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Indefinición

11/04/2021 - 

VALÈNCIA. El Valencia ya prepara la próxima temporada. Este final de Liga se nos va a hacer demasiado largo. Porque la mediocridad es la nota característica de los partidos del Valencia, a la vez que su trayectoria por el campeonato doméstico. Sin Europa, y fuera de la Copa del Rey, parecía que al Valencia se le abría la posibilidad de apostarlo todo a un solo torneo. Pero no. El rendimiento del conjunto de Javi Gracia tampoco mejoró. El Valencia es un equipo que suele cumplir en casa, gana los partidos de Mestalla aunque sea en el último suspiro, mientras que la imagen que ofrece a domicilio es bien distinta. Ahí, se debate entre el ridículo y la dejadez. De esta manera, a lo único que se puede aspirar es a quedar clasificado en mitad de la tabla. Donde estamos. Por de méritos propios. Si no me equivoco, el Valencia no pasará apuros en estos nueve partidos que restan de curso. Pero tampoco, aunque le gane a la Real Sociedad, le veo con fuerzas para aproximarse a puestos europeos.

Esa medianía del Valencia es la que invita a la deserción por parte de muchos aficionados. Decepcionados por el discreto rendimiento del equipo, los hinchas suelen bajar los brazos. Y, según cuentan, cuesta cada vez más presenciar los partidos del equipo domingo tras domingo. Porque además, el hecho de no poder acudir a Mestalla, con la ilusión que ello conlleva, tampoco ayuda. Conozco mucha gente que me dice que se le está haciendo pesada la temporada. Que van perdiendo la ilusión por el camino. Amigos cuya fidelidad al valencianismo está fuera de toda duda. Esos que se quejan tras cada decepción, como la última de Cádiz, pero que luego son los primeros que encienden la televisión con el ánimo de poder disfrutar de algo de fútbol que llevarse a la boca. Por mínima que sea la alegría.

Suele ser en estos casos cuando aparecen los nombres de posibles fichajes del Valencia para la próxima temporada. Jugadores que inviten al optimismo y que puedan levantar el ánimo de la hinchada. Pero de esto también andamos huérfanos. Ya lo dejó muy claro el presidente del club, Anil Murthy, en una entrevista que concedió esta semana para hablar del caso Diakhaby. Murthy comentaba que, este verano, no va a ser mejor que el verano pasado. De hecho, pronosticó un período estival incluso mucho más difícil en materia de fichajes. Según entendía el mandatario, los clubes que tienen dinero ya se lo han gastado y no ha entrado dinero nuevo en las arcas debido a la crisis del Coronavirus. Osea, que ya se hacen una idea de lo que nos espera a los files de Mestalla. Poca inversión en materia de fichajes. Nada de grandes refuerzos. Tirar de cantera, futbolistas cedidos o jugadores a coste cero. Es lo que hay.

Puedo llegar a entender que las circunstancias obliguen a eso. Que la situación que atraviesen los clubes de fútbol, entre ellos el Valencia, sea complicada. Pero lo que más me preocupa es que ese obligado proyecto Low Cost esté en manos de quien está. Por desgracia, el Valencia está en manos de un propietario como Lim cuyos intereses son exclusivamente empresariales. Y de un grupo de gestión que evidencia un absoluto desconocimiento en materia futbolística. Por este motivo, tengo muy pocas esperanzas de que la próxima temporada vaya a ser mejor que lo que hemos visto en la presente. Que la indefinición siga siendo la palabra que mejor describe a este equipo y a este club. Porque, lejos de estar capacitado para fichar más o menos jugadores, a mí lo que me más me inquieta es que veo un Valencia sin estilo ni identidad en el que no me reconozco. Y creo que como yo, muchos aficionados.

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