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ANÁLISIS / la CANTINA

Cheptegei elige València

4/09/2020 - 

VALÈNCIA. Joshua Cheptegei se tiró los meses de confinamiento en la escarpada Kapchorwa, un pueblo de montaña en medio del monte Elgon, a 1.800 metros de altitud. Allí vive y se entrena la mayor parte del año, cuando no está en Europa para ir de mitin en mitin. La pandemia le sorprendió al lado de Addy Ruiter, un antiguo triatleta que ahora es el entrenador del fondista de moda, el hombre que hace unos días batió el récord del mundo de 5.000 y que el 7 de octubre atacará el de 10.000 en Valencia, en la pista celeste del Estadio del Turia.

Allí se enteró de que se aplazaban los Juegos y de que muchos mítines se suspendían. Y entonces este gran lector reflexionó: “Dicen que en una tormenta aún puede pasar algo bueno. El dolor puede persistir por la noche, pero la alegría llega por la mañana. Nunca me permití dejar pasar esta temporada”. Y cambió sus retos. Pospuso la idea de ganar la medalla de oro en 5.000 y 10.000 en Tokio este mismo verano pero, a cambio, se propuso liquidar los dos récords mundiales de la distancia.

Los dos récords eran de Kenenisa Bekele, ni más ni menos. El primero lo perdió en agosto en la primera carrera de Cheptegei después del confinamiento. El mundo aún no había arrancado del todo y le costó 80 horas viajar desde Kapchorwa hasta Mónaco, vía Nairobi, Estambul y Niza. Y eso que contó con la ayuda de la Primera Dama y el presidente de Uganda. Aún así salió a la pista del estadio Louis II y corrió como un reloj. A 61 segundos cada vuelta. Si perdía unas décimas en una, las recuperaba en la siguiente. Pero sin grandes saltos para acabar en 12:35.36. Por eso pudo correr el último kilómetro (lo hizo en 2:30.32) más lento que Bekele (2:29.42) y que Haile Gebrselassie (2:28.66 en el 97 y 2:27.3 en el 98) en las carreras de 5.000 más rápidas de la historia.

Cheptegei corrió con las controvertidas Dragonfly, como en Valencia, en diciembre, batió el récord del mundo de 10 kilómetros, en ruta, con las Vaporfly, su equivalente para el asfalto, ambas con una placa de fibra de carbono que devuelve generosamente el impulso al apoyar el pie. Unos dicen que es una evolución lógica como siempre las ha habido. Que no es cuestión de correr con los clavos de Zatopek. O descalzo, como Bikila. Pero somos legión los que pensamos que esto es un salto tecnológico sin precedentes y que no está al alcance de todos los atletas, al menos de los atletas que no corren con unas Nike.

Tras el confinamiento, Cheptegei se puso a entrenar como un burro. Hasta hace poco no tenía pista ni gimnasio -con sus premios mandó construir una-, solo cuestas para aburrir y el agua helada del río para hacer una especie de crioterapia rural. Ya habían pasado los días de estar tranquilo en casa con su mujer y su hijo, cuidando el jardín de los abuelos o pintando las paredes de la escuela del pueblo. Pero fueron dos meses beneficiosos en los que el atleta pudo descansar más de lo habitual y estar más concentrado, con menos distracciones. Así que en agosto viajó a Europa y en su primera carrera borró el récord más longevo de los 5.000 (16 años).

Ahora, gracias a un combinado formado por NN Running Team, su club, la SD Correcaminos y la Fundación Trinidad Alfonso, a través de Valencia Ciudad del Running, han podido colocar este intento de récord del mundo en medio del Campeonato Autonómico de 10.000 que organiza la Federación de Atletismo de la Comunidad Valenciana. Una carrera que se prevé apasionante, con el público, escaso, no más de 300 personas, alrededor de la pista para animar
al aspirante a plusmarquista, que irá siguiendo a sus liebres y la línea que marca un haz de láser para que sepa en todo el momento a cuánto tiene el récord del mundo.

El techo está en 26:17.53 desde que Bekele (13:09.35 en la primera mitad y 13:08.18 en la segunda) lo estableciera el 26 de agosto de 2005 en Bruselas, en el Memorial Van Damme. El etíope tenía 23 años, los mismos que tiene Cheptegei, que cumplirá los 24 el día 12.

El ugandés tiene un plan a largo plazo para convertirse en el mejor fondista de todos los tiempos. Es campeón del mundo de cross y de pista (oro en el 10.000 en Doha, el año pasado), algo que solo había logrado Bekele. Tiene el récord del mundo de 5 kilómetros (12.51 en febrero) y 15 kilómetros (el de 10 que batió en València en diciembre lo perdió en unos días, cuando Rhonex Kipruto corrió el 10K Valencia Ibercaja en 26.24, 14 segundos más veloz), en ruta, y de 5.000 en pista. En Tokio se ha propuesto el desafío de los grandes: ganar el oro en 5.000 y 10.000, y después de los Juegos de París, dar el salto al maratón (antes ya habrá probado con el medio maratón y podría volver a València).

Yo me jugaría un penique a que se irá de València con el récord del mundo si una gota fría no lo impide. En Mónaco corrió prácticamente solo desde el segundo kilómetro y al llegar a la última vuelta se permitió esbozar una sonrisa. Sabía que no iba al límite y que el récord era suyo. Al acabar, exclamó: “No estaba muy cansado. Hice muchos meses de entrenamiento y metí 10 o 12 entrenamientos de calidad”.

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