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opinión

Sociedad ilimitada

El caso del delantero que maravilló el año pasado y ‘epató’ al mundo futbolero me llama mucho la atención y tengo muy claro que hay gato encerrado aunque me parece perfecto que tanto jugador como entrenador pongan todos los paños calientes que encuentren a su alcance por interés propio y por bien del Valencia CF con el fin de arreglar en privado lo antes posible cualquier desencuentro que se haya podido producir

13/10/2018 - 

VALÈNCIA. No parece lógico que quienes hacen bien poco fueron la gran solución terminen, en tan breve espacio de tiempo, convirtiéndose en un problema. Verdaderamente creo que no lo son porque no puedo creer que futbolistas como Dani Parejo o Rodrigo Moreno puedan llegar a serlo. 

En cuanto al capitán cabe esperar que acabe recuperando la mejor versión de sí mismo que paseó de forma imponente en la primera vuelta del campeonato pasado y en su caso, además, cuenta con la confianza infinita de un entrenador al que no le importa que le cuestiones una y mil veces las titularidades del de Coslada con lo que la pelota está en su tejado y calidad atesora de sobra para ‘ponerla a rodar’ de nuevo como él sabe. 

El caso del delantero que maravilló el año pasado y ‘epató’ al mundo futbolero me llama mucho la atención y tengo muy claro que hay gato encerrado aunque me parece perfecto que tanto jugador como entrenador pongan todos los paños calientes que encuentren a su alcance por interés propio y por bien del Valencia CF con el fin de arreglar en privado lo antes posible cualquier desencuentro que se haya podido producir.

Acudiendo a los hechos, es evidente que las argumentaciones no se corresponden con los mismos porque, de manera muy sorprendente, Marcelino explicó públicamente que Rodrigo no andaba bien porque este verano lo habían ‘mareado’ y que el futbolista podría estar acusando el haber perdido una gran oportunidad de marchar a un ‘grande’. Y, en este particular, entiendo que si el entrenador que convive con los futbolistas lo dice será porque ‘el rio, agua lleva’ pero ni entiendo que lo diga públicamente cuando el jugador había dejado bien claro públicamente que nunca se le había pasado por la cabeza abandonar el club, ni me cuadra que el chico anduviese tan mareado puesto que, precisamente, en el inicio de temporada fue de los más destacados tanto en el Valencia como en su participación en la Selección Española. Sí es cierto que después su rendimiento cayó en picado y que gestos de disconformidad como el protagonizado por el hispanobrasileño en el partido ante el Celta se suelen pagar a precio de oro en el vestuario de Marcelino, tan celoso de preservar el buen ambiente en el grupo. 

Por otra parte creo importante destacar, en este caso, que el historial del chico en cuanto a su profesionalidad y su implicación lo dejan fuera de toda duda y me parece absolutamente comprensible que uno se ‘encienda’ al comprobar que nada le sale como desea pese a intentarlo una y mil veces. Tampoco me parece extraño que un jugador que ha llegado a sentirse tan importante en el club se marche contrariado de Mestalla si se ha quedado en el banquillo en un compromiso de tan importante magnitud como lo es un partido ante el FC Barcelona. En realidad, me parecería mucho más preocupante, que le diese lo mismo jugar contra el Barça o no hacerlo.

Con independencia de que las versiones ofrecidas puedan parecer más o menos verosímiles, lo que de verdad importa es recuperarlo tanto al uno como al otro porque se trata de dos futbolistas absolutamente indispensables para poder alcanzar los objetivos este año. Los dos formaron una sociedad cuyo engranaje estaba perfectamente engrasado la temporada pasada y el Valencia CF no puede permitirse el lujo de verse privado del mejor Parejo y del mejor Rodrigo. Con ello no quiero decir, ni muchísimo menos, que tengan que jugar sí o sí todos los partidos porque eso ni hay cuerpo que lo aguante ni resulta positivo no estando en su mejor momento. Lo que quiero decir es que no se puede escatimar mimo y/o esfuerzo alguno para que se sigan sintiendo importantes y que así aparezcan cuando tengan que hacerlo ofreciendo lo mejor de sí mismos.

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