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opinión

El nostre niño

23/06/2019 - 

VALÈNCIA. Fernando Torres, el autor del gol que cambió el destino del fútbol español, cuelga las botas a los 35 años. Futbolista con un palmarés envidiable (Mundial, Eurocopa y Champions, entre otros reconocimientos), su mejor legado en 18 años como profesional ha sido su buena educación y respeto, tanto dentro como fuera de los terrenos de juego. Nadie como Fernando Torres representa los valores a los que debe aspirar el fútbol. Torres ha sido un deportista ejemplar. Incluso los que cuestionan su calidad futbolística, los hay pese a la colección de títulos que acumula tanto a nivel individual como colectivo, reconocen que el “nueve” ha sido un jugador modélico.

El Niño se retira del fútbol como héroe y leyenda del Atlético de Madrid. Pese a que durante su trayectoria militó también en el Liverpool, Chelsea, Milán o el Sagan Tosu japonés, y que en cuestión de títulos con el Atlético solo tuvo una presencia testimonial en la Liga Europa de 2018, Torres es el icono colchonero por excelencia. Sin embargo, su historia rojiblanca podría haber cambiado un 10 de marzo de 2001. Ese día, el Valencia fichó a Fernando Torres. El Niño apenas había jugado 4 partidos con el primer equipo del Atlético en Segunda, cuando el club de Mestalla depositó en la LFP un contrato de 5 temporadas firmado por el futbolista (17 años) y su padre. Fernando Torres fue jugador del Valencia durante 10 días. Así se refleja en un informe de la asesoría Garrigues y Hendersen.

Por complejo que parezca, la historia es bien sencilla. El Valencia, personificado en la figura de Manuel Llorente, acudió al auxilio financiero del Atlético de Madrid. El club de Mestalla llegaba a un acuerdo para hacerse con los servicios de Fernando Torres por 400 millones de las antiguas pesetas. Sin embargo, Jesús Gil se guardó una opción de recompra por el delantero que ejerció en el plazo de dos semanas. Atemorizado por las repercusiones del traspaso del chaval entre una hinchada molesta por ver jugar a su equipo en el infierno, Gil no tardó en recuperar al futbolista.

Si la operación la hubiera firmado Mateu Alemany, los cronistas actuales habrían hablado de la inestimable valía del director general. Todo lo que toca lo convierte en oro. Pero como el ideólogo de aquella propuesta fue Manuel Llorente, la causa acabó en el juzgado. Cuestión de etiquetas. A mí, tan buen gestor me parece uno como otro. Por ejemplo, la idea de priorizar la clasificación anual del equipo para la Champions, punto primero del nuevo ideario de Meriton, ya estaba en la hoja de ruta del 'pelao'. La gestión de Llorente en Mestalla tuvo muchas más luces que sombras. Creo que nunca se ha valorado como se debe su labor al frente de la entidad. Llorente no pierde vigencia. Sigue teniendo una buena entrevista. Ahí lo dejo. Ahora, dieciocho años después de lo que pudo pasar y no pasó, el movimiento para intentar fichar a Fernando Torres me sigue pareciendo brillante.

RECUPERAR A LAS LEYENDAS.- Salvador Revert, uno de los héroes del ascenso del Valencia a Primera, será el nuevo alcalde de Llocnou de Fenollet. Revert trabajó muchos años en Paterna formando a los chavales de la cantera. Creo que allí debería de estar su sitio. Como también que en el club tiene que haber lugar para los Baraja, Carboni, Albelda, Subirats, Fernando… El Valencia debe cuidar a sus leyendas. En este año del Centenario se ha dejado marchar a Vicente y Mista. A mí, independientemente de que sea válido o no, el fichaje del asturiano y exfutbolista del Villarreal Javi Venta como segundo entrenador del Mestalla me chirría. Marcelino acumula cada vez más poder.

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