Luis Molowny situó a García Remón (Maté, m. 88), Wolff, San José, Benito, García Hernández, Stielike, Del Bosque, Aguilar, Roberto Martínez, Isidro y Santillana (Vitoria, m.12).

La final comenzó con claro dominio madridista que sin embargo pronto sufrió su primer contratiempo: Santillana tuvo que retirarse lesionado al minuto 12 teniendo que ser sustituido por Vitoria. 

Y en el minuto 24 en una salida de pelota del Valencia, Dani Solsona ve la carrera por la izquierda de Mario Alberto Kempes y le envía un pase en el costado izquierdo que el argentino controla con precisión. Casi desde la lateral del área enfila hacía la portería donde le espera Del Bosque para intentar taparle. Se marcha de él (con un pequeño rebote incluido) y para sorpresa de todos golpea abajo duro cruzado y con su pierna derecha para marcar el primer gol de la tarde-noche ante el alborozo de los más de 25.000 valencianistas presentes en la grada.

No cejó el Madrid en el empeño y cuatro minutos después Guruceta señalaba un penalti de Ricardo Arias sobre Vitoria. El Madrid tenía la oportunidad de empatar el partido y responder rápidamente al golpe inicial de los valencianistas. Pero el lanzamiento del argentino Quique Wolff se fue al palo de la meta de Manzanedo (hay que añadir que el guardameta burgalés había acertado igualmente el lado del lanzamiento). Así que con 0-1, el partido se fue al descanso.

En la segunda mitad el Madrid se lanzó a por el empate encontrándose con otro tiro al palo. Pero al dejar huecos atrás fue cuando el Valencia encontró el espacio para fabricar sus mejores ocasiones, encontrando a un inspiradísimo Mariano García Remón. Con el Valencia llegando hasta la meta madridista se produjo un clarísimo penalti sobre Enrique Saura que Guruceta no quiso señalar.

Pero aún faltaba la guinda final. En una contra, Mario Kempes se va de dos defensores del Real Madrid, lanza forzado y rechaza Maté (que tuvo que salir a dos minutos del final por lesión de García Remón). El rechace lo recoge el propio Kempes para establecer el 2-0 definitivo en el marcador final. Con la lluvia de papel higiénico y de almohadillas desde la grada y las tracas sonando, Guruceta no añadió un segundo más y pitaba el final que confirmaba al Valencia CF 12 años después como campeón de la Copa del Rey.

La doble anécdota de aquel encuentro fue que Kempes hizo los dos goles con la pierna derecha y que no llevo su clásico "10" a la espalda, sino que jugó con el dorsal número "9".

Pepe Carrete, como capitán, recogió de manos de Su Majestad la quinta Copa del Rey para las vitrinas del club valencianista ante una afición enfervorizada que se lanzó a las calles para festejar el título tanto esa noche, como en el recibimiento a los campeones al día siguiente.

Posiblemente las imágenes que más han ayudado a convertir el equipaje de la senyera como uno de los más icónicos para la afición valencianista vienen derivadas de aquella final en el Vicente Calderón. Un recuerdo imborrable para sostener inalterable en el tiempo los recuerdos de aquel equipaje y del mejor abanderado que pudo tener: Mario Alberto Kempes.

(Próximo viernes, capítulo II: 1995, la lluvia ahogó al Valencia en la final)

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